11. El Primer Don

1.6K 210 31
                                        

El baile del otoño se desenvolvió en el comedor. Habían quitado todas las mesas y decorado por todas partes. Ahora habían mesas en las esquinas con diferentes bebidas y aperitivos y justo al fondo y en el centro un Dj Pasaba música electrónica.

Cuando atravesamos la puerta, muchas miradas se dirigieron a nosotras. De pronto el brazo de Zara entrelazado con el mío se sentía pesado. La aparté con sutileza.

-Voy a buscar a Li- le dije- ¿Dónde está tu pareja?- le pregunté.

-Vengo sola- me dijo. Sonreí.

-Entonces te vienes con nosotras le dije tomándola de la mano. Zara intentó soltarse pero no la dejé- Tienes que divertirte alguna vez y te aseguro que soy buena bailarina- le dije aunque era mentira, no era muy buena que digamos.

Zara miró a su alrededor, dudosa.

-No creo que sea una buena idea- me dijo. Sacudí la mano restándole importancia.

-Ya verás que no.

-¡Beth, estás preciosa!- me dijo una voz a mis espaldas. Li me había visto. Llevaba un vestido largo y negro ajustado al cuerpo que dejaba su pierna izquierda al descubierto y que tenía un gran escote.

Tragué, azorada.

-Tu también estás muy linda- contesté. Entonces la mano de Zara se desvaneció y de pronto me encontraba sujetando la nada misma. Me volteé y ya no estaba. Se había desvanecido. Exploré el comedor con la mirada en busca de su esmoquin brilloso pero no había rastro de él.

De pronto una mano en mi cintura me distrajo de la tarea. Li me acercó a ella y me besó en la mejilla.

-Beso de Bruja cumplido- me susurró en el oído y un escalofrío me recorrió la columna vertebral. Las manos de Li se deslizaron hacia mi espalda y me hizo verla a los ojos.

-Lamento lo que sucedió con la poción- me dijo acariciandome la piel de la espalda- No me atreví a ir a verte, creía que si me acercaba a la habitación de Evans aunque sea unos pasos me haría estallar por los aires.

-Bueno, es que la asustaste- contesté mirando al suelo. Su cercanía me intimidaba y estaba tratando de no mostrar signos de placer con sus caricias, lo cual era muy difícil. De pronto ella se detuvo. Li acunó mi rostro entre sus manos y se acercó aún más.

-Espero que puedas perdonarme- me dijo. Sus ojos negros brillaban ante las luces artificiales. Me lamí los labios, podía sentir la calidez de su aliento contra mi boca.

-Puedo- susurré casi hipnotizada con sus ojos. Ella sonrió y unos dientes perfectamente blancos se asomaron.

-Bien- dijo y me acarició la mejilla y el cuello- entonces vamos a bailar.

Me arrastró hasta la pista de baile donde todos ya se encontraban moviéndose al tiempo de la música.

Bailamos por un largo rato. A decir verdad Li era quien mandaba allí. Me arrastraba de un lado al otro y se pegaba a mi como si quisiera que nuestros cuerpos se fusionen. Yo apenas podía pensar mientras sentía su aliento en mi nuca, sus pechos contra mi espalda y su pelvis contra mi trasero. Todo el mundo bailaba en su propio mundo pero de todas maneras no podía evitar sentirme intimidada por su cercanía y la forma que se movía contra mí .

En determinado momento, Li decidió hacer una pausa.

-¿Me acompañas al baño?- me susurró en el oído abrazándome por detrás, sus manos sobre mi vientre me produjeron un cosquilleo.

El baño se encontraba próximo al comedor y estaba completamente vacío. Aproveché para orinar y cuando salí, Li estaba terminando de retocarse el maquillaje. Cuando me vió, sacó un labial rojo vino de su porta cosméticos.

-Ven- me dijo. Me acerqué y me hizo apoyarme contra el lavamanos para luego ella apoyarse sobre mí. Me sujeté del mármol con nerviosismo. Nuestros cuerpos se tocaban en partes que nunca había tenido en contacto con alguien antes y me gustaba, me gustaba mucho. Li sacó el labial y me tomó de la barbilla.

-Creo que este color es perfecto para ti- me dijo y comenzó a aplicarlo en mis labios. Pude ver como no apartaba la vista de ellos mientras pintaba mi boca con tanta lentitud y cuidado que hubiera pensado que estaba haciendo dibujos en ellos. Cuando terminó me inspeccionó- Perfecta- dijo sin apartar la mirada de mi boca. Sabía que me deseaba y yo también a ella. Apenas la conocía pero no podía negar la atracción física que había entre las dos. Así que cuando se abalanzó sobre mí y nuestros cuerpos se estrellaron contra el mármol dejé que hiciera con mi boca lo que quisiera. Me besó con tanta intensidad que creía que me iba a arrancar los labios y cuando me sujetó de los muslos y me subió al lavamanos, ella se metió entre mis piernas e intensificó el beso, besándome con lengua.

De pronto las manos de Li se dirigieron a mi espalda y comenzó a bajarme el vestido. Mis pechos estaban a medio descubrir cuando la detuve.

-Estamos en el baño- le dije jadeando. Ella sonrió de una forma muy sexy, tenía todo mi labial esparcido alrededor de la boca.

-¿Y?- me preguntó. Sus ojos se desviaron a mi escote y me reacomode el vestido. Estaba por hablar cuando una chica entró corriendo al baño.

-¿Karen?- preguntó Li con algo de fastidio en su voz- ¿Qué pasa?

-Gabriela Fernández se está peleando con otras dos chicas Vudú cerca de los establos. Sana ha intentado detenerlas pero no puede controlar a tu chica - le explicó. Zara me había contado mientras cabalgábamos que Sana era una chica musulmana que era la jefa de las Vudú- necesitamos que vengas y la detengas.

Me bajé del lavamanos y me acomodé el vestido, algo avergonzada. Li suspiró.

-Dile que ahora voy- contestó. La muchacha asintió y me dió una mirada curiosa antes de irse tan rápido como vino. Li se volteó hacia mí y se mordió el labio.

-Lo lamento, tengo que irme- me dijo. Se acercó a su porta cosméticos, sacó una toalla desmaquillante y la usó para limpiarnos el labial corrido- ¿Qué te parece si nos vemos luego? No falta mucho para que el baile termine. Si quieres te espero en mi habitación.

Dudé.

-No tenemos que hacer nada si no quieres- me aseguró. Se acercó a mi y me besó con lengua una vez más- Podemos simplemente dormir.

-Está bien- accedí y volví a darle un beso rápido antes de que se fuera.

Ella me mando un beso y se fue corriendo con rapidez, el porta cosméticos salió volando detrás de ella.

Salí del baño y volví a adentrarme en el comedor. Entonces distinguí a Zara entre la multitud. Se encontraba apoyada contra una columna mirando a la gente bailar con la mirada perdida.

Un sentimiento cálido se encendió en mi pecho. No quería que esté ahí sola, quería que este bailando y divirtiéndose. Quería estar a su lado.

De pronto sentí una descarga dentro de mí y en un parpadeo me encontraba en otra parte. Miré a mi alrededor hasta que distinguí la columna delante mío y el traje blanco y dorado que se asomaba a ambos lados de ésta.

Entonces comprendí.

Me había teletransportado al lado de Zara y ni ella ni nadie parecía haberse dado cuenta.

Pink WitchDonde viven las historias. Descúbrelo ahora