33. Todo muy verde

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-¿Vendrás?- me preguntó Zara mirando el blazer de Bruja Roja. Negué con la cabeza.

-No pertenezco allí, ahora lo sé. El único motivo por el cual me quedaba en el Instituto era para averiguar más sobre mis padres y, bueno, por ti.

-¿Por mi?- preguntó Zara. Observé sus ojos, tan profundos y serenos. Asentí, perdida en ellos.

Zara se acercó a mi, despacio y sujetó mi rostro entre sus manos.

-Sabes que te quiero Liza, ¿Verdad?- me preguntó. Mis ojos se humedecieron, mi abuela me decía así. Supongo que aquel apodo estaba reservado solamente para aquellos que más amaba.

-Nunca sé lo que piensas- admití. Zara rió y la observé como si le hubiera salido una tercera cabeza. Era tan hermosa cuando reía.

-Así me gusta- dijo y me besó.

Sentí como si mi cerebro se desconectara de mi cuerpo. De pronto nada alrededor existía, solo sus manos en mis mejillas, su boca sobre la mía.

Zara me estaba besando. Había imaginado este momento millones de veces, mientras entrenábamos, mientras me hablaba, en las pocas noches que dormimos juntas, cuando la veía salir de la ducha por las mañanas. Siempre me imaginé este momento y nada se asemejaba a sentirlo en persona.

Abrí más la boca y le devolví el beso.

Envolví mis brazos en su cuello y me puse en las puntas de mis pies para alcanzarla. Zara rodeó mi cintura con sus brazos y me alzó con facilidad, ahora nuestros rostros estaban a la misma altura. Me separé de ella y acaricié su rostro con mi pulgar, centímetro a centímetro.

-Zara...- susurré pero las palabras no parecían poder describir lo que sentía. Ella volvió a sonreír y el corazón me dió otro brinco, no sabía si podría sobrevivir con sus sonrisas a diario.

Ella me abrazo y le devolví el gesto, rodeando su cintura con mis piernas. Zara se teletransportó conmigo encima y cuando miré estábamos en mi habitación.

Zara me dejó caer sobre la cama con cuidado y me besó con delicadeza. Me senté y Zara se sentó sobre mí.

-Sé que no te gusta que lo haga pero no puedo evitar cuidarte- me dijo Zara acariciando mi rostro- aquella vez cuando te golpeé...ha sido lo peor que he hecho. Es por eso que no he venido antes a verte, hoy en día todavía me siento culpable pero tenía que avisarte sobre tus padres.

-Me lo merecía- contesté, su aura era azul oscuro.

-Nada justifica los golpes, nada- contestó ella, avergonzada- y más de la forma en que te lastimé, ni siquiera puedo creer que quieras verme.

La besé.

-Ambas cometimos errores- le dije- Es hora de dejar el pasado atrás.

Zara restregó su nariz contra mi cuello. Suspiré, su cercanía me embriagaba.

-Y no me molesta que me cuides- admití acariciando su espalda- me gusta que estés pendiente de mí.

Zara rió y me besó el cuello.

-¿Ah si?- preguntó- bueno, en ese caso...

Zara se levantó y comenzó a caminar hacia la puerta. Me teletransporté justo delante suyo, deteniéndola y me abalancé sobre ella.

-No te atreverías a dejarme- le dije colgándome de su cuello. Zara rió volvió a besarme.

La llevé hasta la cama y caímos sobre ella, entrelazadas. Nos acostamos frente a frente y le peiné el cabello, como había querido hacer tantas veces. Zara entrecerró los ojos.

-Te deseo- le dije. Zara abrió los ojos y me miró, dudosa.

-¿Estás segura?- me preguntó acariciando mi rostro con su mano. Asentí, nunca había estado más segura de nada en la vida.

Había asistido a terapia por mucho tiempo luego de lo de Li, la psicóloga me había advertido que podría ser difícil volver a estar con alguien luego de lo ocurrido pero miraba a Zara y todas mis dudas desaparecían. No había nadie más con quien quisiera estar.

-Si hay alguien que puede hacerme feliz, eres tú- le dije- lo supe en el momento que te vi.

-¿Qué supiste?- me preguntó Zara, era toda sonrisas.

-Que no sería capaz de separarme de ti por mucho tiempo.

Zara rió, encantada, ¿Era esto el amor? Quería comerle la cara.

Empuje suavemente a Zara hacia un costado y me senté encima de ella. La Bruja Blanca deslizó sus manos por mis costados despacio, observándome. Durante un momento, no me moví. Solo cerré los ojos y dejé que Zara se ocupara de mí. Ella me quitó la remera que traía puesta y luego los shorts, las medias y las zapatillas. La miré y vi que ella tenía la vista fija en mis pechos.

-¿Zara?- la llamé.

-¿Mm?- dijo ella apartando la vista de mi pecho con pereza. Reí y la besé suavemente. Su cara de ensueño era adorable.

Le desabroché el blazer y luego le aflojé la corbata sin dejar de mirarla. Zara se relamió los labios pero fue paciente y me dejó desvestirla, con ambas manos apoyadas contra mi acolchado. Le quité los botones uno a uno hasta que pude ver su corpiño. Era blanco con bordados dorados. Oh cielos. Pensé mirándola, una vez que le saqué la camisa. Me mordí el labio.

-¿Liza?- me llamó ella de la misma forma en que la había llamado antes.

-¿Mm?- la imité burlonamente. Zara rodó los ojos. Le quité el resto del uniforme y volví a sentarme sobre sus piernas. Zara me sujetó de la cadera y me atrajo hacia ella.

Suspiré cuando nuestros vientres chocaron. Zara subió sus manos hasta mi espalda y unió nuestros pechos. Empecé a respirar agitadamente, su cercanía me excitaba a tal punto que no podía controlarme.

-Zara, por favor- susurré escondiendo mi cabeza en su cuello. Ella me besó despacio en el hombro. Su boca se movía ágilmente por mi piel, parecía saber exactamente qué hacer para hacerme suspirar, como si hubiéramos hecho esto antes miles de veces. Finalmente Zara me levantó, sujetándome el trastero y rodamos por la cama.

Ella había quedado sobre mí. Su hermoso cabello caía a ambos lados de su cabeza y sentía una electricidad en mi entrepierna, como estuviera llamándola.

Zara se sentó sobre mí y se movió hacia adelante. Jadeé. Ella me tomó las muñecas y las puso a ambos lados de mi cuerpo. Zara me observó lentamente recorriendo cada centímetro de mi cuerpo, poco a poco su aura se volvió verde. Me lamí los labios . Excitacion sexual.

Era bueno saber que ambas estábamos en la misma página.

Pink WitchDonde viven las historias. Descúbrelo ahora