Hans me llevó a la universidad. Todo el camino nos la pasamos en silencio porque yo no quería hablar con él. No se vale que quiera controlar mi vida. Él dijo que es amabilidad, pero el modo egocentrista en que me habla y sus órdenes no ayudan a que lo vea amable de su parte.
La mañana pasa rápido y terminan las clases como a medio día. Salgo de la universidad y me percato de un Mazda 3 color vino y a un sujeto recargado sobre él. Es Hans.
Algunas compañeras que pasan a lado de él se le quedan viendo embobadas, otras caminan "sensualmente" para llamar su atención (entre comillas porque se ven ridículas); pero Hans no las mira. Hace como si fueran hojas llevadas por el viento: las ignora.
Al igual que él hace con mis compañeras, yo lo ignoro; y no por venganza por mis compañeras. De reojo, noto que se acerca a mí.
-Hola, ¿cómo te fue?-, pregunta tomándome de la mano para detenerme. Espera, ¿de cuándo acá mucha confianza?
-Bien gracias-, le respondo intentando liberarme de su agarre pero él no me suelta. Más bien, entrelaza nuestros dedos.
-¿Te molesta sí hago esto?-, interroga señalando nuestras manos.
-Sí, porque parece que somos algo más que conocidos-
-Ah, entonces no me consideras tu amigo-, dice fingiendo estar dolido.
-No. Hace sólo un día que te conozco-
-Bueno, luego discutiremos eso. ¿Vas a la oficina?-
-Sí, pero puedo ir sola-
-No, tú vienes conmigo-, determina y jala mi mano. Hijo de...
No forcejearé con él porque sería algo vergonzoso, así que no me queda de otra más que permitir que me lleve.
El camino también lo hacemos en silencio. No pienso hablar con él.
-¿Y no has pensado ser actriz porno?-, inquiere.
No le contestes Selena, no le contestes.
-Lo harías muy bien, es decir, tienes buen cuerpo. Sería cosa de ver lo buena que eres actuando y más que nada, al momento de ser sensual y provocar al público. Aunque yo creo que eso se te da bien...-, expresa desviando la mirada del frente para verme. Finjo que no lo escuché y sigo con la vista al frente. De repente, siento su mano en mi pierna izquierda.
Tranquila, sería muy imprudente de su parte si intenta hacer algo mientras va manejando.
Sube su mano hasta mi entrepierna. Enseguida quito su mano de ahí y lo observo molesta.
-¿De verdad?-, le pregunto enojada
-Sí. Te quiero en mi cama-, dice ronroneando.
-Pero yo no quiero-, le contesto ligeramente sonrojada.
-Si no lo quisieras, no estarías sonrojándote-, me responde guiñándome un ojo. Carajo.
-Déjame en paz-
-Por ahora lo haré porque ya llegamos-, anuncia mientras entra al estacionamiento y aparca su auto. Me bajo velozmente y subo las escaleras dejándolo atrás.
-¡De nada!-, escucho que me dice. Estúpido.
Unas horas después...
-Ah, ah, ah, ah, ah, ah...-, gime María.
Desde que llegué, María me llevó a la misma habitación de ayer donde había otro actor, otro director y otra escenografía, y desde ese momento han estado grabando. Han hecho cortes para retocar el maquillaje o hacerles algunas observaciones a los actores, pero de ahí en fuera han estado grabando todo el día. María me dijo que otra vez observará las cosas, y aquí estoy: viendo como follan a María por el trasero.
ESTÁS LEYENDO
Provocación
Roman pour AdolescentsSelena lleva una vida tranquila, pero la necesidad de dinero la lleva a meterse en un trabajo con muchos tabúes. Sin embargo, también es muy provocativo. ¿Será capaz de resistir las tentaciones?
