Capítulo 5

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—¿El futuro?—repliqué—¡¿el futuro?! existen muchas mejores excusas ¿sabes?

—No miento.

—Voy a llamar a la policía—tomé mi teléfono.

—¿Y de que me vas a acusar?—señaló Julián risueñamente.

—De acoso.

—¡Oh vaya! espera a ver que cara ponen cuando les digas que te "acosé" en tus sueños.

—¿Y cuando tu les digas que eres del futuro?—argumenté—no te van a creer tampoco.

—Por supuesto que no, supongo que la chica soñadora y el chico del futuro sonarán como una broma para ellos.

—Lo se, pero...yo se que no estoy loca porque tu me crees—afirmé con desesperación

—¡Pero tu piensas que yo estoy loco! así que, ¿qué clase de consuelo es que un loco te crea?

Tras estas palabras me quedé sin argumentos y me dediqué a escuchar.

—Bien—continuó Julián al ver que me había callado—antes de que llames a la policía y hagas que a los dos nos lleven a un manicomio, escúchame y verás que no miento.

—Te escucho—suspiré—así que dime como me conociste, luego veré si puedo creerlo o no.

—Como te dije, te conocí en el futuro. Verás, mis padres construyeron hace poco una especie de máquina del tiempo, digamos que yo "viajé"—imitó unas comillas con sus dedos—al futuro y allí te conocí.

—¿Máquina del tiempo? ¿es eso siquiera posible?—le cuestioné anonadada.

—Dije que es una "especie de maquina del tiempo" por usar términos más prácticos, pero más bien es una máquina que crea una realidad virtual del futuro más probable según como se han desarrollado los acontecimientos hasta ahora.

Su explicación me dejó boquiabierta, ¿cómo esperaba que me tragara esas palabras? Era tan ilógico, sin embargo, no podía hacer otra cosa más que admirar su imaginación.

—Bien, ¿y eso que tiene que ver conmigo?

—Cuando yo entré en esa realidad estaba buscando pistas sobre mis padres, quienes han desaparecido; quería saber si en el futuro habría algo que me pudiera ayudar a descifrar donde estaban, sin embargo día con día mi preocupación crecía, debido a que no podía encontrar respuestas. Fue así como un día fui a la tienda de la señora Bravo a comprar un block de notas, pero ¿sabes? no tenía dinero, y cuando estaba dispuesto a pagarte no había ni un solo centavo en mi cartera, y tú en vez de decirme que me fuera, me viste tan desesperado que dijiste que iba por tu cuenta.

Sinceramente, eso sonaba lógico, es algo que yo haría, no puedo ver gente en aprietos o desesperada, simplemente no hay forma de evitar que yo los ayude, sin embargo inventar una historia como esa era fácil de crear, es decir, si era alguna clase de acosador el podía haberme observado desde hace mucho tiempo atrás y darse cuenta de mi comportamiento.

—Por la forma en la que me miras se que aún no confías en mi, pero desde ese día yo empecé a confiar en ti—clamó mirándome de manera profunda

—Es que...—mascullé—sinceramente ¿cómo puedo creerte cuando no tengo ni una sola prueba de lo que dices?

—Bien—cruzó los brazos—solo diré tres palabras y con eso me creerás: "oficina de sueños".

Al oír lo último, mi corazón palpitó frenéticamente y un estremecimiento recorrió todo mi cuerpo. Era imposible, yo nunca le había hablado de eso a nadie, pero el lo sabía, ¿cómo podía él?...

—Y no solo es eso ¿cierto?—arqueó un de sus pobladas cejas—hay más, como esas esferas brillantes con las que puedes tener acceso a los sueños de otras personas.

"Frita y acabada" era la descripción de mi situación desde ese momento en adelante.

Sueño erranteDonde viven las historias. Descúbrelo ahora