Lo que fue miércoles y jueves no les hablé ni a Hans ni a Bella. Hoy viernes, he llegado a la conclusión de que me puse celosa, pero aún no sé de quién. En fin, ya voy saliendo de la escuela. Busco el auto de María y enseguida lo veo. Me acerco a éste y me subo.
-Hola Selena-, me saluda María.
-Hola María, ¿qué tal te fue ayer?-
-Excelente. Charlie y yo llegamos a un acuerdo para hacer una película y yo me llevaré el treinta por ciento de las ganancias totales-, explica María emocionada.
-Vaya, debe de ser mucho-, digo sorprendida.
-Sí, pero ¿qué podía esperar? Llevamos años grabando juntos y tenemos una buena amistad-, expone María con alegría.
-Eso está bien-, le respondo sin saber qué más decirle.
-No quería entrometerme, pero he visto que no le has hablado a Hans ni a Bella-
-María, no quiero hablar de eso ahora-, manifiesto intentando sonar amable.
-Wow, debió haber sido algo malo-, expresa María casi para si misma. Decido ignorarla y me concentro en el camino.
Llegamos al trabajo y María empieza a actuar. El video ahora trata de un "incesto" con su hijo. Es entre comillas porque no es un incesto real. De hecho, ella no tiene hijos, aunque debo confesar que su actuación es tan buena que parece que sí es su hijo, y eso me da cosa.
Termina la grabación, le entrego su bata a María y salimos de la habitación.
-Te alcanzo en la oficina. Voy a ir al baño-, le anuncio a María.
-Sí-, me responde y yo tomo el camino para ir al baño. Hago mis necesidades, me lavo las manos y cuando voy a salir del baño, veo a Fragoso al pie de la puerta. Cuando me ve, me empuja dentro del baño y le pone seguro a la puerta. Esto no es bueno.
-Me preguntaba quién era la chica de la que todos hablaban. Esa chica que muchos quieren tenerla en su cama. Al principio no creí que esa chica fuera especial como decían, pero cuando te vi, me di cuenta de que tienes algo que llama la atención-, me dice rápidamente mientras observa mi cuerpo.
Los escalofríos recorren mi ser por el miedo. Intento correr hacia la puerta, pero Fragoso se interpone en mi camino y me estampa contra la pared. Si decía que el señor Gilberto era fuerte, creo que Fragoso rebasa ese término.
-No intentes huir o pedir ayuda, porque te irá peor-, me advierte.
-¿Qué me harás si pido ayuda?-, cuestiono intentando soltarme de su agarre
-Traigo una droga que te encantará. Te hará sentir lo más maravilloso del mundo y hasta me pedirás que te de más y bien duro-, me contesta maliciosamente mientras sonríe. El miedo en mi cuerpo está casi en su punto máximo.
-Maldito-, es lo único que logro decir.
-Tú decides. Lo hacemos sin la droga o lo hacemos con ella. Y créeme que si utilizo la droga, no me limitaré y haré lo que quiera contigo-, argumenta con una sonrisa malvada. No tengo opción. Logro darle un golpe en la entrepierna y salgo corriendo del baño.
Me quedo parada en frente de la oficina de María. Considero seriamente en salir corriendo del edificio y no volver jamás. Sin embargo, tendría una deuda con María y la verdad es que en este trabajo me están pagando muy bien. Bien, entraré en la oficina y me quedaré allí el mayor tiempo posible. Respiro profundo intentando calmar mi miedo y mi adrenalina. Una vez que estoy mejor, entro en la oficina.
-Ah, Selena. Ya puedes retirarte-, dice María cuando entro.
No es cierto.
-¿De verdad? ¿No necesitas que me quede para ayudarte en algo?-, le pregunto intentando no sonar nerviosa.
-No, es todo por hoy. Por cierto, feliz cumpleaños-, expresa guiñándome un ojo.
-Ah, gracias-, replico con voz tranquila aunque tengo náuseas y miedo. Salgo de la oficina y prácticamente corro hacia el elevador. Presiono el botón para que suba y mientras tanto volteo a todos lados buscando a Fragoso. El elevador llega, me subo y presiono el botón que lleva al último piso. Se cierran las puertas y me tranquilizo. Respiro profundamente intentando calmarme, porque siento que voy a vomitar. Las puertas se abren y salgo velozmente del elevador.
-¿A dónde vas con tanta prisa?-, interroga Hans apresuradamente. Siento que mi corazón se detiene. Intento poner mi mejor cara y me acerco a Hans.
-A casa-, le contesto sonriendo.
-¿Te llev...?-
- Sí-, le respondo sin pensarlo dos veces y lo jalo del brazo llevándolo hacia las escaleras del sótano directo hacia su mazda 3.
Me subo al mismo tiempo que él, arranca y me lleva a casa.
-¿Todo bien?-, me pregunta.
-Claro-, le digo con toda la tranquilidad posible. Siento como si Fragoso nos fuera siguiendo, pero cuando veo el espejo retrovisor, no hay ningún auto o motocicleta atrás de nosotros.
Llegando a casa, me bajo del coche rápidamente, presiono a Hans para que entremos al edificio y en cuanto entramos al elevador vuelvo a tranquilizarme. Maldito Fragoso que me está haciendo pasar mal éste día.
-¿Segura que todo está bien?-, insiste Hans con tono ligeramente preocupado. Lo miro un momento. Luego me acerco a él y lo empiezo a besar salvajemente. Él me corresponde casi enseguida. Toma mi cintura y me pega hacia él.
Me alejo de él cuando el elevador abre sus puertas. Sin saber por qué, llevo a Hans a mi departamento. Cuando cierro la puerta, lo vuelvo a besar salvajemente. Él me corresponde del mismo modo.
Tira de mi cabello y suelto un jadeo. Paso mis manos por su cabello, por su rostro e incluso por su pecho. Sus pectorales se sienten fuertes. Me rodea con sus brazos para pegarme a su cuerpo, y yo me pego aún más porque me gusta. Me siento protegida.
Nos vamos a mi cama y me siento.
-Déjame hacerte mía y de verdad que te voy a hacer la chica más feliz y más satisfecha del mundo-, susurra Hans en mi oído. Me estremezco con su voz.
-Bien-, respondo casi en un murmullo.
Me voltea de modo que quedo de espaldas a él. Hans hace que me ponga en cuatro. Al momento me pongo nerviosa, pero se me pasa cuando pasa sus manos por mi trasero. Lentamente y de la manera más sensual, baja mi pantalón. Escalofríos recorren mi cuerpo. Nuevamente pasa sus manos por mi trasero. Escucho un ruido el cual creo que es de su cinturón. Me hará lo mismo que a Bella...
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Provocación
Teen FictionSelena lleva una vida tranquila, pero la necesidad de dinero la lleva a meterse en un trabajo con muchos tabúes. Sin embargo, también es muy provocativo. ¿Será capaz de resistir las tentaciones?
