Me despertaron unos golpes en la puerta. Me incorporé con cansancio y miré en dirección a la cama de Zara. Ella dormía tan profundamente que no parecía oír absolutamente nada.
Decidí no despertarla así que me dirigí a la puerta dispuesta a abrirle a quien fuera que tocara pero cuando giré el pomo de oro, la puerta no se abrió. Parecía estar cerrada con cerrojo. Suspiré.
-¡Zara Evans, más te vale que me dejes entrar ahora mismo, no puedes apartarme de Elizabeth, ella no es tuya!- Los gritos de Li Chan se escuchaban a través de la gruesa puerta blanca.
De pronto una mano delicada se posó sobre mi hombro y me apartó, Zara había despertado.
Se escuchó un click y mi compañera de habitación abrió la puerta solo lo suficiente como para poder asomarse.
-¿Porqué molestas tan temprano en la mañana Li?- preguntó. Tenía todo el cabello despeinado y reprimí el impulso de peinarlo con los dedos.
-Quiero hablar con Elizabeth, sé que la Directora te la ha encargado porque eres su favorita- le dijo Li.
-Tal vez es porque considera que yo soy más confiable que una tramposa como tú.
-Déjame pasar- insistió Li, esta vez en un tono más amenazante. La parte superior del cabello de Zara se revolvió. Mi compañera de habitación se acomodó el cabello y la miró con expresión a aburrida.
-¿Qué quieres con ella?- preguntó.
Aquello podía durar un largo rato y tenía ganas de desayunar así que aparté a Zara y abrí la puerta.
-Hola Li- la saludé con una sonrisa.
-¡Beth, hola!- me contestó ella saludándome con un abrazo. Incluso a esa hora de la mañana se encontraba perfectamente maquillada y vestida. Llevaba un uniforme igual al de todos solo que su blazer era color rojo sangre y llevaba una insignia con un gato negro bordado. Le quedaba pintado. Li miró mi ropa y frunció el ceño.
-¿Porqué no le diste un pijama? ¡Está casi desnuda!- la increpó. Zara se encogió de hombros y comenzó a caminar por la habitación, haciendo las camas con sus poderes y haciendo volar la bandeja con nuestra cena del día anterior peligrosamente cerca de la cabeza de Li.
-No te preocupes, tengo un uniforme hasta que descubra mi Don- la tranquilicé.
Li miró a Zara con desconfianza, quien ya había terminado de ordenar.
-Le podrías prestar tu ropa- le dijo. Zara negó.
-No es correcto que use ropa una Casa antes de manifestar algún Don, ¿O quieres que ande por ahí usando vestimenta Hechicera para luego ser Bruja?- le preguntó.
Li se adentró en la habitación.
-Sé perfectamente tus intenciones- contestó Li. Ambas se miraron en silencio por un segundo. Zara lucía fastidiada, pero durante el poco tiempo que la había conocido, siempre lucía así. Li parecía realmente enfadada. La batalla de miradas duró un rato, hasta que Li apartó la vista.
-Me imagino que querrás prepararte para el día- me dijo en tono más amable- tienes suerte de no tener clases hasta manifestar tu Primer Don. Podrías aprovechar el tiempo para buscar tu vestido para el baile - me propuso y me guiñó el ojo. No era una mala idea- nos vemos luego- me dijo y me lanzó un beso antes de irse por la puerta.
No pude evitar sonreír como una boba. Li no se había mostrado más que agradable durante el tiempo que nos conocimos. Si Zara y ella tenían una rivalidad no era asunto mío, no tenía ganas de elegir lados.
-Ve a darte un baño, pediré el desayuno- me dijo Zara.
Luego de mi baño y mi desayuno me sentía algo más relajada. Si, me encontraba en un lugar donde no conocía a nadie, mi abuela estaba sumida en un profundo sueño y no sabía cuándo volvería a verla pero algo me decía que pertenecía a este lugar. Por primera vez me sentía interesada por las cosas y tenía ganas de hacer algo más que salir a correr o hacer ejercicio. Además aquí podría averiguar qué le sucedió a mis padres y quizás porqué mis abuelos se esforzaron tanto por mantenerme oculta. Quizás aquí era el lugar en el que por fin podría descubrir quién soy y cuál es mi propósito.
Involuntariamente, mi vista se dirigió al cesto donde Zara había tirado la nota de la directora.
Sabía justo por donde empezar.
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Pink Witch
AksiUn misterio de su pasado atormenta a Elizabeth constantemente. Un misterio sobre sus padres. Durante toda su vida, Elizabeth nunca encajó. Para ella, siempre había algo que faltaba, que necesitaba. Es por ello que cuando dos chicas aparecen en su ca...
