Cuando por fin llegamos al establo donde se encontraban los caballos, sentí una oleada de nervios. Durante todo el recorrido no había caído en la cuenta de que tendría que montar un caballo, cosa que nunca había hecho.
Tampoco había visto un caballo en persona nunca en mi vida.
Zara abrió una pesada puerta de madera y nos adentramos en el lugar. Olía a heno, caca de caballo y cuero. Fruncí la nariz, no veía la hora de salir de allí y acaba de entrar.
-¿Joan?- llamó Zara. Al instante un muchacho de cabello castaño oscuro y ojos celestes, con unos enormes anteojos apareció ante nosotras. Era alto y llevaba una bata. Si no fuera porque tenía botas en los pies hubiera creído que tenía puesto el pijama.
-Evans- la saludó con una sonrisa de respeto, acto seguido dirigió su mirada hacia mí- Bienvenida señorita...
-Elizabeth, Elizabeth Lester- me presenté- creía que solo había mujeres en el Instituto Salem- comenté.
-Soy del Instituto Merlín pero un Mago necesita ganarse la vida. Soy Joan Di Crescendo. Trabajo aquí por las mañanas y asisto a mis clases por la tarde- me explicó- ¿El mismo de siempre?- preguntó ésta vez dirigiéndose a Zara. La chica asintió.
-Trae también al más dócil que tengas, Elizabeth es principiante- le dijo- esperaremos afuera.
Joan le guiñó el ojo y se adentró en los establos. Seguí a Zara hacia afuera, en cuanto salimos inhalé exageradamente.
-¡Aire fresco!- exclamé con alivio- ¿Cómo sabias que nunca había montado antes?- pregunté.
-No creí que hubieran caballos en el medio del pantano- me dijo sin mirarme a la cara. Rayos, ¿Aún estaba enfadada por mi broma?
Joan salió luego de unos minutos trayendo de las riendas dos caballos ensillados. Uno de ellos era enorme, blanco con manchas marrones y me hacía acordar a Zara por algún motivo. El otro era más pequeño y su cabello era más bien color crema. Era precioso.
Corrí hasta él y posé mis manos sobre el pelaje de su cabeza, acariciandolo.
-Se llama Juno- me dijo Joan alcanzándome las riendas- Es una hembra.
-Es hermosa- dije deslizando mis manos por todo su suave pelaje.
-¿Necesitarás ayuda?- le preguntó a Zara. Ella negó- bueno, entonces nos vemos más tarde. Recuerden volver antes de la hora del almuerzo, no puedo llegar tarde de nuevo.
Joan se fue y de pronto me entró el pánico. Juno era hermosa, si, pero era enorme y no sabía cómo haría para subir a su lomo sin caerme.
-¿Ves eso de allí?- me preguntó Zara, de pronto se encontraba a mi lado. La Bruja Blanca señaló unas cosas que colgaban a ambos lados de la silla de montar- Se llama estribo. Debes poner tu pie izquierdo adentro, luego impulsarte hacia arriba y pasar la pierna derecha hacia el otro lado.
Parece fácil. Subí mi pie y lo enganché en el estribo.
-Ahora sujétate del fueste para poder impulsarte hacia arriba- me indicó Zara señalando otra parte de la silla de montar. Intenté hacerlo pero apenas llegaba a rozarlo con mis dedos. De pronto Juno se movió hacia adelante y trastabillé con mi pie todavía enganchado en el estribo.
Zara me sujetó de la cintura para que no cayera hacia adelante. Sentí un cosquilleo allí donde sus manos me sujetaban.
-Sujétate del fueste y a la cuenta de te impulsarás hacia arriba. Yo te ayudaré con el impulso- me dijo. Asentí, no podía concentrarme con sus manos donde las tenía- uno...dos...tres- contó y me impulsé con todas mis fuerzas. Zara me sujetó con fuerza y me ayudó a subir. Pasé mi pierna hacia el otro lado e intenté inclinarme para buscar el estribo pero Juno volvió a moverse.
-Yo lo hago- dijo Zara y se teletransportó al otro lado de Juno. La chica tomó el estribo y luego me sujetó del tobillo para meter mi pie adentro de la abertura. Acto seguido tomó las riendas y me las dió.
Zara se dirigió a su propio caballo y, a pesar de que era el doble de grande que el mío subió con tanta gracia y facilidad como si estuviera subiéndose a los caballos de una calesita. La Bruja Blanca tomó las riendas y su caballo se movió hasta estar al lado del mío.
-Toma la rienda con una mano y sujétala de forma tirante, con ella le dirás a tu caballo hacia qué lado debe ir. Si la mueves hacia la izquierda, tu caballo girará hacia la derecha y viceversa. Los estribos sirven para indicarle a tu caballo que debe avanzar. Debes golpearlas contra los costados del animal con cuidado para no lastimarlo y así avanzará. Cuanto más lo hagas, más rápido correrá.
Inhalé y exhalé intentando calmarme.
-Bien- dije y golpeé suavemente con mis pies. Juno empezó a avanzar lentamente- demos un paseo.
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Pink Witch
AcciónUn misterio de su pasado atormenta a Elizabeth constantemente. Un misterio sobre sus padres. Durante toda su vida, Elizabeth nunca encajó. Para ella, siempre había algo que faltaba, que necesitaba. Es por ello que cuando dos chicas aparecen en su ca...
