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Me desperté tapando mis ojos con mis brazos,después de haberlos revisado, debido a la molesta luz solar que entraba por la ventana ya que al día anterior no cerré las cortinas. 

Mushu ya se había despertado y dio un brinco al ver que yo también. Se lanzó sobre mí y me inmovilizó haciéndome de reír, pues su lengua me hacía cosquillas en los mofletes.

Me levanté de la cama y caminé hacia la cocina para coger algo de fruta y así llenar mi vacío estómago. Eran las nueve de la mañana según ponía en el reloj de mi móvil, estuve poniendo un poco de música, de esa manera limpiaba mucho más rápido. 

Sobre todo después de darme cuenta de que el cachorro había hecho sus cosas en el salón y ayer por la noche no me había dado cuenta. Una vez hube limpiado el pequeño desastre, y hube visto un capitulo de una serie que me tenía viciada en ese momento, me vestí.

Quería pasar a ver a Lisa ya que estaría haciendo su turno de trabajo.

Me puse una camiseta ya que por lo que parecía, iba a ser un día bastante caluroso, unos vaqueros y unas vans. Hice la cama y le puse comida a Mushu.

-Vuelvo enseguida, pequeño -Le besé la nariz mientras éste se relamía-.

Me acerqué a la puerta y la cerré tras de mí. Bajé las escaleras de dos en dos y salí en dirección a la tienda de los padres de Lisa, nada más entré, ésta se percató de mi presencia y esbozó una notoria sonrisa.

-Hola Lisa, ¿qué tal va tu turno? -Me acerqué al mostrador y agarré un taburete para sentarme-.

-Ahora que has llegado mejor -Sonreí achinando mis ojos ante su comentario-. En verdad no ha venido casi nadie esta mañana, la gente estará preparando las cosas para la universidad supongo.

-Seguramente -Asentí-. Bueno, hablando de la universidad, ¿a ti no te queda nada por planificar? 

-Qué va, todo controlado. Hasta he hecho la inscripción para entrar a un club de literatura.

-¿Un club? -Abrí mis ojos curiosa-.  No sabía que habría clubes dentro de la universidad.

-Claro que hay, y hay distintas academias cercanas, por ejemplo hay una de música, otra de baile, y pues de clubes hay de fotografía, arte... -La interrumpí-.

-Oh, todo es tan genial. Debes ser muy buena en literatura. -Le di un toque con mi codo-.

-Bueno, me gusta, aunque nunca he sido demasiado buena, pero por probar -Rascó su cabeza mientras me miraba-.

-Eso está bien, no seas modesta anda -Reí, hasta que pude darme cuenta de que habían entrado clientes, y antes de que éstos se hubieran ido, entraron más personas a la tienda-. Será mejor que te deje trabajar, ¡suerte! -Dije mientras Lisa suspiraba y me decía adiós con la mano-.

Salí de la tienda y volví a casa. La mañana pasó rápida, unos cuantos capítulos, de vez en cuando un vistazo a twitter.

Cuando llegó el mediodía, hice una video llamada con mis padres, que se acababan de levantar. Los echaba de menos.

Comí y después estuve escuchando música mientras buscaba coreografías por internet y veía diversos vídeos de estás.

Cuando llegaron las cinco menos diez de la tarde, cogí el cartel y marqué el teléfono que estaba apuntado en mi móvil.

El teléfono lo cogió un chico, una vez le hablé de que había encontrado a su mascota perdida pude percibir su felicidad incluso a través del aparato.

Insistí en que me diera su dirección para llevarle al cachorro ya que no me era molestia y nos citamos a las 17:30.

Me peiné y lavé mi cara, para al menos estar presentable, agarré mis cosas y las metí en el bolso, cogí a Mushu en brazos ya que no tenía correa ni nada con lo que le pudiera llevar, pero él no parecía disgustado de que éstos fueran a ser su medio de transporte.

Tras unos veinte minutos, me hallaba siguiendo las indicaciones que me daba el teléfono sobre dónde se encontraba la dirección establecida.

