CAPÍTULO 36

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Mi primer impulso fue reírme. Si lo mirábamos en otra perspectiva sería muy gracioso. Me estaba enfrentando a los que más odio en este planeta con mi hija y mi marido enfrente. Las cosas se complicaron un poco hasta tal punto de pegarnos puñetazos a la cara mutuamente. Y como si esto fuera poco, Alba, la que consideraba una amiga, interrumpe en la pequeña sala del interior del barco sin intenciones de ayudar.

O eso creía.

Iván consiguió zafarse del agarré de Nick propinándole un codazo en todo el estómago. El chico se encogió con cara de dolor pero sin quitar la vista de la escena. Iván se alejó de él hasta situarse donde estaba su hermana mientras se intentaba volver a colocar el hombro izquierdo en su sitio.

Volví mi vista a Alba la cual miraba al suelo.

– ¿Esto es una broma? – hablé tras un buen rato intentando asimilar lo que estaba ocurriendo – ¿Qué haces aquí?

La chica vaciló un momento y después elevó la vista.

– Yo... – se detuvo un momento pensando bien lo que iba a decir – No es lo que crees, enserio.

– ¿Ah no? – sabía que los otros dos disfrutaban de aquel momento por las sonrisas que mostraban – Entonces, ¿por qué me da la sensación de que no eres quien yo creía que eras? – fruncí el ceño y agarré mejor a Val.

– No seas cruel con ella – intervino Clara – Ella solo hizo lo que tenía que hacer.

Cada vez estaba más confusa y enfada a pesar de las enormes ganas que tenía de saber que estaba pasando. Cuando todo parecía estar claro, viene una nube y lo oscurece todo.

– Tuve que hacerlo – a Alba se le cristalizaron los ojos y las lágrimas no tardaron en caerle por la cara – Me amenazaron con haceros mucho daño, Lena. Con hacer daño a Val.

Se sorbió la nariz.

– Alba fue nuestra guía en toda esta aventura – aclaró Iván – Fue la que nos facilitó la entrada a tu piso, la que nos contó lo del crucero, la que nos informaba de todos tus movimientos... – la carne se me puso de gallina. No podía creerlo – La elegimos a ella porque, aunque no lo parezca, es la más vulnerable del grupo y supimos que en cuanto la amenazáramos con llevarnos a Valeria y a Thomas para siempre aceptaría nuestras órdenes sin pensarlo. Es muy cercana a los niños y eso nos facilitó su colaboración – sonrió orgulloso.

Necesitaba arrancarle algo. Puede que llegara a entender que lo hizo por miedo. Pero entonces pienso que igual, si no hubiera hecho todo eso, no hubiéramos llegado a esta situación. Ella sabía que no estaban en la cárcel y andaban por ahí planeando algo muy gordo... Entonces, podría habernos dicho algo y prevenir llamando a la policía o algo por el estilo. Pero en mi opinión, colaborar con esos dementes es el peor error y la cosa más estúpida que ha hecho en toda su vida.

– Por favor, Lena – dijo ella con la voz rota – Entiéndeme... Ponte en mi lugar. No tenía otra opción. Yo no quería hacerlo, lo siento mucho – se limpió las lágrimas con el dorso de la mano.

Respiré hondo. Miré a a Nick el cual la miraba con desaprobación. Ambos sabíamos que Alba era capaz de hacer muchas cosas pero ninguno de los dos creíamos que sería capaz de algo así. Yo estaba decepcionada con ella pero Nick aún más. Lo sabía.

– Vale – habló él – ¿Y ahora qué? ¿Vais a seguir dándonos explicaciones o algo más? ¿Acaso va a aparecer el mismísimo Papa por esa misma puerta y nos va a decir que él os ha pagado los billetes de este crucero? Por favor – resopló – Estamos cansados de todo esto, estamos cansados de vosotros... Da igual todo lo que hagáis – rió con ironía – Da igual a quien metáis en esto. Todo lo que tenga que ver con vosotros nos da igual. Como si os tiráis del barco. Nadie os va a echar de menos – no sabía qué intentaba. Miré a Clara y enseguida le cambió la cara. Se volvió pensativa y si no me equivoco pude ver como una pizca de tristeza – Estáis solos en esto, estáis solos en la vida misma. ¿Creéis que alguien se preocupará de vosotros cuando esto acabe?

Mi Mejor Error #MME2Donde viven las historias. Descúbrelo ahora