Domingo 1 de Marzo de 2014.
Llevaba desde el Jueves sin ver a Alec. Era como un fantasma, de repente había desaparecido y ya no sabía nada más de él, ni verlo por la ciudad, ni buscarme, nada. Mi cabeza divagaba por muchas ideas, ninguna de ellas positiva. ¿Se habría cansado de mí o habría sido todo un simple juego? Estaba totalmente cabreada con él, no sabía cuál era el motivo por el cuál no me veía, pero a la vez estaba preocupada por cómo pudiera estar.
Aquel Domingo totalmente nublo y sombrío me levante a las 12 del medio día. Mi tía me esperaba ya en la cocina, puesto que volvió el Jueves por la noche de su viaje.
-Buenos medios días bella duermiente -dijo mi tía Alice desde el sofá-
-Buenos dias -dije tras bostezar-
-Si quieres desayunar tienes chocolates y cosas que te gustan en la cocina, fui a hacer la compra esta mañana -sonrió-
-Gracias Alice -le sonreí y me dirigí a la cocina-
Cogí un paquetito de mini-oreos y volví al salón junto con mi tía.
-Bueno cuéntame, que desde que volví no hemos hablado apenas... ¿Qué tal todo por aquí?
-Bien, como siempre... ¿Y tú? -sonreí con picardía y mi tía rió-
-Trabajo y más trabajo aunque... Conocí a un muchacho -sonrió-
-Oh, ¿cómo fue?
-Iba por la calle y comenzó a llover a cántaros y bueno... El iba con paraguas y me ofreció a acompañarme hasta el hotel para no mojarme y estuvimos charlando y quedamos para cenar.
-Ay que bonito, qué de película -llevé mis dos manos a ambos lados de mi cara-
-La verdad es que es muy buen hombre, me trata bien y me hace reír, ¿qué mas puedo pedir? -reímos-
-Si te gusta, tú por él a cuchillo Alice, no pierdas la oportunidad.
-No sé, no quiero enredarme con nada serio.
-Ábrete un poco a encontrar a alguien... El amor es muy bonito -suspiré y ella me miró con el ceño fruncido- Digo yo eh.
-Uyuyuy a mi no me engañas -dejo la revista que llevaba en sus manos sobre la mesa de la sala de estar y se acomodó en mi dirección- ¿Hay un chico?
-No, no hay nadie -intenté suprimir una sonrisa que hizo ademán de adornar mi rostro al recordar a Alec-
-No me engañas Rachel sé que hay alguien por la cara que se te pone.
-Bueno tal vez pero no voy a tener nada con él.
-¡Aaah, lo sabia! -comenzó a reír- y dime, ¿es guapo?
-Mucho, más que eso -me mordí el labio-
-Ay yo quiero verlo, ¿tienes foto de él o algo?
-No -reí-
-¿Y tú le gustas a él?
-No sé es tan confuso todo... Cómo me mira, cómo me trata, cómo me toca, todo eso dice que sí pero otras cosas me dicen que no.
-¿Te estás dando cuenta que estás reconociendo que es mucho más que gustar?
-¿Qué? No, no.
-Sí Rachel -sonrió- es muy bonito el amor a tu edad y es más, estoy segura de que ese chico siente lo mismo, por cómo te mira, te toca, te trata -dijo imitándome-
-Serás... -le tiré un cojín y reímos-
Mi tía miró el reloj de su muñeca y se levantó del sofá.
