Le conté a Nick la llamada que había tenido con mi madre y su respuesta fue: "sinceramente yo haría lo mismo que ella, después de todo"
Sin embargo, pienso que es pasarse. Que con 26 años, tu madre se lea la ficha médica de hasta el fontanero que viene a arreglar las tuberías del baño de tu casa... No lo veo normal. Está bien que se preocupe, lo veo perfecto, pero pienso que tiene un problema preocupante. Soy mayor de edad y creo que puedo cuidarme yo solita. Aunque en los últimos meses no lo haya demostrado... Pero ese no es el caso.
No necesito ningún guardaespaldas y menos que sea mi madre porque para eso, ya tengo a Nick.
A lo largo de los siguientes días paramos en Córcega y Cerdeña. Hicimos una ruta turística pequeña por las ciudades más visitadas de ambas islas y al ponerse el sol volvimos al barco.
Thomas seguía buscando los leones que no había visto en el coliseo y Val le seguía.
– Thomas – le llamó Alba. El niño, el cual caminaba a paso rápido delante de nosotros junto a mi hija, se paró en seco y nos miró – Cuando encuentres los leones, ¿qué vas a hacer?
Se lo pensó dos segundos.
– Supongo que subirme a ellos. ¿Por qué?
La chica soltó una leve carcajada.
– Solo por saber – respondió y llegamos a la parte de cubierta donde se encontraba la piscina.
Esta vez cogimos unas tumbonas justo en frente de ella. Hablamos un poco de todo. Emma quería aprender inglés porque le apetecía visitar Estados Unidos y de paso ver a su familia. Y por otro lado, Alba estaba pensando en hacer un viaje a Tokio con Dani antes de volver a trabajar. Lo gracioso es que yo solo pensaba en qué iba a comer cuando llegase la hora de la cena.
– Hacer un hijo en Tokio – dijo Emma frunciendo los labios – Me parece buena idea.
– Estás muy pesada desde que sabes lo nuestro – le respondió la rubia fulminándola a través de las gafas de sol.
– En parte la entiendo, Alba. Es genial que tengáis algo – apoyé a Emma.
– Hasta que no lo tengamos.
Emma y yo nos miramos en silencio con los ojos más abiertos de lo normal.
– Pero, ¿como puedes ser tan negativa? – se encogió de hombros.
– ¿Quién dice que mañana no hemos roto?
– ¿Quién te dice que no vais a celebrar las bodas de oro?
– ¿Quién te dice que mañana no se lía con otra? – me di una palmada con la mano en la frente y Emma abrió la boca sorprendida.
– ¿Pero qué te pasa? – pregunté.
Estaba alucinando un poco. Normalmente, Alba era la positiva del grupo. No entiendo como puede llegar a pensar algo así.
– ¿Cómo dices eso?
– ¿Tienes fiebre?
– Es la pura verdad – giró la cabeza para mirarnos.
– No, claro que no – negué unas cuantas veces – No puedes pensar así. De esta manera no llegarás a ningún lado. Una relación tiene que ser segura y si piensas esas cosas no irá bien.
– ¿Y qué quieres que haga? – hizo una leve pausa – Basta que me enamore de verdad para que me rompan el corazón en cachitos diminutos.
Miré hacia la piscina. Dani tenía a Val en brazos. Ambos miraban cómo Nick y Lucas hablan con Thomas divertidamente.
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Mi Mejor Error #MME2
Teen FictionSegunda parte de la trilogía MME A veces, un pequeño fallo te causa un gran problema y otras veces el problema no llega a existir. Desgraciadamente ese no va a ser el caso de Lena. Ella ha formado una familia con la persona a la que más ama en el mu...
