Capítulo XXVII. El regreso de Black

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Windrake despertó en un lugar completamente desconocido.

Se trataba de una serie de páramos montañosos con algunos árboles esparcidos y múltiples cordilleras rocosas alrededor. Era de noche y la luna llena se alzaba plateada en el cielo, permitiendo ver con bastante claridad.

El dragón miró en todas direcciones extrañado, buscando alguna respuesta a lo que estaba sucediendo. Se encontraba totalmente solo.

O eso creía.

De pronto, a lo lejos, pudo visualizar la tan familiar figura de Ada.

-¿Maestra? -se preguntó desconcertado.

Su desconcierto pasó a ser terror cuando pudo observar que una silueta, igualmente familiar había aparecido justo frente a Ada.

Una enorme sombra completamente negra de ojos morados y de la cual surgían múltiples tentáculos similares a vendas.

La reacción del dragón fue obvia: se precipitó a toda velocidad para salvar a Ada.

-¡Maestra! -exclamó mientras cambiaba a su forma verdadera.

En ese momento algo lo detuvo.

Una esfera que parecía ser de un extraño viento morado y brillante lo envolvió.

-¡¿Qué está...

Ni siquiera él mismo se dió tiempo de terminar su propia frase. De inmediato comenzó a tratar de romper esa barrera.

Hasta que un gruñido siniestro que resonó detrás suyo le obligó a darse la vuelta.

Allí estaba.

-Hermano... -dijo el dragón al observar a Blackdrake, convertido en un demonio que lo miraba burlón.

-Hermano... -comenzó a decir aquel dragón demonio-... Ayúdame...

-Sí... ¡Por supuesto! ¿Cómo puedo ayudarte?

-Ven... Ven conmigo.

Con esas palabras, la barrera se que envolvía a Windrake se desvaneció.

Sin poder pensar con claridad por aquella visión, y la escasa posibilidad de poder ayudar a su hermano, el guardián comenzó a avanzar hacia Black con pasos lentos y dudosos.

Estaba ya a unos pocos pasos de distancia, cuando una sonrisa diabólica se dibujó en el rostro del dragón demonio.

-Gracias. -dijo-. Nos ayudaste mucho.

-¿Qué?...

Un desgarrador grito de terror proveniente de Ada hizo que Windrake recuperara el control.

De inmediato se dió la vuelta y pudo ver como Ada era succionada hacia el interior de la sombra por aquellos tentáculos, sin poder hacer nada.

-Sin tu ingenuidad no la hubiésemos capturado, Windy. -dijo aquel demonio dragón jactándose de su engaño y riendo a malignas carcajadas.

-No... ¡No! ¡MAESTRA!

Sobresaltado y agitado, Windrake despertó de golpe.

Lo primero que vió fue a Ada, durmiendo plácidamente a su lado, como siempre hacía.

Esta vista lo hizo saber que no había sido más que una espantosa pesadilla.

Al mirar alrededor, notó que estaba en la habitación que compartía con su Maestra, dentro de las instalaciones de ALID.

-De verdad creo que estoy enloqueciendo. -pensó.

Sigilosamente, para no despertar a Ada, Windrake se levantó y comenzó a volar a través del sitio hasta que salió a un amplio balcón.

Angel the Cat: Dioses y MonstruosHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora