Dalila me llevó en su spark verde a una casa en Circuito Novelistas. Es enorme.
-¿Es tuya?-, le pregunto intentando disimular mi asombro.
-Totalmente-, responde sonriente.
Me invita a pasar y quedo fascinada con la decoración tipo minimalista. Dalila toma mi mano y me lleva escaleras arriba a un cuarto que tiene una gran ventana, una cama matrimonial, un buró, un gran espejo en una puerta de su enorme closet y un pequeño baúl al pie de la cama.
-Ven-, me dice señalando un lugar a lado de ella en la cama.
Me siento y nos empezamos a besar. Empezamos con besos tranquilos hasta que van subiendo de tono. Le quito su blusa y paso mis manos por su torso. Me agacho un poco y empiezo a lamer sus pechos. Pone su mano en mi nuca y lo empuja hacia ella. Paso mis manos por su espalda y le quito su bra. Intento no quedarme embobada viendo sus grandes pechos. Los chupo y los mordisqueo. Ella gime y eso me prende.
Sigo así un rato hasta que me separa de ella para quitarme mi playera y mi bra, y enseguida también empieza a lamer y chupar mis pezones. Echo mi cabeza hacia atrás y me dejo llevar por el momento. Justo cuando estoy cerca de mi clímax, se detiene y hace que me acueste para quitarme el resto de mi ropa.
Se acerca a su baúl y saca un tipo arnés con un consolador. Por un momento me acuerdo de Fragoso y el miedo me invade, pero intento relajarme cerrando los ojos. Los abro y veo que ya lo tiene puesto. Se agacha y me estimula lamiendo mi clítoris y chupándolo. Nuevamente, los ruidos que hace me excitan demasiado.
Se irgue y acerca el consolador a mi entrada. La miro a los ojos, al igual que ella lo hace conmigo, y luego entra en mi interior. Sale y luego entra, y así lo hace varias veces. Gimo mientras jalo las sábanas por la excitación. Ésta sensación es diferente. Definitivamente no es lo mismo ser penetrada por un hombre que por una mujer. Es tan excitante.
Seguimos así un buen rato hasta que tengo múltiples orgasmos. Cuando logro calmarme, le quito el arnés y la obligo a que se acueste. Me pongo a la altura de su entrepierna y entonces lamo y muerdo su clítoris, al mismo tiempo que introduzco tres dedos en ella. Gime mientras pone su mano en mi nuca empujando mi cabeza hacia su sexo. Levanto la mirada mientras la estimulo y eso la excita más, porque gime intensamente. Acelero el movimiento de mi mano introduciendo mis dedos en ella hasta que llega a su clímax. Me dejo caer a un lado de ella. Me besa y me rodea con sus brazos.
-Eres buena-, expresa en un ronroneo seductor.
-Igual tú. No sabía que tenías juguetes tan interesantes-, le digo poniéndome encima de ella.
-Y tengo unos cuantos más. Si quieres luego te los enseño-, expone colocando una de sus piernas en mi entrepierna.
-Estaría bien-, contesto intentando no excitarme de nuevo, pero me es casi imposible porque empieza a mover su pierna de modo que me vuelve a estimular.
Estoy húmeda y prendida, y junto con lo que hace Dalila, vuelvo a tener varios orgasmos. Me dejo caer encima de ella y me relajo. Me empieza a dar sueño, pero intento no quedarme dormida porque tengo que volver a casa.
-Descansa, yo te llevo mañana-, me susurra Dalila como si me hubiera leído la mente.
Cierro los ojos y sólo escucho su respiración...
-Arriba-, habla una voz suavemente. Abro los ojos, y la luz de la ventana llega a mi vista. Intento despabilarme mientras me levanto. Enfoco a Dalila que está en frente del espejo vistiéndose. Que buena forma de despertar.
-Te dejé ropa al pie de la cama. Si gustas bañarte, hay toallas y todo lo demás necesario en el baño. Te espero abajo-, expone dándose unos últimos toques y se va.
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Provocación
Teen FictionSelena lleva una vida tranquila, pero la necesidad de dinero la lleva a meterse en un trabajo con muchos tabúes. Sin embargo, también es muy provocativo. ¿Será capaz de resistir las tentaciones?