Llegué, mi boca se abrió al ver la gran casa frente a la que me encontraba, el cachorro miraba ansioso la entrada, reconociendo su hogar.

Me aproximé, para llamar unos segundos después. Espere un tiempo que se me hizo eterno hasta que la puerta se abrió ante mí para descubrir a un jóven chico que tendría pocos años más que yo.

En unos segundos, todo a mi alrededor se había desvanecido, sólo podía mirar aquellos ojos grandes que estaban frente a mí, provocando que me sintiera cada vez más pequeña.

Mentiría si dijera que aquel muchacho no era guapo, de hecho dudaba haber visto a alguien así jamás. Tenía unas facciones perfectas y sonrió de una forma geométrica muy característica al ver a su mascota en mis brazos, éste se lanzó a los suyos, él cogiéndolo para estrecharlo en ellos dándole un abrazo.

-No te vuelvas a ir nunca Momo, no sabes lo que te he hechado de menos -decía mientras el perro lamía toda su cara-.

Yo me limitaba a mirarles, era una imágen tan tierna que hasta yo sonreía involuntariamente.

El chico posó su vista en mí, yo sólo mordía mi labio, ¿de verdad estaba nerviosa?

-Muchísimas gracias por haber cuidado a Momo, no sé cómo agradecerte todo lo que has hecho. ¿Cuál es tu nombre? -me inspeccionaba de forma poco sutil-.

Por un momento creía que no podría decir ni una palabra, por fin volví en mí, pudiendo responder.

-Isabel, y, no ha sido nada, de hecho es un perro muy bueno -me agaché para acariciar al cachorro que estaba entre sus brazos-. Bueno yo... debería irme.
Me alejé unos pasos pero escuché los gruñidos del animal, que saltó y se hallaba corriendo hacia mi.

-Ah Mushu... No me hagas esto, tienes que quedarte con tu amo -Le miré apenada, parecía como si el cachorro sintiera lo mismo que yo-.

El chico se acercó hacia nosotros, poniéndose de cuclillas.

-Yo soy Taehyung -Dijo sin dejar de mirar a su mascota-. Y.. Bueno, puedes pasar cuando quieras por aquí para verlo, estará muy contento... Y, espera ¿lo has llamado Mushu?

-Ésto... -apreté mis manos con nerviosismo ante la mirada del mayor posada en mí -. Sí, le puse ese nombre. -Respondí esperando que no le molestara que me hubiera tomado esa libertad -.

-Me gusta, Mushu -repitió en voz baja, se sentía aún mejor cuando él decía el nombre-.

-Y, bueno, si no es molestia, sí que me gustaría pasar a verlo... -Me interrumpió -.

-Claro que no es una molestia, esto... -Se oyó un grito desde dentro de la casa-.

-Creo que te llaman -Dije, al tiempo que éste se levantaba-.

-Sí -Mordió su labio-.

-Supongo que, nos veremos -Agregué mientras le miraba-.

-Eso espero. -Dijo y seguidamente me sonrió, mis mejillas se tornaron rojas luego de escucharle y agaché la cabeza para que él no lo notara-.

Di media vuelta y comencé a caminar, sin volverme a mirarle por muchas ganas que tenía de hacerlo.

Por más que andara el rubor de mis mejillas no desaparecía, y las imágenes de aquel muchacho en mi cabeza sólo hacían que el tono fuera cada vez más y más rosado.

No fuí a casa directamente, di una vuelta por el vecindario y al regresar eran las nueve de la noche.
Cené lo primero que pillé y, tras ponerme el pijama, cogí el móvil, agregando el teléfono que apunté del cartel como "Taehyung".

Y, me dormí con una sonrisa en la cara.

Sabiendo que esa noche, soñaría con las malditas mariposas.

Pero por primera vez, con las que alguien había provocado que aparecieran en mi estómago, sólo con dedicarme su mirada.






Efecto Mariposa💫Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora