¿Qué harías si pudieras meterte en los sueños de otros? Tal vez no lo sabes, pero eso es lo que hace Brisa, una chica ¿normal? ¿Alguien normal viaja en el mundo de los sueños mientras duerme? Ella sabe que es singular, así como un extraño desconocid...
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—Entonces lo sabes—murmuré.
—No es que quisiera saberlo, tú me contaste. Incluso descubrimos algo sobre esas esferas, probablemente piensas que el brillo que tienen depende de la cercanía de la persona, pero eso no es cierto.
—Si no es así ¿de que dependen?
—De la confianza.
—¿Eh?—Realmente esa era la respuesta que menos esperaba, suponía que era algo distinto a la cercanía desde que encontré la esfera de Julián, pero ¿confianza? ¿en serio?
—Mira, en esa realidad nos llevó un tiempo a ti y a mi averiguarlo, pero nos dimos cuenta mientras más aumentaba el brillo de mi esfera, era la confianza creciendo.
—¿Mi confianza hacía ti?—pregunté
—No—negó con la cabeza—mi confianza a ti, desde ese día soy la persona que más confía en ti en este mundo.
—No tiene sentido, incluso aunque fuera cierto lo de la máquina, ¿cómo podrías confiar tanto en mi? ¿Qué hay de mis padres? ¿por qué su esfera no es tan brillante? ¿estás insinuando que ellos no confían en mi?
—No es eso—puso una mano sobre su frente—mira, en palabras más simples...¿crees que tus padres te dejarían conducir en una carretera sin saber manejar?
—No.
—¿Ves?, es una forma de desconfianza, ellos no están seguros de que puedas hacer muchas cosas aún, y es normal, para eso están los padres, para prever los errores que puedas cometer.
—Entonces, ¿eso significa que tu crees que yo podría hacerlo?—me regocijé.
—Amm, no exactamente, pero en ese sentido yo creería que la probabilidad de que choques es menor a la que piensan tus padres.
Mi sonrisa se desvaneció y me sentí completamente irritada. Al ver el cambio de expresión en mi rostro Julián intentó ocultar una risita, pero finalmente a pesar de sus esfuerzos (si a eso se le llaman esfuerzos), terminó riéndose a carcajadas frente a mis narices. Cuando finalmente logró controlarse me dijo con una expresión seria bastante forzada:
—Bueno, al menos soy la persona que más confía en ti.
—¡Vaya!, que consuelo—repliqué un tanto indignada—es solo otra forma de decir que nadie confía en mi, es ridículo pensar que un desconocido confíe más en mi que mi familia o mis amigos de años.
—¿Descocido?—repitió Julián amargamente mientras la sonrisa se borraba de su rostro.
—Si, ¡eso! nada más que un desconocido que llega frente a mi y pretende inventar una historia que no tiene lógica—bramé.
—Bien de hecho suponía que iba a ser así, dado que tu no sabes sobre el tiempo que conviví contigo, lo lamento, fue ingenuo de mi parte creer que me podrías ayudar de nuevo como lo hiciste en esa realidad virtual, finalmente era eso y nada más. Lo que viví allí jamás existió, incluso tú, perdón por quitarte el tiempo.
Y cerrando con esa última frase se dio la vuelta, y caminó hacía adelante mientras poco a poco se perdía entre la gente, y al final se hacía invisible a mis ojos.
De alguna forma la sensación de esas palabras me penetró en lo más hondo, esa oración parecía tan real, sonaba como un lamento más que como una explicación. En ese momento sentí que perdí una oportunidad, tal vez el lugar de ese chico era un hospital psiquiátrico, pero si así fuera, yo estaría junto a él hablando de sueños. Tuve el impuso de perseguirlo pero cuando había tomando esa decisión, Julián se había perdido en el horizonte.
Todo ese día tuve miedo, pero esta vez no estaba asustada de encontrarme a Julián en mis sueños, si no de que si era cierto lo que había dicho acerca de mi, tenía miedo de no volver a encontrar esa esfera tan brillante que iluminaba esa oscura habitación a la que iba cada noche, y en su lugar encontrar una esfera opaca y oscura a la que no tendría acceso nunca más.