Capítulo 3

194 11 0
                                        

-Entonces éste es tu departamento-, dice despectivamente.

-Sí, lo es-, respondo firme y ligeramente molesta.

-¿Y qué quieres que vaya subiendo al camión?-, pregunta más tranquilo. Vaya, sí puede ser amable.

-¿Hay un camión de mudanza?-, interrogo algo sorprendida.

-No, hay una motocicleta para que lleve tus cosas-, replica sarcásticamente. La amabilidad se fue.

-Pues puedes ir llevándote todas estas cosas que están aquí-, le señalo los muebles que están reunidos en mi sala/comedor.

-Como digas, reina-, contesta en un tono que no sé identificar pero que me molesta infinitamente.

Cuenta hasta diez, cuenta hasta mil.

Respiro profundo y me voy a mi cuarto para guardar las cosas que me faltan. En eso, me entra una duda: ¿cómo va a cargar y bajar mis muebles él solo?

Me asomo a mi sala/comedor y veo a tres hombres cargando uno de mis sillones. Entre ellos, está el chico...quien por cierto, no sé su nombre. Al rato le puedo preguntar. Mientras tanto, sigo con mi labor de guardar mis cosas.

Unas horas después...

Ya casi está todo listo. Sólo me falta sacar ropa de algunos cajones y listo. El camión ya se llevó unas cosas a mi nuevo departamento. De hecho, ya se llevó la mayoría.

-¿Ya casi?-, pregunta el chico irrumpiendo en mi habitación.

-Sí, ya casi-, le respondo tranquila.

-No tienes muchas cosas-, dice como si eso fuera malo.

-No tengo mucho dinero para comprarme más cosas-

-Sí, me di cuenta-, expone casi susurrando.

-Si me vas a estar criticando, ¿por lo menos puedo saber tu nombre?-, le cuestiono cruzándome de brazos.

-Hans. Se escribe con "H", pero se pronuncia con "J". Hans-, explica como si no lo supiera.

Haber Selena, o te está explicando en buen plan porque cree que no sabes, o simplemente te quiere hacer enojar. Tú tranquila.

-Bien Hans, entonces ¿podrías dejar de juzgarme?-, le pregunto algo fastidiada

-Lo lamento reina, estoy acostumbrado a cosas mejores que esto-

-¿Y para qué viniste entonces?-

-Porque María me envió-, aclara de mala gana.

-Te hubieras negado-

-Ja, ¿crees poder negarte a María?-

Me quedo pensando un momento. María no acepta que las cosas que ella quiere no se cumplan. Es como una señora caprichosa que con la mirada te intimida y terminas cediendo a lo que ella quiere.

-De acuerdo, no, pero entonces cierra esa boca que las serpientes ponzoñosas brotan de ella-

-Hasta poeta terminaste siendo-, expresa mientras se acerca a mi cajonera.

Decido ignorarlo.

-Vaya, si sabes qué tipo de ropa interior usar-, declara mientras saca una pantaleta de encaje de mi cajón.

-Deja mis cosas-, le ordeno avergonzada.

-Te ves bien estando rojita. ¿No quisieras ponerte esto junto con un bra igual de encaje, para que me modeles?-, pregunta mirándome fijamente y mojando sus labios.

-No, y menos para un idiota como tú-, le digo indignada y aguantándome un sonrojo.

-¿Idiota yo? Ja. Pero entonces si te lo pondrías para alguien más, ¿verdad?-, asegura alzando y bajando las cejas.

-No-

-Bien. Tarde o temprano lo harás-, asegura altaneramente.

-Ya terminé,  ya te puedes llevar esto-, le digo dando por finalizado el tema. 

Se encoge de hombros mientras sonríe y carga dos cajones de mi cajonera, para luego salir de mi cuarto. Al poco rato, entran los otros dos señores llevándose dos cajones cada uno. Sólo me faltaba la cajonera pero casi oficialmente dejo este lugar.

Media hora después...

Está todo listo. Luego de revisar todo el departamento y comprobar que ya no falte nada, cierro el depa, y me dirijo al del señor Gilberto. Toco la puerta y al poco rato abre. Cuando me ve, sonríe.

-Selena. ¿Cambiaste de opinión?-, inquiere melosamente. 

Alguien toma mi cintura y me jala a su cuerpo. Al voltear a ver quién es, veo a Hans mirando seriamente al señor Gilberto. Por más que me caiga mal, agradezco mentalmente por "protegerme"...o mejor dicho, estar a mi lado porque en realidad no sé qué está haciendo Hans.

-No, de hecho vengo a entregarle las llaves del departamento. Ya está vacío y limpio, así que otra vez está rentable. Diría gracias pero...no lo haré-, respondo dignamente mientras le entrego las llaves.

El señor Gilberto se me queda viendo con sorpresa como si no creyera lo que le digo. Le doy una última mirada al señor barrigón y feo que me quiso violar, y luego camino hacia la salida con Hans a mi lado quien, por cierto, no me ha soltado la cintura.

-¿No lo vas a denunciar?-, me pregunta Hans molesto.

-No...no lo haré-, respondo algo dudosa.

-¿Por qué? ¡Ese maldito te quiso violar!-, dice algo alterado aunque no me preocupa tanto porque estamos en el elevador.

- Sí, pero si lo denuncio, mis papás tendrían que venir porque aún soy menor de edad, y después ya no me dejarían vivir sola por miedo a que algo me pase-, argumento haciendo una mueca al visualizar la situación.

-¿Y tienes mucho de estar viviendo sola? Digo, eres menor de edad y no creo que sea legal...-

-Tengo unos cuantos meses. Y lo legal...pues le mentí al señor Gilberto para que me rentara el departamento...-, finalizo algo nerviosa.

-¿Pero por qué vives sola? Es decir, todavía estás en la preparatoria, ¿no?-

-No. Logré entrar un año antes a la universidad-, replico en lo que salgo del elevador y me dirijo hacia el camión.

-¿A dónde vas?-, inquiere Hans.

-Al camión-, respondo como si fuera algo obvio.

-No. Tú te vas en mi coche-, me ordena. Pongo los ojos en blanco, pero le hago caso. Caminamos y nos acercamos hasta un Mazda 3 hatchback color vino.

-¿Es tuyo? -, pregunto sorprendida.

-Obvio-, dice altanero. Nuevamente pongo los ojos en blanco en lo que me subo al auto. Hans lo enciende y empezamos a avanzar seguidos del camión.

Luego de estar en el coche por un buen rato, llegamos a una zona donde se ven los edificios algo lujosos. Finalmente nos detenemos en un edificio un poco alto pero muy hermoso y peculiar por los balcones que tiene. Y lo mejor es que está cerca de la universidad. Hans aparca el auto afuera y detrás de nosotros se estaciona el camión.

-Bienvenida a tu nuevo hogar, vecina-, expone Hans.

¿¡Vecina!?

ProvocaciónDonde viven las historias. Descúbrelo ahora