Terminan las grabaciones y acompaño a María a su oficina.
-¿Lista para mañana?-, me pregunta emocionada.
-Me falta preparar mi maleta-, le digo algo desanimada.
-¿Qué tienes? ¿No quieres ir?-, interroga sorprendida.
-Sí, sí quiero ir. Es sólo que estoy un poco cansada-, miento.
-Ah ya. Bueno, pues prepara tu maleta, mañana vienes aquí para que te vayas en el transporte con los demás y cuando lleguemos allá, podrás descansar lo que quieras. Mañana no habrá grabación entonces puedes hacer lo que quieras-, me informa con alegría.
-Suena bien. Entonces mañana sale el transporte de aquí-, digo confirmando la información.
-Sí. Sale a las siete de la mañana, entonces llega puntual-, replica con tranquilidad.
-Bien...¿necesitas otra cosa?-, le pregunto deseando que me diga que sí.
-No, eso sería todo. Nos vemos mañana-, contesta en tono coqueto.
-Hasta mañana-, me despido y salgo inmensamente triste de ahí.
Al llegar al último piso, veo a Hans recargado en una pared.
-¿Lista para mañana?-, me interroga.
-No, aún tengo que preparar maletas-, le digo desanimada.
-Qué flojera. Si quieres te ayudo. ¿Nos vamos?-, me pregunta extendiéndome la mano.
-No...ahora no-, le respondo intentado que no se me quiebre la voz.
-¿Por qué?-, me pregunta dejando caer su mano. Se ve tan tierno que me duele decirle que no.
-Ya no quiero que me lleves. Es decir...cada quien debería irse por su lado...-, le contesto dudosa. No creo que haya sido el mejor pretexto, pero se me pasó tan rápido el día que no tuve oportunidad de pensar algo mejor.
-Ok...¿pero mañana nos vamos juntos? Yo voy a llevar mi coche, entonces...si quieres nos vamos-, expresa claramente extrañado por mi respuesta.
Pienso en Fragoso. Tendré que hacer algo muy bueno hoy para que pueda negociar el irme mañana con Hans.
-Te confirmo al rato, ¿si?-, le digo.
-¿Me quieres evitar?-, pregunta en un tono que suena dolido, pero también molesto.
-No, por supuesto que no. Es sólo que...ya tenía considerado ir en el camión. Pero como dije, al rato te confirmo si voy contigo-, manifiesto intentando tranquilizarlo.
-Bien...entonces...nos vemos mañana-, replica en tono seco. Está molesto.
-Hasta mañana-, le respondo en tono triste. Eso no lo puedo ocultar.
Él se va al estacionamiento y yo me quedo parada en la estancia. No sé dónde se supone que debo esperar a Fragoso. Oigo un claxon. Me asomo a la calle y ahí está esperándome en su versa negro. Salgo corriendo y me subo. No quiero que Hans me vea con él.
-Creí que no se iría-, dice en tono frío.
-Ya me dejará en paz...¿vas a esperar a que se vaya o...?-, pregunto algo dudosa.
-Allí va-, expresa. Veo un mazda 3 que sale del estacionamiento a gran velocidad. Está muy molesto. Quizás también dolido.
-Mañana te vas conmigo-, ordena.
-Quiero ir con Hans-, le expongo. Mi mandíbula se tensa por el miedo.
-Irás conmigo-, repite en tono autoritario.
-¿Qué quieres que haga para que me dejes ir con él?-, fluye la frase de mi boca casi sin pensarlo.
Él se queda viendo al frente. Temo que se desquite conmigo al rato. Pone su mano en mi muslo izquierdo. Luego lo sube a mi zona íntima y la empieza a frotar.
-Quiero que me la chupes-, declara mientras mueve su mano. Me quedo muda. ¿Chupársela? Qué asco.
-Si te parece, y si no, puedes olvidarte de ir con Hans mañana-, me chantajea.
Son dos opciones. Ninguna es la mejor...más que ir con Hans...
Miércoles...
Alguien toca la puerta. Reviso que mis cosas estén listas y luego abro.
-Uy, ¿dormiste bien? Tienes las ojeras muy marcadas-, me pregunta Hans preocupado.
-Buenos días Hans, y no, no dormí bien por andar preparando mis maletas-
-Conste que me ofrecí a ayudarte-, dice en tono acusador.
-Y gracias, pero quería hacerlo yo sola-, miento.
-Bueno, pero ya estás lista, ¿no?-, me interroga con emoción.
-Sí-, respondo con una sonrisa en el rostro.
-Entonces déjame ayudarte y vámonos-, expresa contento. Ambos sacamos mis cosas (mi maleta y mi bolsa de mano), cierro mi depa y salimos para dirigirnos al mazda 3 que tanto me gusta. Subimos mis cosas (puesto que las de él ya están en el coche), y nos vamos.
-Creí que llevarías más maletas-, me confiesa.
-No, pues nada más será hasta el domingo-
-Lo bueno es que todo cupo en la cajuela-, dice.
-Sí...-, replico sin saber qué más decir...
Llegamos y el hotel en el que nos quedaremos será el Emporio. Cuando llegamos, veo un camión. Llegamos al mismo tiempo. Pienso en ir a buscar a María hasta que Hans me detiene.
-¿A dónde vas?-
-A buscar a María-, le respondo.
-¿Por qué? Tú te vas a quedar conmigo-, me ordena. Antes, me hubiera quejado de sus órdenes, pero estando con Fragoso, prefiero el tono en que me habla Hans.
-Ok-, digo sonriendo. Bella se nos une, Hans hace el check in y luego subimos a nuestra habitación. Para mi sorpresa, Bella se quedará en el mismo cuarto que nosotros.
-¿Quieren quedarse a descansar o salimos?-, nos pregunta Hans.
-Hay que salir-, responde Bella inmediatamente.
-¿Selena?-, me interroga Hans. Tenía planeado quedarme a descansar, pero...creo que sería mejor ir por tres razones: la primera es porque si Fragoso se da cuenta de que me quedé sola, querrá estar conmigo; la segunda es porque me da curiosidad salir a pasear y ver qué cosas nuevas hay, ya que no he venido aquí desde que tenía doce; y la tercera, pero la más importante es que quiero salir con Hans y Bella.
-Pues vamos-, contesto.
-¿No quieres quedarte a descansar?-, inquiere Hans.
-No. Luego tendré tiempo para descansar-, replico rápidamente pensando en Fragoso.
-Bien, pues agarren lo que necesiten y salgamos-, dice Hans alegre.
Entro al baño para ponerme mi traje de baño de cuerpo completo, me pongo bloqueador solar y luego mi ropa normal; tomo mi bolso con mis lentes de sol y mi celular, y los tres salimos.
ESTÁS LEYENDO
Provocación
Teen FictionSelena lleva una vida tranquila, pero la necesidad de dinero la lleva a meterse en un trabajo con muchos tabúes. Sin embargo, también es muy provocativo. ¿Será capaz de resistir las tentaciones?
