No he hablado con Hans en toda la semana, a Bella la he estado evitando, y Dalila ha estado muy ocupada; entonces no hemos podido vernos. Para mi fortuna ya es viernes, así que podré descansar el fin de semana. También he dejado de ir con la terapeuta. Siento que no me está ayudando.
Terminan las grabaciones y luego salgo del edificio. Para mi sorpresa, hay un spark verde esperando en la avenida. Dalila baja el vidrio de su auto.
-Sube-, ordena tranquilamente y le hago caso. La saludo de beso y me lleva a casa.
Afortunadamente no nos topamos con Hans, entonces entramos a mi departamento, y Dalila invade mis labios con fiereza. Le correspondo y ambas terminamos en el sillón, donde nos deshacemos de nuestra ropa y nos ponemos en la posición 69. Sí, ahora sé un poco de posiciones. Es interesante porque ambas nos hacemos un oral al mismo tiempo. Llegamos a nuestro clímax y descansamos.
-¿Aún tienes energía?-, me pregunta.
-Sí-, le respondo en un suspiro.
Se levanta, toma su bolso y saca un consolador que tiene dos puntas. Mi cuerpo se estremece nada más de verlo.
Se acerca y se acomoda de modo que su entrepierna queda entre la mía. Luego pone el consolador en las entradas de nuestras vaginas, y las dos al mismo tiempo nos impulsamos para que entre. Al momento en que nuestras zonas íntimas chocan, se siente tan maravilloso que a las dos nos excita demasiado. Así seguimos hasta que llegamos a tener múltiples orgasmos. Duramos varios minutos con los mismos porque las dos nos besamos, nos mordisqueamos y tiramos de nuestro cabello mientras pasan. Finalmente logramos calmarnos y nos quedamos acostadas en el sillón...
Despierto y enseguida intento levantarme, pero un peso encima de mi cuerpo no me lo permite. Miro a Dalila quien está sobre mi, y luce tierna estando dormida. Le acaricio la cabeza y se remueve un poco. Abre los ojos
-Hola-, me saluda adormilada.
-Hola-, le respondo mientras sigo acariciando su cabeza.
Cierra los ojos un momento disfrutando de las caricias. Luego se levanta un poco y empieza a pasar sus manos por mi cuerpo. Un estremecimiento me recorre. Enseguida, me empieza a mordisquear, haciendo que gima y que me retuerza. Pasa las yemas de sus dedos en partes de mi cuerpo que son muy sensibles, y eso provoca que me den escalofríos.
Luego baja a donde está mi zona íntima, toma el consolador que usamos ayer, lo chupa y luego lo introduce en mi interior. La tomo del cabello y tiro un poco de él. Decide también lamer mi clítoris. Yo empiezo a mover mi cadera al ritmo de sus embestidas, hasta que llego a mi clímax.
-Me encantaría hacer esto diario-, confiesa y luego me besa.
-Me volvería ninfómana-, expongo sonriendo...aunque en el fondo me preocupa un poco.
-Si estás solamente conmigo, entonces sí-, manifiesta y otra vez me besa...
Una semana después...
-Ah, sí, sigue, sí, ah...-, digo entrecortadamente. Dalila tiene otra vez su arnés con consolador y me está penetrando por detrás.
Llego a mi orgasmo y descansamos. A ella le hice un oral (otra vez).
Toda ésta semana hemos tenido sexo. Por más que he intentado controlarme, siempre termino perdiendo el control y acabamos teniendo relaciones sexuales de forma salvaje. Tanto es así, que ahora sí nos hemos dejado marcas en el cuerpo. Cada vez que las veo, me excito recordando los momentos en que hemos estado juntas...
Al día siguiente, terminan las grabaciones y Dalila me lleva a casa. Entramos a mi departamento y nos empezamos a besar. Ambas jalamos nuestro cabello y nos mordemos. De repente, alguien toca la puerta.
-¿Esperabas a alguien?-, me interroga.
-No-, respondo y enseguida me asomo a la mirilla. Es Bella. Regreso con Dalila y le informo quién es.
-¿Quieres invitarla?-, me pregunta alzando las cejas.
-Se va a enojar conmigo. Además, no ha hecho nada de nada conmigo. Está en "abstinencia" después de lo que pasó con ya sabes quién-, le respondo preocupada.
-Entonces, ¿qué harás?-
-Espera. Sólo que no te vea-, le digo, y luego me arreglo para abrir la puerta.
-Hola-, me saluda Bella.
-Hey...¿qué haces aquí?-, le pregunto intentando sonar tranquila.
-No nos hemos visto en casi dos semanas y...quería verte-, aclara encogiéndose de hombros.
-Ah...ahorita estoy ocupada-, le respondo.
-...será un ratito. Anda-, expresa y se acerca para besarme.
Trato de resistirme y alejarme de ella, pero mi instinto me gana y le correspondo. Intenta llevarme dentro, pero no se lo permito.
-En serio, estoy ocupada-, le digo separándome de ella.
-...no sé qué sea, pero te ayudo-, expresa alegremente y entra.
Ya valió
Intento detenerla, aunque no funciona. Dalila no está a la vista, entonces lo único que hago es cerrar la puerta...con seguro.
-Bella, tengo algo que decirte...-, expreso dudosa.
-¿Qué pasa?-, interroga tranquilamente.
Tomo aire y eso me impulsa a hablar con seguridad.
-Sé que tú no has querido tener nada conmigo desde que pasó lo de Fragoso. La verdad es que Hans está en la misma posición y por eso no pude aguantar las ganas. He estado teniendo sexo con alguien más-, le informo.
-¿Con quién?-, me pregunta. Su tono de voz no expresa nada.
-Conmigo-, replica Dalila saliendo de mi cuarto.
El silencio invade la habitación. Bella mira a Dalila, pero no dice nada. Empiezo a dudar de que esto sea bueno.
-No sé si sentirme traicionada o qué sentir-, manifiesta Bella en un susurro.
Dudosa, me acerco a ella. Pongo mi mano en su hombro y, para mi fortuna, no se aleja. Entonces empiezo a sobar su brazo. Al no recibir ningún rechazo, pongo mi mano en su cintura y la acerco a mi. Me mira y sus ojos se ven algo llorosos. Pongo mi otra mano en su mejilla.
El amor que siento por ella es inmenso, que me duele haberle hecho esto, pero mi lujuria no me permite arrepentirme.
-Sé por lo que pasaste, pero déjame hacerte mía por hoy y haré que lo olvides-, le susurro.
Me mira con tristeza, pero extrañamente también refleja deseo.
Lentamente me acerco a ella y la empiezo a besar. Ella me corresponde poco a poco.
-¿Quieres que involucremos a Dalila?-, interrogo.
Bella baja la mirada y se queda en silencio un momento. De reojo miro a Dalila y veo un poco de ansiedad en su rostro. Creo que espera una afirmativa como respuesta.
-Sí-, responde Bella luego de un rato...
ESTÁS LEYENDO
Provocación
JugendliteraturSelena lleva una vida tranquila, pero la necesidad de dinero la lleva a meterse en un trabajo con muchos tabúes. Sin embargo, también es muy provocativo. ¿Será capaz de resistir las tentaciones?
