Capitulo 15

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La mañana del miércoles, apenas se despertó, lo primero que Stephen hizo fue quedarse sentado cinco minutos en su cama, mirando hacia la nada y sintiendo que terminaría por quedarse dormido de nuevo. Podía escuchar a su madre ir y venir desde la cocina hacia su propio cuarto y luego salir arrastrando algo que, él dedujo, sería su bolso. Se levantó y, luego de ponerse las zapatillas, equivocándose dos veces al ponérselas, salió de su cuarto para ir a desayunar. No tenía ganas de comer, pero entonces estaría todo el día con dolor de cabeza. Bueno, con más dolor de cabeza que el que había tenido cuando leyó los mensajes del grupo. Ninguno había dejado de hablar de la reunión de padres. Incluso Tony había escrito un mensaje recordándoles eso, aunque sin dejar de quejarse. Wong, como siempre, daba respuestas tranquilas, asegurando que no tenían de qué preocuparse, porque ellos no tenían nada que esconder y que la directora supiera. Y las chicas sólo desearon que se acabara rápido. El hecho de tener que estar deambulando por ahí mientras la reunión se llevaba a cabo no era muy tranquilizador para ellos.

Stephen fue el único que no opinó nada al respecto por no estresarse y comenzar a hacerse ideas erróneas, cosa que terminaría preocupando a su madre si llegaba a notarlo. Christine y Wong ya habían confirmado que sus padres irían, Pepper dijo que los suyos aún estaban en duda y a él lo llevaría su madre y esperaría en la puerta hasta que los demás padres entraran, pero Tony no había dicho nada sobre eso. Ni siquiera había dicho si iba a ir al instituto. Al hablarle por privado a Pepper, ella dijo que, lo más probable era que Tony no iba a ir ese día, todo con tal de no ver a sus padres. Stephen le volvió a preguntar por qué era tan complicado el tema con ellos, pero la rubia sólo le dijo que ella no tenía derecho a contarle eso.

-Hola, amor-lo saludó su madre cuando lo vio en la cocina, sirviéndole una taza de té, lo único que él tomaba.

-Hola-dijo él, somnoliento. A duras penas tomó la taza y dio un sorbito, arrugando el gesto al sentir que estaba hirviendo.

-Siento si hice mucho ruido, no encontraba mi bolso y ahí tengo las cosas que aún debo pagar-comentó Beverly, sentándose con él para beber su café-. ¿Cómo estás con lo de hoy?

- ¿Por la reunión? Me da igual, de hecho. Quiero decir, no me tengo que preocupar mucho por lo que dirá de mis notas.

-Siempre tan confiado, igual que tu padre.

Arrancado bruscamente de sus pensamientos, Stephen levantó la vista hacia su madre, quien estaba bebiendo su café sin despegar los ojos del mismo, como sintiéndose avergonzada por la comparación que acababa de hacer. ¿Era necesario mencionárselo ahora que estaba con los nervios a flor de piel, incluso si trataba de esconderlo? No era la primera vez que Beverly decía que se parecía mucho a su padre, se decía que debía estar acostumbrado. Se pasó rápidamente una mano por la cara y suspiró silenciosamente y, apenas terminaron, tomaron sus cosas para ir al auto. Mientras esperaban que el motor calentara, Beverly se volvió hacia su hijo.

- ¿Sabes? En todo este tiempo, no dejé de preguntarme cómo fue realmente que Tony y tú se conocieron.

Pues digamos que me lo crucé en el pasillo y por un comentario que hice golpeó mi pobre cara, pensó Stephen, conteniendo el deseo de poner los ojos en blanco.

-Fue un encuentro en el pasillo. Dada su altura, creí que estaría unos años más atrás-contestó, mirando por la ventana-. Después lo vi en el aula y pues... es el mejor amigo de Pepper, la amiga de Christine, así que comenzó a ser habitual que comiéramos juntos algunas veces.

- ¿No te diste cuenta hasta mitad de año que era tu compañero?

-Sabes que jamás pongo atención al resto. Sería sólo perder el tiempo. -Al querer cambiar de tema, preguntó-: ¿Por qué vamos en auto? Vivimos cerca del instituto.

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