Sábado...
Bella se fue a mediodía porque tenía cosas que hacer. Ahora estoy recostada en mi cama descansando. De repente, escucho que alguien toca la puerta. Estoy casi segura de que es Fragoso, porque el jueves y ayer no nos vimos. Decido quedarme acostada y no abrir. No hay manera de que se de cuenta que estoy en casa...¿y si se da cuenta?
El miedo me asalta. Me levanto y silenciosamente me dirijo a la puerta de entrada. Me asomo por la mirilla y veo que efectivamente es Fragoso.
¿Qué hago?
Lo mejor sería no abrirle, pero si se da cuenta que estoy aquí, me va a ir muy mal. Vuelve a tocar. No quiero abrir. De reojo veo algo que pasa por debajo de la puerta. Es una hoja. En silencio, la tomo y la leo:
"Sé que estás ahí"
Escalofríos recorren mi cuerpo. Pienso en llamar a Hans, aunque termino descartándolo. ¿Qué tal que trae su cuchillo y lo lastima? Quedaría en mi conciencia por el resto de mi vida. Mil veces prefiero que me lastime a mí en lugar de Hans. Tomo aire y le abro la puerta...
Lunes a mediodía...
Salgo de mi escuela y camino hacia la avenida, pero me detengo en seco cuando voy pasando por el estacionamiento:
Un mazda 3 hatchback color vino está estacionado y un chico está recargado en él. Es Hans.
Mi pulso se acelera y siento cosquillas en el estómago, pero luego siento algo pesado pasar por mi mismo estómago. Ambos estábamos enojados. Él sí se molestó mucho conmigo porque no me habló en toda la semana. Pero ahora está aquí.
Finjo que no lo vi y sigo mi camino.
-Selena-, me habla. Volteo y me quedo muda. Se acerca a mí y ambos nos quedamos en silencio.
-Hans-, logro decir. No sé qué más decirle.
-He estado pensando en lo que pasó la semana pasada y creo que ahora entiendo por qué sospechaste de nosotros. No sé Bella, pero yo no quise que pensaras mal de mí. Bueno, abogando por Bella, yo sé que ella es una chica noble y no he visto jamás que haga cosas con malas intenciones. Entonces...quiero pedirte perdón por...pues por hacer las cosas así. Creo que no fue lo mejor y me gustaría empezar de nuevo...si quieres-, expresa mientras pasa la mano nerviosamente por su cabello.
Lo que hago para aceptar su disculpa es abrazarlo. Enseguida, él me rodea con sus brazos. Siento su afecto y su protección con su abrazo. Me gustaría quedarme así para siempre, pero sé que no es posible.
-Mira, no es culpa de ninguno de los dos. No pude evitar sospechar, pero...bueno, Bella fue a disculparse conmigo el sábado. Fue entonces que entendí que ninguno de los dos tiene malas intenciones o algo parecido. De igual manera, agradezco que hayas venido a disculparte por algo que...bueno, no fue tu responsabilidad-, le digo tímidamente mientras me separo de él.
-¿Bella se disculpó? Ahora entiendo por qué ha estado muy alegre hoy-, expone sonriendo. Extrañaba esa sonrisa, -¿te llevo?-, me pregunta.
-Sí-, le respondo y ambos nos subimos al mazda para ir al trabajo...
He estado feliz todo el día. Supongo que reconciliarme con Bella y Hans ayudó. Independientemente de lo que pase con Fragoso, me siento con fuerza para seguir adelante.
Terminan de grabar, y María y yo nos dirigimos a su oficina.
-¿María? En tu agenda dice que ésta semana habrá una salida a Acapulco...-, le digo mientras leo su agenda.
-Sí, de hecho nos iremos el miércoles-, explica mientras se viste.
-Ah ya...-, respondo dudosa. Ojalá que no vaya Fragoso...aunque eso lo veo difícil.
-No tienes problemas para ir, ¿o sí?-, me interroga.
-No, de hecho nada más me tocaba ir hoy a la escuela y ya. Tengo dos semanas de vacaciones-
-Eso está muy bien. Estaremos allá toda la semana. Quizás regresamos el domingo-, dice emocionada, -bien, creo que es todo por hoy. Entonces nos vemos mañana-, manifiesta cuando termina de vestirse.
