Era casi de noche cuando Li volvió a la habitación. Apenas cerró la puerta me teletransporté a su lado, la tomé del cuello de la corbata y nos teletransporté a la cama.
-¿Beth?- preguntó Li pero no dejé que hablara. En cambio la besé con fiereza. Li jadeó y comencé a quitarle el uniforme. Comencé por los zapatos y luego por las medias, acto seguido le aflojé el nudo de la corbata y se la quité.
Li se llevó las manos a la camisa y comenzó a desabotonarla pero no tenía paciencia. La tomé con ambas manos y la rompí. Empujé a Li la cama y me abalancé sobre ella. Mi compañera de habitación gimió cuando mis manos se deslizaron por la tela de su tanga.
La quité el sujetador, la pollera y la tanga y la observé por un largo rato.
Li tenía los labios húmedos y los brazos estirados a ambos lados de la cabeza. Sus ojos me miraban suplicantes.
Me agaché y comencé a besar sus muslos despacio. Ella jadeó y levantó su cintura.
-Bebé- susurró y cuando mi boca estuvo en su entrepierna, gritó. Li estaba muy húmeda. Mientras lamía, estiré mis manos y sujeté sus senos. Li puso sus manos sobre las mías y comenzó a moverlas en círculos sobre sus pechos.
Li no pateaba de gemir y retorcerse y cuando llegó al orgasmo, se relajó sobre la cama.
Me puse a horcajadas sobre ella y volví a besarla, moviendo mis caderas lentamente contra las de ella. Li metió sus manos por debajo de mi short de ejercicio y me acarició el trasero.
-Beth, eres increíble- suspiró. La besé en el cuello y Li se incorporó, comenzando a quitarme la ropa.
-¿Puedes hacer lo mismo de siempre, pero lento?- le pregunté. Li me besó lentamente y me mordió el labio.
-Claro, bebé- me aseguró y cambiamos de posición.
Li cumplió con su palabra y me dió placer lentamente, quizás muy lentamente. Me sumergí en ella, en la forma en que me besaba, me tocaba y me lamía y me olvidé de todo lo demás.
A la mañana siguiente no me sentía mucho mejor. Solo me consolaba tener a Li a mi lado. Estaba muy dormida, su cuello aun tenía marcas de mis mordiscos por la noche anterior. La besé hasta que despertó. Li rodó por la cama hasta estar encima mío y me devolvió el beso.
-Démonos un baño- propuso.
Ambas nos metimos en la ducha. El agua cálida se deslizaba por su cuerpo volviendo su piel incluso más brillante. Me mordí el labio ante la imagen de sus brillantes pechos y la acorrale contra la pared. Me apreté contra ella y volví a besarla. Li gimió y deslizó sus manos por lo trasero, apretando mi vientre incluso más al suyo.
-¿Serias mi novia?- le pregunté. Li me besó profundamente y como toda respuesta, se agachó frente a mi y comenzó a besar mi vientre ruidosamente. No tardamos en repetir lo mismo de la noche anterior.
Tomé eso como un si.
Nos pusimos el uniforme y desayunamos en la cama. Li terminó su té verde y me sonrió con emoción.
-¿Lista para tu primera clase?- preguntó.
Caminamos tomadas de la mano por los pasillos del Instituto hasta llegar a la clase. Las alumnas nos observaban y cuchilleaban, al parecer Li Chan no había estado con nadie en mucho tiempo.
Cuando llegamos al salón vi un montón de blazers blancos y otro montón de blazers color rojo vino. Maldición, compartíamos clase con las Hechiceras.
Li me llevó de la mano hasta su pupitre y me hizo sentarme sobre sus piernas. El grupo de amigas de Li no tardó en rodearnos. Todas estaban encantadas con la nueva pareja.
-Que bien te sienta el rojo- me susurró Li en el oído y deslizó su mano disimuladamente por debajo de mi falda para acariciar mi muslo, muy cerca de mi entrepierna. Me estremecí y me sonrojé pero nadie pareció notarlo.
A los pocos minutos la profesora entró al salón. Llevaba un vestido rojo vino con el gato negro de las brujas. Debía tener cuarenta años y su cabello castaño estaba atado en una trenza cosida.
-Brujas, Hechiceras, a sus lugares- pidió- hoy tenemos una invitada especial, sé que la esperan hace mucho tiempo y por fin logró hacer un espacio para compartir esta clase con nosotras. Pónganse de pie para recibir a la Bruja Blanca.
Zara entró en la habitación luciendo igual que siempre, ni siquiera parecía que una heladera la había dejado casi sin aire el día anterior. Ella levantó las manos pidiéndole a la clase que no se pare.
Todas a mi alrededor estaban muy emocionadas de tenerla allí, yo estaba acostumbrada a tenerla a mi lado pero al parecer para las demás era muy extraño verla.
Yo seguía sobre Li cuando me miró, su mirada ahora era diferente, podía verlo. Más fría, más dura.
Zara movió la cabeza y mi cuerpo salió disparado de arriba de Li y cayó sobre la silla, a su lado. La clase rió pero yo fruncí el ceño, ella sabía que estaría en esta clase, ¿Qué trataba de hacer?
Un silencio tenso se extendió por toda la clase mientras Zara y yo nos mirábamos amenazadoramente. Estaba segura de que toda la clase sabía que habíamos sido compañeras de habitación y si también sabían lo de Zara y Li...eso nos ponía a las tres en el centro de atención.
No dejé que aquello me intimidara.
-Hoy tenemos una nueva alumna- dijo la profesora interrumpiendo el silencio- Elizabeth Lester, pasa al frente por favor.
Arrastré la silla sin dejar de mirar a Zara y ésta rechinó contra el suelo. Algunas alumnas se quejaron pero Li las miró con seriedad y callaron al instante. Caminé entre los bancos hasta llegar al frente.
-Señorita Lester, ¿Quisiera darnos una breve presentación de usted?
-Soy Elizabeth Lester, tengo 19 años y hace poco se manifestó mi Primer Don como Bruja y al poco tiempo otro Don surgió como Vidente. Me gusta mucho salir a correr y me siento muy feliz en mi nueva casa, todas han sido muy amables- dije sonriéndole a Li. Ella soltó un festejo y comenzó a aplaudir, al instante todas las demás brujas la imitaron.
-Señorita Evans- dijo la profesora dirigiéndose a Zara- ¿Le gustaría explicarle a la nueva alumna de qué trata esta clase y qué hace usted aquí?
Me gustaría saberlo. Pensé con fastidio.
-Claro- accedió Zara y me miró con sus típicos aires de superioridad- a pesar de nuestras diferencias, las Brujas y las Hechiceras tenemos una similitud: el control de los objetos. Las Brujas lo hacen mentalmente mientras que las Hechiceras lo hacen a través de Hechizos, lo que les permite que su rango de control sea mucho más grande y específico. Ésta clase es de Control de la Magia y nos ayuda a entender la forma correcta de manipular los objetos que nos rodean y como usar nuestro entorno a nuestro beneficio. Estoy aquí para darles una clase avanzada de Control de la Magia en Combate.
¿Combate? Pensé. Las alumnas comenzaron a cuchichear entre ellas con emoción. Zara me observó con seriedad.
-Y ya que estás parada, señorita Lester, me gustaría que seas mi ayudante.
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Pink Witch
ActieUn misterio de su pasado atormenta a Elizabeth constantemente. Un misterio sobre sus padres. Durante toda su vida, Elizabeth nunca encajó. Para ella, siempre había algo que faltaba, que necesitaba. Es por ello que cuando dos chicas aparecen en su ca...
