-Por favor, todas levántense y párense contra la pared. Las Brujas a la izquierda y las Hechiceras a la derecha.
Todas obedecieron y en cuanto los pupitres estuvieron vacíos, Zara los hizo desaparecer y él aula quedó completamente vacía.
-Hechiceras, saquen sus Centros de Poder y divídanse en grupos de dos: una Bruja y una Hechicera.
Las Hechiceras comenzaron a sacar varitas, cetros y otras se pusieron aretes, anillos y collares. Una vez que todas las parejas estuvieron formadas, Li se dirigió a mí.
-No pueden haber dos Brujas en el mismo equipo- la detuvo Zara. Li la miró con odio- ve con Halsey. Elizabeth, estarás conmigo.
-¿Y qué tal si yo voy con Halsey y Li viene contigo?- pregunté. El resto de la clase me miró estupefacta, al parecer nadie le contestaba a la Bruja Blanca.
-No- contestó Zara y miró a la clase- Miren el techo- pidió.
Obedecimos y toda la clase soltó un grito de sorpresa. El techo estaba lleno de objetos flotando: mesas, sillas, libros, prendas de vestir y objetos del día a día.
-Señorita Lester- me dijo. Hice una mueca, lo decía como si fuera mi superior, no a modo de respeto- ponte allí- me indicó y señaló un punto a tres metros delante de ella. Obedecí y esperé. Zara estiró su mano hacia mí y por un momento pensé que quería que tomara su mano y nos teletransportáramos a otro lado como en los viejos tiempos. Cuando un palo de amasar flotó hasta su mano volví a la realidad.
-Los objetos a su alrededor son sus aliados- dijo Zara y sujetó el palo de amasar como si fuera un bate de béisbol- pero también pueden ser su enemigos- agregó y un libro se estrelló contra mi hombro con tanta fuerza que caí al suelo.
-¡Señorita Evans!- se sobresaltó la profesora corriendo hacia mí. La detuve y me levanté conteniendo la rabia, supuse que me lo merecía por lo de ayer.
-Entrar en una habitación para ustedes tiene que ser como entrar en un campo de batalla. Tienen que ver donde están los objetos más contundentes, los más delicados, los más dañinos y los más útiles. La habitación es su arma y si la conocen, la victoria será de ustedes.
Zara revoleó el palo de amasar hacia el techo y el artilugio se pegó a éste como si estuviera atraído por un imán. Acto seguido, me miró desafiantemente.
-Señorita Evans- dijo lentamente y en sus ojos pude ver que se burlaba de mi. Aquello me dió más rabia- atácame.
No tenía que pedírmelo dos veces.
Inspeccioné el techo con rapidez hasta que encontré algo que me gustaba: una maceta. Imaginé que ésta se estrellaba contra su cabeza y la maceta flotó a toda velocidad por el aire hacia la cabeza de Zara. Fue tan rápido que ni siquiera la vi volando por el aire.
Tan solo unos segundos antes de que se estrellara, una almohada apareció en la mano de Zara y la usó para cubrirse.
La maceta se golpeó contra su cabeza y Zara soltó un quejido. La clase gritó, asustada.
La miré con confusión, ¿Porqué no había tomado un objeto más contundente? Zara soltó la almohada y se llevó la mano a la cabeza: le sangraba. Pude oír la risa de Li y su grupo en la distancia.
-Ahora les toca a ustedes- dijo Zara y un pañuelo apareció en su mano. La clase no se movió, seguían dirigiendo su mirada desde Zara a mí. Zara dejó de limpiarse la sangre y miró a la clase- ¡Ya!- ordenó. Al instante montones de objetos comenzaron a volar por la habitación.
Las Hechiceras hacían mucho ruido al gritar los Hechizos así que nadie pudo oír a Zara cuando me habló.
-Has intentado herirme- me dijo volviendo a llevarse el pañuelo a la cabeza. Levanté una ceja.
-Creía que era el objetivo del ejercicio- contesté cruzándome de brazos y mirando hacia las demás alumnas. Una parte de mí todavía quería correr hacia ella y ayudarla con su herida.
-Hiciste bien- admitió, para mí sorpresa- Tendrás que esperar un rato para seguir practicando, debo ver cómo les va a las demás. O si no puedes unirte a otro grupo- agregó y se metió entre las chicas, realizando correcciones y otorgando felicitaciones.
