Después de llegar, Hans me guió a donde estaba María y luego se retiró. María me dio una libreta, la cual resultó ser su agenda, y luego empezó a grabar...bueno, a actuar (porque ella no graba).
Revisé su agenda y me llamó la atención de que a principios de semana santa, habrá una salida a Acapulco. Eso es dentro de una semana.
Luego vi otras cosas como "llamar a Carlos", "grabación en Xochimilco", "grabación en Polanco", "pendiente responder a Samara", entre otras cosas parecidas. Bueno, parece que no tiene una agenda pesada...¿entonces por qué me contrató?
Después de dos horas y media, terminan de grabar y anuncian que mañana seguirán con lo que falta. Le doy a María su bata y salimos de allí. Vamos caminando por un pasillo, cuando de repente sale Hans de una habitación a paso decidido con su bata puesta y un semblante serio. Cuando me ve, su mirada se suaviza y hasta me sonríe.
-María, ¿crees que te pueda robar a Selena el día de hoy?-, interroga Hans.
-Claro, no tengo ningún problema-, replica María alegremente y se retira, no sin antes guiñarme un ojo.
-Ven-, ordena Hans jalándome de un brazo. Me lleva a una habitación y cierra la puerta con seguro.
-¿Hans?-, le pregunto con cierto miedo esperando una explicación.
-Tranquila. Sólo me voy a vestir y ya. Es sólo que no quiero que te quedes sola en esos pasillos tan peligrosos-, aclara restándole importancia al hecho de haberle puesto seguro a la puerta. Decido confiar en él y me quedo en la habitación. Luego me arrepiento porque se quita su bata en frente de mí.
-Si quieres voltéate, pero no salgas corriendo...aunque tarde o temprano verás este cuerpo de Adonis-, dice en tono altanero.
Claro, no podía faltar su ego.
Me quedo viendo la puerta un buen rato hasta que siento unas manos en mi cintura.
-¿Nos vamos?-, me pregunta susurrándome al oído.
-Sí-, respondo casi en un susurro y reacciono abriendo la puerta. Salgo y casi choco con Fragoso.
Ups
-Señorita Selena-, dice Fragoso saboreando mi nombre. No me gustó el modo en que lo dijo.
-Fragoso-, interviene Hans. Ambos se ven por un buen rato y luego Fragoso se retira. Hans toma mi brazo y salimos rápidamente de la casa. Nos subimos a su auto y arranca.
-¿A dónde vamos?-, inquiero un poco temerosa. Creo que no se tomó muy bien el encuentro con Fragoso.
-A mundo E-, responde intentando sonar tranquilo. Sé que está alterado por el encuentro, así que no pienso decirle que se calme o algo parecido. Puede que me responda que yo no entiendo la gravedad de la situación o algo similar.
Llegamos a la plaza y estaciona su auto en el estacionamiento (¿dónde más? ). Bajamos del auto y luego caminamos al interior de la plaza. Recuerdo que la plaza era un poco oscura. Y a pesar de eso, extraño como era antes. Ahorita no me puedo quejar mucho, ya que aparenta ser más grande y está más iluminada y moderna, pero no puedo evitar añorar su estilo anterior.
-¿Quieres un café, quieres comer, ir a dar una vuelta, o qué quieres hacer?-, me pregunta alegre. Creo que ya se le pasó el enojo.
-Me gustaría ir a comer-, contesto un poco tímida.
-Bien, ¿a qué restaurante quieres ir?-
-Pues...creo que La Casa de Toño está bien-
-Creo que está...no sé, pero ahorita lo encontramos-, expresa tratando de ignorar su falta de conocimiento del lugar. No lo juzgaré, porque sé que hay una Casa de Toño aquí, aunque yo tampoco sé dónde está.
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Provocación
Teen FictionSelena lleva una vida tranquila, pero la necesidad de dinero la lleva a meterse en un trabajo con muchos tabúes. Sin embargo, también es muy provocativo. ¿Será capaz de resistir las tentaciones?
