Capítulo 4

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-¿Por qué no me dijiste que a quien enviarías sería mi vecino?-, le pregunto con indignación a María. Ya estoy en el trabajo.

-No lo vi relevante-, dice encogiéndose de hombros.

¿Por qué esas palabras me serán conocidas?

-Pudiste haberme...avisado o no sé-

-No quería que te hicieras ideas de él. Puede llegar a ser altanero; pero cuando quiere, es un chico agradable. En fin, ya casi es hora de grabar así que...por hoy solo observarás y analizarás las cosas, ¿de acuerdo?-

-Sí-, contesto temerosa.

-No pasa nada, Selena. Es sólo sexo-, manifiesta guiñándome un ojo.

Sí, es sexo y es ver sexo; algo que no se ve todos los días. Respiro profundo y sigo a María a través de otro pasillo en el mismo piso donde está su oficina.

Llegamos a una amplia habitación donde hay dos camarógrafos, dos micrófonos, personas con audífonos, una cama, dos ventanas que iluminan perfectamente el cuarto y una caja muy peculiar de color rojo al lado de la cama.

Un señor cuarentón con unas cuantas canas se acerca a nosotras con una sonrisa en el rostro.

-"La virgen María", qué gusto es trabajar contigo otra vez-, anuncia dándole un abrazo a María. Supongo que lo de "la virgen María" es una broma que tienen o...¿será su apodo?

-El gusto es mío, Charlie. He estado viendo algunos de tus trabajos-, responde María.

-Ah, ni lo digas. Siguen siendo muy novatos. No tienen la experiencia que tú tienes. Ellos tardan media hora en llegar a un orgasmo. En cambio tú puedes tener varios en diez minutos o menos, y lo mejor es que puedes seguir sin pedir un descanso-, expone el señor alegremente.

-Oh, por favor. Ah, ella es Selena y es mi nueva secretaria. Selena, él es Carlos. Es un excelente director-, nos presenta María.

-Mucho gusto señorita. Oye, ¿no tienes planeado ser actriz? Tienes muy buen cuerpo-, dice Carlos admirándome. No sé si indignarme o si sonrojarme.

-Vamos Charlie. Es su primer día-, aclara María poniendo su mano en mi hombro lo cual me tranquiliza.

-Bien, pero piénsalo-, insiste Carlos. 

Asiento con la cabeza y luego le cede el paso a María para que se ponga frente a las cámaras. Que momento tan bochornoso. Observo que María saluda a un señor que luce de unos treinta y tantos años, alto, algo musculoso, cabello negro y piel morena. Luego de estar platicando un rato, se estrechan la mano y luego María se acerca a una ventana. Carlos llama la atención de todos y pide silencio para que inicie la grabación.

Mierda

-Tres, dos, uno, ¡acción!-, exclama Carlos.

-María, mi amor. Discúlpame. Fui un idiota al hablarle a esa chica en el centro comercial. Ya sabes que soy curioso y quería saber de dónde venía, por su extraño acento-, habla el señor en escena.

-Siempre dices ser curioso, Israel. Ese es tu pretexto. Pero apuesto a que buscas otra cosa-, responde María dramáticamente. Por alguna extraña razón, me quiero reír en este momento, pero me aguanto.

-No, mi amor. Para otras cosas, sólo te quiero a ti-, dice Israel poniéndose detrás de María que sigue mirando hacia la ventana.

-¿Qué otras cosas?-, pregunta María en un tono más tranquilo.

-Amarte-, susurra en su oído.

-¿Ajá? -, inquiere María cerrando los ojos.

-Besarte-, continúa Israel, ahora besando su oreja.

-¿Nada más?-, interroga María volteando a verlo.

-Y hacerte mía-, complementa tomándola de la cintura y besándola con pasión. Se besan por un buen rato hasta que él la lleva hasta la cama.

A continuación, se empiezan a desnudar. Procuro no ver pero siento como si María me estuviera regañando mentalmente, porque lo primero que me dijo que hiciera era que observara las cosas...bueno, y que las analizara. Sino, ¿cómo podré hacer mi trabajo más adelante?

