"Li Chan le dió una Poción Cambia Identidades mezclada con una Poción Inmovilizadora a Elizabeth Lester que contenía ADN de su ex pareja Zara Evans sin su consentimiento y luego abusó sexualmente de la primeramente mencionada. Elizabeth Lester ha conjurado una maldición en contra de su abusadora sin conocimiento del nuevo Don que en ella afloraba. Hay incontables testigos sobre la falta de éste Don anteriormente ya que ese mismo día la víctima rebeló su identidad como Bruja Blanca frente al menos sesenta alumnas del Instituto que pueden ser llamadas a testificar."
Y con esas palabras fui declarada inocente.
Era inocente ante la ley, pero yo no creía serlo. Pasaron al menos cuatro semanas hasta que por fin me dejaron tranquila. Tuve que testificar, hacer montones de pruebas y, lo más difícil de todo: reconocer que Li me había violado.
Luego tuve que acudir a otro tipo de papeles: era la Bruja Roja y al final las malas lenguas habían estado en lo cierto: para mí solo significó misteria y desdicha.
Luego de ser condecorada la Bruja Roja dejé de ir al insituto y volví a vivir con mi abuela. Necesitaba un tiempo apartada de todos y podía imaginar la clase de cosas que debían decir las demás estudiantes sobre lo ocurrido.
Un año después, el dolor seguía allí pero ya no me culpaba. Con el tiempo pude ver las cosas de forma más clara: Li nunca había dejado de amar a Zara y me había utilizado para darle celos. Eventualmente la desesperación la llevó a hacer lo que hizo.
Unos meses más tarde mi abogada me recomendó hacerle un juicio a los padres de Li ya que al parecer ella sufría de psicosis y otras enfermedades psiquiátricas que ellos nunca habían aceptado, por lo tanto que Li nunca había tratado.
Decliné su oferta. Li era otra víctima más. Una víctima de la incompetencia de sus padres que, a pesar de que se habían equivocado, habían perdido a su hija. Aquel era castigo suficiente.
Durante todos esos meses seguí enviándome cartas con Mara, Bruno e incluso Joan. Él me enviaba noticias sobre Zara, quien no me había vuelto a hablar desde aquel día.
No la juzgue, ella debía sentirse tan confundida como yo. Ella me había advertido sobre Li, pero estoy segura de que no la creía capaz de hacer algo así.
Las noticias fueron un golpe duro para mi abuela, que falleció unos meses después de mi llegada. En mi soledad, aprendí a manejar mis poderes y a controlarlos. Ya no eran una energía extraña en mí e, increíblemente, había descubierto mi propósito.
Una tarde escuché un sonido familiar afuera: el sonido de alguien teletransportándose.
Unos golpes en la puerta confirmaron mis sospechas. Abrí y allí estaba Zara.
-Feliz cumpleaños- me dijo entregándome un paquete. La miré sorprendida- tu abuela me contó muchas cosas sobre ti. Vine a verla aquel día, ya sabes, mientras hablabas con tu abogada.
-Oh- dije aceptando el paquete e invitándola a entrar. Zara se adentró en la habitación, todavía llevaba el uniforme de estudiante. Nos sentamos en el sillón.
-Ábrelo- me pidió. Le hice caso y abrí la envoltura. Un blazer blanco con bordados rojos ocupaba todo el espacio- tu abuela me dijo que en realidad eres una Hechicera.
Sonreí con pena, hacía seis meses que había muerto y la extrañaba cada día.
-Lo soy- le dije levantando la vista hacia ella. Todo seguía igual, incluso sus ojos serios y calculadores.
-No vine solo por esto- me dijo y sacó un papel de su bolsillo. Me lo entregó y leí su contenido.
-Es una dirección- dije y comprendí- mis padres.
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Pink Witch
ActionUn misterio de su pasado atormenta a Elizabeth constantemente. Un misterio sobre sus padres. Durante toda su vida, Elizabeth nunca encajó. Para ella, siempre había algo que faltaba, que necesitaba. Es por ello que cuando dos chicas aparecen en su ca...