Me senté contra el escritorio de la profesora, ella se encontraba correteando detrás de Zara preguntándole si necesitaba asistencia por la herida o si quería ayuda en algo.
La había herido. La había golpeado en la cabeza. Si era un poco más fuerte podría haber sido algo grave. Restregué mis pies contra el suelo de concreto, avergonzada. Quizás debía calmarme, Zara no tenía la culpa de que mis padres la prefirieran a ella.
Sin embargo no quiere hablarte sobre ellos. No quiere compartirlos. Pensé y la rabia volvió a crecer dentro de mi.
Entonces recordé a Bruce. Se supone que hoy tendríamos que vernos de nuevo. Miré a mi alrededor, todos estaban concentrados en sus batallas y Zara estaba ocupada discutiendo con Li, quien se rehusaba a seguir su clase.
Aproveché el momento y me teletransporté al bosque. Para mí fortuna, Bruce estaba allí.
-¡Beth!- dijo, sobresaltándose- creí que no vendrías, ya estaba yéndome.
-Lo lamento- me disculpé- es que ya tengo una Casa- le dije con ambos brazos estirados mostrándole el blazer.
-Felicidades- me contestó Bruce- aunque hubiera preferido que seas Hechicera- admitió- Supongo que tendremos que posponer nuestras carreras, ¿Verdad?- asentí- ¿Qué tal al atardecer? Todavía no es de noche y es más fácil encontrarnos sin atraer la atención.
-Me parece bien- le dije- me escapé de mis clase y debo volver, ¿Nos vemos hoy por la tarde? - Le pregunté. Bruce rió.
-Yo ya hice mi carrera hoy, Brujita. Hoy te toca correr sola- me dijo con una sonrisa burlona- por cierto, Mara hoy casi me mata cuando se enteró lo que te conté.
-Lo lamento.
-No te preocupes- contestó Bruce con una sonrisa pícara- se ve hermosa enojada.
Bruce se despidió y me teletransporté a la clase de vuelta. Nadie parecía haber notado que me había ido.
-¿Dónde estabas?- preguntó Zara a mis espaldas. Por supuesto que ella se había dado cuenta.
-Tenía un tiempo libre así que aproveche para hacer algo- contesté.
-No puedes irte de las clases así como así- me regañó- como tampoco puedes irte del colegio. Tienes suerte de que yo lo noté y no la Directora Chalamet.
Fruncí el ceño.
-La próxima vez puedes ir y decirle- contesté- No necesito que me cubras.
Zara se encogió de hombros.
-Bien- dijo- entonces estás castigada.
¿Qué?
-¿Qué?- Lo que me faltaba. Zara impartiéndome castigos.
-Pasarás toda la tarde reparando los objetos que se destruyan en ésta clase. De paso te servirá de práctica. Te espero aquí a las tres.
La miré con incredulidad, ¿Ella podía hacer eso?
Seguramente sí. Estaba segura de que Zara podía prender fuego medio Instituto y todos le aplaudirían de todas maneras.
Me tragué la rabia y me cambié al grupo de Li para practicar. Ella estiró su mano hacia mí y chocamos palmas. Por lo que veía estaba destruyendo a Halsey.
Cuando la clase terminó miré la cantidad de bancos destruidos y me lamenté, tendría mucho trabajo.
-¿Qué pasa, bebé?- me preguntó Li envolviendo mi cintura con sus brazos.
-Luego del almuerzo tengo que venir a reparar todos estos muebles. Zara me ha castigado por escaparme de la clase.
Li esbozó una sonrisa de picardía.
-¿Mi chica se escapó de la clase? Eres toda una rompedora de reglas- dijo y me besó- No le hagas caso a esa idiota, vendré a ayudarte. Además- agregó mirando el techo- esa cama se ve cómoda- dijo y reímos.
Al menos la tarde no iba a ser del todo mala.
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Pink Witch
AcciónUn misterio de su pasado atormenta a Elizabeth constantemente. Un misterio sobre sus padres. Durante toda su vida, Elizabeth nunca encajó. Para ella, siempre había algo que faltaba, que necesitaba. Es por ello que cuando dos chicas aparecen en su ca...