Regreso mi mirada a la escena y ya están totalmente desnudos. Luego Israel empieza a lamer sus pechos, y María empieza a gemir lanzando la cabeza hacia atrás. Así siguen un rato hasta que Israel deja de lamerla. Enseguida, María toma el...

Vamos Selena, tienes que decir las cosas por su nombre

María toma el pene de Israel y lo empieza a masturbar. Se me viene a la mente el rostro del señor Gilberto cuando María hizo lo mismo con su pene. Sacudo ligeramente la cabeza desechando ese recuerdo y sigo observando. María introduce el pene en su boca. Así siguen por un buen rato hasta que Israel tiene su orgasmo dejando su semen en la boca de María.

Luego de eso, se acomodan en la cama quedando María acostada boca abajo e Israel encima de ella. Israel se toma su tiempo, golpea las nalgas de María y luego la penetra poco a poco. El rostro de María es todo un poema. Hasta me provoca un ligero estremecimiento verla. La penetra una y otra vez. Siguen así por varios minutos. Minutos en los que tienen varios orgasmos.

Pasa el tiempo y siguen teniendo sexo mientras cambian de posiciones. Sin poder evitarlo, yo me siento húmeda y algo caliente de ver esto. No sé si solamente soy yo, o si los demás saben controlarse muy bien. Terminan con otro orgasmo y se besan por varios minutos.

-¡Corte!-, exclama Carlos. Intento calmar el calor que siento para que los demás no lo noten. María e Israel se levantan sin importarles su desnudez. De hecho, nadie parece notarlo, como si fuera lo más normal del mundo. Alguien les da una bata y se la colocan. Mejor.

-Revisaremos la grabación, pero no creo que encontremos detalles por corregir-, les dice Carlos.

-O al menos serán pocos-, habla María. Supongo que no le gusta que la tomen como una señora perfecta. Me agrada que la gente sea humilde.

-Exactamente. Estaremos en contacto y gracias por todo-, dice Carlos estrechando las manos con ambos.

-No hay de que-, responden María e Israel al mismo tiempo. Se voltean a ver y luego se ríen. Luego, María se acerca a mí y me lleva afuera de la habitación.

-¿Qué tal viste todo?-, me pregunta.

-Pues no tengo palabras...es muy raro todo esto-, le confieso.

-Pero te acostumbrarás-, asegura sonriéndome. 

Un gemido intenso nos interrumpe. Proviene de la habitación de a lado. Cautelosamente me acerco y veo una habitación parecida a donde estaba hace un momento. Entro silenciosamente y me sorprendo de lo que veo:

Está Hans totalmente desnudo y tiene una fusta con la que azota las nalgas de una chica que está atada de manos y poniendo el trasero al aire. Cada golpe que da, hace que las nalgas de la chica reboten ligeramente y queden rojas por el golpe. Así sigue un buen rato hasta que suelta la fusta, se pega al trasero de la chica, la toma del cabello y luego la penetra con fuerza. La joven gime mientras Hans la penetra con fuerza. Una y otra vez la penetra hasta que ambos llegan a un orgasmo muy intenso. Tan intenso que prácticamente gritan de placer. Hans sale de ella, la voltea de modo que se ven frente a frente y la besa por un momento. Se detiene y se queda viéndola.

-¡Corte!-, exclama una voz. Hans desata a la chica, se aleja de ella tomando una bata que le ofrecen y se dirige a la salida como si nada.

Reacciono e intento escabullirme, pero me ve y me toma del brazo jalándome hacia él con fuerza, provocando que choque con su cuerpo.

-Así te tendré un día en mi cama con esa pantaleta de encaje y un brasier que deje poco a la imaginación-, susurra en mi oído haciendo que me estremezca. Se aleja de mi para ver mi rostro y me sonríe con suficiencia. Luego me suelta y sale de la habitación.

Oh no, nene. No seré tu juguete sexual aunque me provoques.

ProvocaciónDonde viven las historias. Descúbrelo ahora