Bella denunciará a Fragoso. Como yo ya me bañé, lavé mi ropa y Fragoso no ha dejado marcas en mi cuerpo; no tengo pruebas para hacer la denuncia. En cambio Bella, que acaban de abusar de ella, si tiene muchas pruebas y más porque Fragoso no usó condón. Nunca usa condón.
Nos quedamos un buen rato ya que le mandaron hacer pruebas de diferentes cosas. Bella me explicó, pero no recuerdo todas.
Mientras espero, no puedo evitar sentirme nerviosa. Siento que en cualquier momento Fragoso aparecerá y me llevará a casa para castigarme. Es horrible.
Me sobresalto al momento en que mi celular empieza a sonar. Lo veo y es Hans. ¿Y ahora qué hago o qué le digo? Sin tener nada claro en mi mente, respondo la llamada.
-Selena, ¿dónde estás? No te vi salir de la casa en Santa Mónica. ¿Si estuviste allí?-
-Sí, es sólo que salí rápido por algo que tenía que hacer...-
-Ah ya. ¿Te veo al rato en la noche?-
-No lo creo Hans...voy a estar con Bella-
-Podemos estar los tres-
-Hans, hoy no. Me tengo que ir-
-Selena...-
Cuelgo antes de que me diga otra cosa. Se va a enterar de la verdad, pero prefiero que no sea ahora...
Al día siguiente...
Hoy no fuimos a trabajar ni Bella ni yo. Anoche nos quedamos en mi casa. No hablamos, pero la presencia de ambas fue reconfortante.
-Tienes que denunciarlo. Quizás no tienes pruebas más que tus recuerdos, pero eso ayudará-, me dice Bella mientras desayunamos.
-Claro, será mi palabra contra la de él-, contesto desanimada.
-Si hacemos esto, quizás otras chicas hablen. Ya sabes los rumores, ¿no? De que ha tenido sexo con otras chicas de forma violenta...-
-Sí, pero ninguna ha hablado. Además, no creo que tengan pruebas-
-Selena, algo debe de aparecer y eso ayudará a que Fragoso termine en la cárcel. Por favor-, me implora molesta, pero también con un tono suplicante. Lo medito un momento. Fragoso tendrá que pagar por lo que le hizo a Bella. Quizás no pague por lo que me hizo, pero...no perderé nada, es decir, probablemente él esté condenado ya sea que declare o no.
-Bien, lo haré-, accedo dándome por vencida.
-Yes-, celebra. Me encanta verla así, y más después de cómo la vi ayer. Fue terrible. Aún siento remordimiento por ello.
Alguien toca la puerta. El miedo invade mi cuerpo. Miro a Bella y me hace la seña de que guarde silencio. Con cautela me levanto y me acerco a la puerta para ver por la mirilla quién es. Es Fragoso.
No, no, no.
En completo silencio, regreso a donde está Bella.
-Vete a mi cuarto, toma los dos teléfonos y graba todo. Tenlos a la mano por si tienes que llamar a la policía. Por favor-, le susurro.
-¿Qué vas a hacer?-, me pregunta Bella preocupada.
-Conseguir mis pruebas-, replico tratando de sonar firme, aunque me estoy muriendo del miedo por dentro. Hace lo que le digo y entrecierra la puerta. Creo que sí alcanzará a ver lo que suceda aquí. Espero un momento, tomo aire y luego abro la puerta.
-¿Por qué no fuiste hoy a trabajar?-, cuestiona Fragoso molesto y entra sin esperar a que le ceda el paso.
-Me sentí mal-, miento.
-¿Ah sí? ¿De qué?-
-Del estómago-, respondo. De verdad espero que Bella esté grabando esto o me muero si Fragoso me hace algo sin tenerlo grabado.
-Mentirosa-, gruñe tomando mi cabello y jalándolo.
-Te estoy diciendo la verdad-, respondo tratando de sonar segura.
-¿Y Bella? Tampoco fue hoy. ¿No será que quedó adolorida después de lo de ayer? La follé bien rico-, expresa con una sonrisa macabra.
-¡Te dije que no la tocaras!-, alego molesta intentando golpearlo en la cara. Toma la mano con la que le iba a pegar, la pone en mi espalda haciéndome una llave y me pone contra la pared.
-A mi no me grites ni me amenaces, perra. Yo tengo el control aquí-, determina mientras presiona su cuerpo contra el mío.
-Maldito cerdo-, me atrevo a decirle con furia. En este momento no me interesa lo que pase. Tocó a Bella y lo mínimo que se merece es un puñado de ofensas de mi parte.
-Estás muy rebelde el día de hoy. Hazme enojar y te daré más duro que a Bella-, susurra en mi oído.
Dudo un momento. Podría ser bueno hacerlo enojar para que me lastime y quede grabado...pero...por otro lado, pensar en el dolor me hace pensar dos veces las cosas.
-¿Por qué habrías de enojarte? Quizás sea porque te estoy diciendo tus verdades-, alego más tranquila. De cualquier modo, va querer hacerlo conmigo; lo haga encabronar o no.
Me jala y me tira al piso. Intento moverme para quitármelo de encima, pero está muy pesado. Escucho unos ruidos. Creo que es un cinturón. Toma mis manos y noto que las junta para atarlas. Forcejeo para evitar que me amarre, pero es más fuerte y logra su cometido.
-¿Qué decías?-, me cuestiona con autosuficiencia.
-Por favor, no me hagas nada. Ya déjame en paz-, le imploro. Estando amarrada, me siento totalmente vulnerable. Prácticamente puede hacer conmigo lo que quiera.
-Lo hubieras pensado antes de ser grosera conmigo-, contesta y luego siento que me baja el mayón y mi pantaleta. Forcejeo, pero es en vano.
-¡Suéltame!-, le exijo. Siento un golpe en mis nalgas. Duele y arde al mismo tiempo.
-Eres mi perra-, expresa y me da otra nalgada. Las náuseas acuden a mí. Siempre pienso que voy a vomitar, pero jamás sucede.
-Por qué no te buscas a otra, ¿eh? ¿¡O ya violaste a todas las del trabajo!?-, le grito. Siento otro golpe fuerte. Me aguanto las ganas de llorar.
-Tal vez-, confiesa Fragoso. Luego escucho otro ruido...el de un cierre. Siento algo duro en mi trasero. Cierro los ojos e intento reprimir mis lágrimas. No puedo hacer nada para evitar lo que viene.
Alguien derriba la puerta y se oyen gritos.
-¡Policía! ¡Manos arriba!-
Y así es como empiezo a confiar en la policía por primera vez...
ESTÁS LEYENDO
Provocación
Teen FictionSelena lleva una vida tranquila, pero la necesidad de dinero la lleva a meterse en un trabajo con muchos tabúes. Sin embargo, también es muy provocativo. ¿Será capaz de resistir las tentaciones?
