CAPÍTULO 35

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– El collar que encontraste en el suelo lo dejé queriendo... – siguió hablando Iván con un tono severo. Me ponía de muy mal humor. Quería descargar toda mi ira sobre ellos pero sabia que no debía, no de momento. En parte, por mucho que los odiara, necesitaba escuchar todo lo que tenían que decir – ...Para darte pistas de qué estábamos fuera. No te lo queríamos poner demasiado difícil – hizo un puchero irónico y le asesiné con la mirada – ¿Te acuerdas de la primera nota? La que decía: B=M : (3-1) = (2-1) = 1 + V = 0, si no recuerdo mal.

Fruncí el ceño. Con todo lo que tenía en mente me había olvidado de ello.

– Era super fácil entenderlo – intervino Clara – De Barcelona a Madrid. 3 personas: Nick, Valeria y tu menos uno de vosotros que en este caso fue Valeria. Después quedasteis 2, Nick y tu. Ahora tu estas aquí y Nick se ha quedado solo, seguramente buscando en vano por todo el barco a su hija  – soltó una risotada. Bajé la vista. Cualquier cambio en mi rostro delataría al chico – Al final, Nick más nuestra venganza hará que no quede nadie.

La explicación no terminaba ahí. Iván disfrutó del momento durante unos pocos segundos y siguió hablado.

– Por si no te explicas la vez cuando casi te ahogo y Nick pilló a otro chico... Digamos que le pagamos para que saliera corriendo y le confundieran conmigo. Mientras se encontraban en una aventura de Tom y Jerry yo me escondí en el vestíbulo y cuando vi que todo estaba tranquilo salí del edificio. Nadie se percató de mi presencia y sentí que estaba muy cerca de cumplir mi propósito.

– Nuestro propósito – le corrigió Clara y comenzó a sacar el vestido dejando ver otra ropa más cómoda – Menudo calor estaba pasando – tiró la ropa de la profesora a un lado junto con la peluca y las gafas – Da por echo que no vas a salir bien de aquí. Puede que Valeria sí, si nos lo pones fácil – le echó una mirada a mi hija y deseé arrancarle los ojos – Bueno – respiró profundo y prosiguió mientras soltaba el aire por la boca – Creo que no queda nada más por explicar...

Me dejaron unos segundos para poder asimilarlo todo. Eran demasiadas cosas y ninguna buena. No tenía ni idea de como iba a acabar aquello. Solo esperaba que ni Val, ni Nick ni yo saliéramos mal parados de la situación. Si tuviera que resumir todo lo malo que me había pasado los últimos meses lo haría en cuatro palabras: todo fue culpa suya.

– ¿Por qué lo hacéis? – pregunté dejando a un lado el nudo que se había formado en mi garganta. Ambos fruncieron el ceño por mi pregunta espontánea. Parecía que no esperaban mi valentía para poder hablarles – ¿Por qué estáis tan empeñados en hacernos esto? ¿Por qué arriesgáis todo por ir a por mi y hacernos daño? ¿No tuvisteis suficiente con la última vez? – solté todo tan rápido que casi ni yo misma me entendía.

– De eso se trata – respondió Iván – Fue todo por la última vez. Por tu culpa y tus asquerosos amigos acabamos nosotros mal. Esta vez, os toca a vosotros pasarlo de pena – sonrió y se despegó de la pared.

– ¡Es verdad! – pude ver como a Clara se le iluminaba una bombilla en la cabeza como en los dibujos animados. Me dio la impresión que no había estado escuchándome mientras hablaba. Cuesta creer que hace años éramos el ejemplo de las mejores amigas de una gran ciudad – No te he explicado mi tapadera. Bueno, lo primero que quiero que sepas es que no llevo todo el tiempo en este disfraz. Iván vio a Ana y me contó su profesión. Me pareció una buena manera de acercarme a ti sin que me descubrieras así que conseguimos retenerla en contra de su voluntad y coger sus cosas – mi cara se volvió de auténtico horror. ¿Aquello quería decir que habían secuestrado a Ana? Fue como si alguien me diera un puñetazo en el estómago –  En el momento en el que Val perdió su peluche supe que era el momento perfecto para dar el cambiazo. ¿Enserio no notaste nada fuera de lo normal? – se echó a reír.

Mi Mejor Error #MME2Donde viven las historias. Descúbrelo ahora