32. La mente de Zara

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Volvimos a la casa de la abuela. Mi regalo seguía sobre el sillón y todo parecía igual que siempre pero muchas cosas habían cambiado.

Yo me sentía cambiada.

-¿Estás bien?- le pregunté a Zara. Ella asintió.

-Durante años me pregunté dónde estaban, estuve de luto por ellos. Nunca les importé- dijo- así que les daré la misma importancia.

Por primera vez desde que salimos de mi casa soltó mi agarre.

-Sé que te preguntas muchas cosas sobre Li. Sobre lo qué pasó- me dijo ella. Se encontraba de espaldas, con las manos en los bolsillos del blazer, mirando hacia el jardín.

-Hace mucho dejé de hacerlo- le dije- duele.

-Lo sé- dijo Zara- yo también estuve muy confundida al principio. No sabía que sentir. Si sentirme enojada, triste, aliviada, decepcionada, asustada...A pesar de todo hubo un tiempo en el que amé a Li, ¿Sabes?

Zara se dirigió al sillón y me senté a su lado. La Bruja Blanca tenía los ojos rojos, como si estuviera a punto de llorar.

-Nos conocimos en su primer día de clases- comenzó- yo tenía dieciséis y ella era unos meses más joven. Era tan hermosa como la recuerdas, solo que mas rebelde y cerrada. La Directora Chalamet me pidió que la acompañara en sus primeros días. En poco tiempo Li y yo nos volvimos muy cercanas. Cuando le expliqué que era la Bruja Blanca ella se interesó mucho más en mí hasta el punto de la obsesión. Yo no sabía si la quería en ese entonces pero Li era hermosa, sexy y muy persuasiva, lo sabes. Al igual que ahora yo no tenía amigas y ella era la única que estaba para mí así que la acepté. Ambas nos hicimos inseparables. Tarde un tiempo en comprender lo enfermiza que era nuestra relación. Con el tiempo Li ni siquiera entendía el concepto de la privacidad, entraría en el baño mientras me duchaba o intentaría manosearme en público. Al principio era excitante pero luego se volvió fastidioso y luego incómodo y...Li y yo peleamos, sabes lo rápido que se mueven las noticias en el Instituto. Li a éstas alturas había ganado cierta popularidad y las pocas personas que eran cercanas a mí se alejaron. Li dijo que yo había usado mis poderes en su contra y la había seducido, que había aprovechado su soledad para ponerla de mi lado. Durante un tiempo las Brujas hicieron mi vida imposible. Había herido a su líder y como sabes las Hechiceras y las Brujas no son una buena combinación. Cuando mis padre desaparecieron...fue el colmo. Me distancié de todos, me cerré en mi misma y me prometí que no dejaría que nadie me hiciera daño de nuevo. Entonces te encontré- Zara suspiró- te vi en un sueño, como una especie de visión. Estabas caminando por el bosque, el sol reflejaba tu cabello y lo volvía dorado. Sonreías, aquel era uno de los últimos días calurosos del verano. De pronto sentí algo que no sentía hace mucho, algo que no pude identificar. Entonces supe quien eras y te mandé a buscar. La Directora envió a Mara pero Li se ofreció a preparar la poción ella misma y yo no tenía ninguna autoridad para evitar que fuera. En el fondo, sabía que Li se traía algo entre manos. Las Brujas pueden ver a las personas y Li vió lo mismo que yo el día que te conoció.

-¿Qué viste?- pregunté.

-Ví que eras poderosa, valiente y buena- dijo Zara y sonrió con tristeza- No hay mucha gente con esas cualidades y Li lo sabía. Yo te necesitaba a mi lado, lo supe en el momento en que nos conocimos pero Li se interpuso entre nosotras y, quizás fueron los celos o quizás fue el orgullo, cuando vi que la preferías a ella te dejé ir.

Yo nunca la preferí a ella. Pensé, pero no la interrumpí.

-Creía que en cuanto te viera un interruptor se encendería y de pronto sabría dónde estaban tus padres, realmente lo deseaba pero no. Allí estabas, toda enojada y confundida. Verte fue impactante pero conocerte lo fue aún más, eras curiosa e inteligente como tus padres pero sensible, amable y empatica. Me intrigabas, quería pasar tiempo contigo pero sabes que no se me dan bien esas cosas, no como se le daba a Li y parecías estar bien con ella así que te dejé en paz, me bastaba con ser lo último que veía antes de dormir y lo primero que veía al despertar.

Se me contrajo el corazón, podía creer lo que oía, ¿Era esto un sueño? ¿Era Zara la que me estaba hablando o era todo producto de un encantamiento?

-Entonces me enteré que Li te había envenenado. Luego comprendí que la poción que había intentado darte era la misma que te dió...ya sabes. Me puse como loca, perdí el control, me había arruinado la vida pero no iba a dejar que arruinara la tuya. Durante días no despertaste y hacía mucho que no me sentía tan desesperanzada, quizás desde la desaparición de tus padres. No podía permitir que me dejes, no tú también. Entonces despertaste y fue como volver a respirar, todo estaba bien. Todavía seguías pálida y débil pero insististe en ir al baile y había esperado tantos días en volver a oír tu voz, en volver a ver tus ojos que acepté, a pesar de que no estaría contigo. Entonces me ofrecí a ayudarte con tu vestido, cualquier excusa bastaría, solo quería pasar más tiempo contigo antes de partir. Lo había visto cuando lo trajo la Modista y te imaginé con él montones de veces pero cuando te lo vi puesto...quería cerrar las puertas de mi habitación y armar nuestro propio baile, allí dentro. Estabas tan hermosa, más hermosa que cualquier chica del Instituto. Entonces te llevé y al rato desapareciste con Li. Ya no quería estar más allí pero cuando estaba a punto de irme apareciste de la nada y te herí por accidente, casi me muero, lo único que me faltaba era lastimarte luego de haberte recuperado. Pero nunca dejas de sorprenderme, me dijiste que todo estaba bien y me obligaste a bailar contigo- Zara sonrió. Pude ver un Aura amarilla a su alrededor. Felicidad- hace mucho no era tan feliz. Eres tan mala bailando- dijo y rió. Ni siquiera pude ofenderme, sonreí, contemplándola en su ensimismamiento- fue la mejor noche de mi vida. Siempre voy a lamentar el día en el que apareciste en mi puerta diciendo que eras una Bruja y te dejé ir. Yo sabía que no lo eras, estaba segura, pero mi orgullo me ganó. Si hubiera sido más valiente, si me hubiera atrevido a decirte lo que en verdad sentía...

Mis labios temblaron y mis ojos se humedecieron. No hacía falta que dijera nada más, más palabras solo podrían significar más dolor. La tomé de la mano y acaricié el dorso. Zara suspiró y su rostro se relajó, tal y como había sucedido el día en el que leí sus manos. Me mordí el labio, había encontrado su punto débil.

Zara me miró a los ojos y pude ver su aura, era rosa.

Amor.

Pink WitchDonde viven las historias. Descúbrelo ahora