Suplicaba interiormente para que Alec me dijera que estaba de acuerdo con su propuesta anterior, que ibamos a pasar la noche juntos y que al día siguiente, nos volviésemos a ver.
-Creía que cumplías todo lo que decías -dije negando con la cabeza y apartando la mano de Alec de mi muslo-
-Y lo hago, pero es por tu bien Rachel.
-¿Qué te interesa mi bien, por qué te importa tanto lo que pueda pasarme?
-¿Alguna vez pararás de hacer preguntas? -Alec hizo una mueca-
-¿Y tú alguna vez de evadirme?
-Es divertido ver como a veces te encuentras confusa y frustrada -rió-
-A mí no me parece divertido.
-Porque tú lo sufres, pero yo que te veo desde fuera... -rió pellizcando el puente de su nariz-
-Ahora sí creo que es buena idea que me vaya -dije haciendo ademán de ponerme en pie-
-Nena te vas a hacer daño -dijo Alec ayudándome-
-A estas alturas me da igual -me deshice de sus manos-
-¿Te das cuenta de que te estás enfadando porque no vas a pasar la noche conmigo? -dijo con una amplia sonrisa en su rostro-
Tenía totalmente la razón y odiaba eso. No había que ser un lince para darse cuenta de eso, pero siempre sabe leerme a la perfección, con tan sólo mirarme es como si a través de mis ojos se adentrara en mi y rebuscase en mí.
Rodé los ojos.
-Me da rabia que no cumplas lo que dices encima de que he accedido a estar toda la noche con un extraño que a saber si no es un asesino.
-¿Sigues con esa estúpida idea?
-Sí.
-Te sorprendería ver lo que soy -dijo con dureza-
-Eso me gustaría saber.
Alec negó con la cabeza y miró hacia la pared. Podía ver la angustia tras él, su semblante frío y sus pocas ganas de seguir hablando de esto.
Me acerqué a él tímida y cojeante por mi herida y posé indecisa mi mano derecha sobre su hombro. Alec se relajó bajo mi cálido y sincero tacto, suspiré. ¿Qué escondería? Tengo miles y miles de preguntas andando dentro de mi cabeza, miles de preguntas que él evadía y miles de preguntas que no hacía por la reacción que pudiera tener.
-Nunca lo entenderías... -bufó-
-Nunca podría hacerlo si no me lo cuentas.
Alec se giró para encontrarse con mis ojos.
-No puedo hacerlo.
-¿Por qué?
-Simplemente no puedo, deja ya el tema -dijo Alec cogiendo ambos brazos y sacudiéndome levemente-
Lo miré incrédula ante lo que acababa de pasar. Alec mantenía su mirada dura y fria clavando muñales através de sus ojos. Me deshize de su presionado agarre sin romper el contacto visual.
-No vuelvas a tocarme de esa forma. -dije tras negar con la cabeza-
-Yo... No era mi intención.
-¿No era tu intención? -reí con ironía-
-Nena lo siento.
-No me vuelvas a llamar así.
-¡No quería hacerlo, joder! -dijo pasando las manos por su pelo tirando febrilmente de él-