-Sí, hasta mañana-, digo desanimada. Fragoso quiere verme hoy.
Salgo del despacho casi corriendo. Llego al ascensor y pongo el último piso. Al llegar, salgo corriendo hasta que un brazo me detiene. Me aguanto las ganas de soltar un grito pensando que es Fragoso, pero me topo con unos ojos que me miran con deseo y no es Fragoso.
-Me asustaste-, le reprocho soltando el aire que tenía en mis pulmones.
-Perdón. ¿A dónde vas con tanta prisa?-, me pregunta coqueto.
-A mi casa-, le respondo como si fuera algo obvio.
-Yo también. ¿Te llevo?-, inquiere acercando su rostro al mío.
-Sí-, replico en un susurro y luego lo beso. El beso se intensifica un poco, pero luego nos separamos.
-Vamos-, me dice tomando mi mano y me lleva a su auto...
Al día siguiente...
Para mi buena suerte, logré librarme de Fragoso anoche. Él estaba estacionado afuera de mi edificio cuando nos vio llegar. Creí que intentaría entrar o algo, pero cuando Hans se fue de mi casa, me asomé a la ventana y ya no estaba. Así que pude descansar bien.
Hoy me levanté tarde. Digo, estoy de vacaciones entonces me puedo dar ese lujo. Me bañé, almorcé y luego salí de mi casa para ir al trabajo. Cuando llego al edificio me llega un mensaje:
"¿Dónde estás?"
Es de Hans.
Mil veces mierda
Olvidé decirle que ya no tengo clases hasta dentro de dos semanas. Con mucha pena le respondo:
"No tengo clases hasta dentro de dos semanas. Perdóname, olvidé avisarte :("
Se envía y no espero su respuesta. Entro al elevador y nuevamente alguien detiene las puertas. Es Fragoso. En cuanto se cierran las puertas, éste me acorrala contra la pared y toma mi cabello con fuerza.
-¿Lo invitaste cabrona? ¿Lo invitaste para librarte de mi?-, me cuestiona furioso.
-No, él fue a mi casa porque quiso llevarme-, respondo aguantándome las ganas de llorar. Se aleja de mí sin soltarme y presiona un botón para detener el elevador. Luego me vuelve a acorralar.
-De ahora en adelante te llevo yo-, declara en tono autoritario.
-¿Y qué explicación le daré a Hans si él quiere llevarme? ¿Y si quieren visitarme?-
-¿Quiénes?-
Ya la cagué. Ahora debo decir los nombres de Hans y Bella. No quiero decirle el de Bella, que es el único nombre que no sabe.
-¡Dime!-, exclama Fragoso jalando mi cabello.
-Hans y María-, le respondo.
Perdón María
-Mentirosa-, dice molesto mientras jala más mi cabello, a tal grado de que termino hincada.
-Créeme-, contesto en un susurro gracias al dolor que me está causando.
-Sigue de mentirosa y ésta vez no tendré piedad de ti-, me amenaza.
-Bella-, me rindo. Sé que es capaz de cumplir sus promesas.
-Luego me encargo de ella. Y a Hans dile que no quieres que te lleve. No te niegues a lo que te digo, porque si no me obedeces, te obligaré a que dejes de hablarle-
-Deja a Bella en paz-, le digo apretando los dientes. No tocará a Bella.
-¿Me estás amenazando? Yo haré lo que quiera con quien quiera. Si quiero follar a la lesbiana de Bella, lo haré. Así que no vengas a amenazarme, maldita perra-, determina acercándose a mi rostro. Me intimida y me da asco.
No logro decirle nada. Estoy tan furiosa que no hay nada claro en mi mente.
¿Ahora qué hago por Bella?
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Provocación
Teen FictionSelena lleva una vida tranquila, pero la necesidad de dinero la lleva a meterse en un trabajo con muchos tabúes. Sin embargo, también es muy provocativo. ¿Será capaz de resistir las tentaciones?
