Capítulo 5. "Alguien va a hacer de tu vida el más delicioso infierno"

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Las lágrimas quemaban en las esquinas de mis ojos y el pánico se apoderó de mí, tenía que comprobar como estaba Claire, nada más importaba.

Me levanté a la velocidad de la luz para coger mi móvil, el cuál estaba cargando en mi habitación. Subí las escaleras lo más rápido que pude.

-¿Dónde vas? -dijo Alec aturdido-

Al ver que yo seguía mi camino subió detrás de mi.

-¿Qué bicho te ha picado, estás bien? -dijo levantando la voz-

Entré a la habitación y cogí mi móvil. Marque el número de Claire esperando una respuesta que nunca llegó.

-¡Mierda, mierda! No lo coge -dije tirando de mi pelo-

-A ver Rachel tranquilízate -dijo acercándose a mi y capturando mi cara en sus suaves manos- ¿Quién no lo coge con quién quieres hablar?

-Con una amiga... No sé me ha dado un mal presentimiento.

-Tranquila, nada malo tiene por qué estarle pasando.

-No estaré tranquila hasta verla bien.

Salí de la habitación bajando por las escaleras, llegué al recibidor y me puse mi chaqueta.

-Gracias por la clase de hoy Alec.

-No hay de qué.

Salimos a la calle y el frío aire golpeo mi cara como un montón de ladrillos. Me fijé en que Alec no llevaba chaqueta y ni si quiera se estremecía por el frío.

-Alec, ¿no tienes frío?

-No, no te preocupes -rió-

-Joder tengo que llegar cuánto antes... 

-¿No tienes ni coche ni moto, nada?

-No... 

-Espera aquí, ¿vale?

.¿Dónde vas?

-Tú sólo espera.

Comenzó a andar por la calle y desapareció, en cambio, en unos 2 minutos estaba en mi puerta con una enorme moto.

-¿Qué?, ¿de dónde la has sacado? -dije ojiplática-

-Corre, sube.

No había tiempo para pensar sí debía o no preguntar de dónde había salido esa moto, lo que importaba era salvar a Claire. 

Ibamos a ras del bosque y una corazonada me dijo que estaba allí, dentro, perdida y asustada.

-¡Para!

Alec obedeció y paró la moto. Me bajé con la mayor rapidez posible.

-¡Rachel!

Me giré temblorosa y jadeante ante aquella situación, ¿y si llegaba tarde?

-Lo siento muchísimo pero tengo que irme.

-¿Ahora?

-Lo siento -se acercó a mí y con el relleno de su pulgar acarició mis mejillas-

Nuestros ojos se entrelazaron por última vez y después desapareció de allí dejándome sola en aquel mar de desconcierto.

Escuché unos leves llantos varios metros más adentrados en el bosque, era Claire.

Fui corriendo hacia el lugar del cual provenían aquellos lamentos, donde pude ver a Claire tirada en el suelo con el coleccionista de almas que esta mañana vi. Clavó sus ojos en mi de una forma que si las miradas matasen, yo estaría muerta. Odio era poco para lo que podía percibir de sus ojos.

My Immortal.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora