Mi respiración está agitada. De repente, siento un golpe en una de mis nalgas. Lejos de dolerme, me excita y hace que suelte un jadeo. Hans repite la acción unas cuantas veces más y yo jadeo. Luego escucho algo caer. Creo que fue el cinturón. Siento nuevamente sus manos que pasan por mis glúteos y lo hacen lentamente, como si lo estuviera disfrutando. Bueno, es obvio que lo está disfrutando.
En eso, siento un golpe placentero. Me dio una nalgada con su mano. Repite la acción varias veces hasta que oigo otro ruido. Presiento que ese fue su pantalón.
De repente, siento algo duro pasar en medio de mi trasero. La piel se me eriza. Pasa una y otra vez. Gimo un poco. Lentamente, baja mi pantaleta. Siento que mi parte íntima está hinchada por la excitación. Nuevamente pasa su pene por mi trasero y ahora por mi parte íntima. Joder, esto me prende demasiado.
Su parte masculina se queda en mi entrepierna. Luego entra lentamente en mí. Gimo fuerte por el dolor mezclado con placer. Se queda en mi interior por un momento, luego sale y entra otra vez. Continúa de la misma manera con ritmo. Duele pero no puedo evitar excitarme.
Él también empieza a gemir. Me encanta como suenan sus gemidos. Siento como aumenta su velocidad y la intensidad de sus embestidas. Llega un momento en el que yo aprieto las sábanas y él toma mi cintura con fuerza. Continuamos del mismo modo hasta que ambos llegamos al orgasmo. Sale de mi interior y me dejo caer boca abajo en mi cama. Respiro entre cortadamente mientras los espasmos recorren mi cuerpo. Quiero más.
-¿Todavía tienes energía?-, me pregunta Hans al oído.
-Sí-, respondo en un susurro.
-¿Quieres más?-, me interroga con un ronroneo que me encanta.
-Sí-, replico en tono suplicante.
Me pone boca arriba de modo que nos vemos frente a frente, y se acomoda entre mis piernas. La emoción en mi pecho y la excitación se hacen cada vez más intensas. Me mira a los ojos, y entra en mi sin desviar su mirada. Nuevamente gimo por el dolor y el placer. Ambos empezamos a gemir, pero sin dejar de vernos. Siento una presión en mi vientre, lo cual, creo que es emoción y excitación. Lejos de ser salvaje conmigo, es suave y tranquilo. Sí pone cierta presión cuando me penetra, aunque percibo un sentimiento el cual no sé si llamarlo amor, cariño o alguna clase de afecto.
Ambos empezamos a agitarnos, ya que el orgasmo está cerca. Luego de unos instantes, ambos llegamos al clímax. No sé él, pero yo tengo varios. Finalmente dejo de tener orgasmos e intento calmarme. Él sale de mi interior y se recuesta a mi lado. Respiro hondo. El sueño me empieza a ganar.
-Feliz cumpleaños, Selena-, alcanzo a escuchar a Hans antes de quedarme dormida...
ESTÁS LEYENDO
Provocación
Novela JuvenilSelena lleva una vida tranquila, pero la necesidad de dinero la lleva a meterse en un trabajo con muchos tabúes. Sin embargo, también es muy provocativo. ¿Será capaz de resistir las tentaciones?
