Capítulo 40

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Después de haber estado toda la semana con Vanessa, y luego el día anterior con Mark, me sentía algo solo por lo que decidí salir a comer algo, también necesitaba ropa nueva pues la que tenía ya no me quedaba, había crecido y ahora era más ancho gracias al ejercicio y a la proteína que tomaba cada mañana y cada noche.

Tome un taxi directo al centro comercial más cercano, entre y compre pantalones, botas, bufandas, abrigos, suéteres, camisas, calcetines, ropa interior, pedí que lo entregaran todo en mi casa, solo me lleve un abrigo azul marino que me había encantado, como ya se sentía bastante el frio compre unos guates que hacían juego, estaba cansado pero satisfecho, en el probador había inhalado algo más de cocaína para poder seguír y ahora moría de hambre.

Salí de las tiendas con mi abrigo nuevo y entre a un restaurante que se me hizo conocido, no recordaba si ya había entrado, pero el de la puerta me detuvo en seco cuando entre

- Su nombre – dijo algo hostil

- Dylan – respondí

- ¿Dylan qué? – pregunto cerrándome el paso

Solo quería comer y el hecho de que este imbécil no me dejara entrar hizo que me molestara, así que respondí pero molesto

- Dylan Bearsley –

- Disculpe señor Bearsley, no lo reconocí, pase siempre tenemos una mesa lista para ustedes – dijo disculpándose y pidiéndome el abrigo y los guates, se los entregue y una chica muy guapa me dirigió hasta mi mesa donde me entrego el menú y me dijo

- Gusta que le traigamos algo de beber, champaña, whisky, coñac, agua mineral, lo que guste – ofreció muy amablemente

- Whisky solo – respondí

- En seguida – dijo y se fue rápidamente

En cuestión de un minuto estaba un mesero con tres botellas de whisky, y un vaso, lo puso sobre la mesa y me ofreció las tres botellas, elegí uno y lo sirvió muy rápido, en cuanto me lo acerco se retiró y no volvió hasta que baje la carta.

- ¿Ya está listo para ordenar? – pregunto

- Sí, quiero el filete de cordero con salsa de duraznos, y la pasta con trufas negras ah y tráigame una botella de su mejor Chardannay – pedí y le entregue la carta

- Enseguida – dijo y se fue tras tomar mi orden

Se fue el mesero y llego otro, me ofreció una selección de pan, mantequilla y me trajo una jarra con agua y una copa, definitivamente era uno de esos restaurantes que le gustaban a mi familia, exclusivos y con la mejor atención, aunque algo me llamo mucho la atención, solo había hombres, ya sea solos o acompañados, incluso en ese sitio se podía fumar tranquilamente, sin ser molestado, claro que los sitios de fumar estaban debajo de extractores de humo, seguía repasando en mi mente porque se me hacía conocido, era obvio que no había venido antes, pero no me habían dejado pasar hasta que di mi apellido, y le mostré mi tarjeta de crédito black con el nombre en ella.

El primer mesero volvió con mi botella de vino, me la mostro le di el visto bueno, la descorcho, sirvió un poco en la copa y me la entrego, le di un trago y le indique que sirviera, lo hice de una manera muy propia y correcta, era la primera y última vez que vendri aquí, todos me llamaban señor Bearsley, como si eso fuera de suma importancia.

Estaba degustado el vino con un poco de pan con mantequilla de trufas cuando volvió el mesero con mi pasta, me la entrego y espero ahí, tome mi tenedor y la probé, creo que no se iría hasta que le dijera que estaba bien en temperatura y sabor, así que le indique con la cabeza que todo estaba en orden.

Oscura ObsesiónDonde viven las historias. Descúbrelo ahora