-Es un nombre largo- fue lo único que se me ocurrió contestar.
-Bueno, también puedes decirle Instituto Salem- explicó Mara. Li se encontraba a su lado observándome- El Instituto Merlin es el de los hombres y éste es el de las mujeres.
De pronto noté que ya no tenía puesta la toalla, si no un uniforme: pollera tableada gris, camisa y medias a la altura de la rodilla blancas, una corbata negra y un blazer con un escudo blanco que tenía las siglas IS bordadas en gris.
-¿Cómo...cuándo..?- no lograba formular una oración. Mara encontraba aquella situación graciosisima pero yo me encontraba cada vez más inquieta, ¿Un uniforme escolar? Eso significaba que pretendían que me quedara allí por bastante tiempo, eso significaba...
-Yo no tengo ninguna habilidad mágica- declaré. Li y Mara intercambiaron miradas.
-Nosotras solo seguimos órdenes y Zara te ha encontrado así que la Directora nos ha pedido que fuéramos en tu búsqueda, no fue muy difícil, los hechizos protectores de tu abuela eran bastante débiles, quizás porque ya es una Hechicera mayor- comentó Mara.
-¿Hechicera? ¿Mi abuela?- aquello si me daba risa- Si hay alguien en este mundo que no es maga, esa es mi abuela.
-Magos son los hombres, querrás decir Bruja- me aclaró Mara. Li rodó los ojos.
-Vamos, llevémosla con la Directora así podremos volver a nuestras clases- comentó Li, quien seguía observándome con atención. Había algo en ella que no podía deducir y que me inquietaba pero de todas maneras, no dije nada.
El pasillo en el que habíamos aparecido parecía estar lejos de las aulas ya que no encontramos ningún otro estudiante en el camino. A su izquierda habían cuadros de lo que parecían ser diferentes Directoras a lo largo de los siglos y a su derecha unos enormes ventanales ofrecían una hermosa vista a los jardines del Instituto.
Yo todavía me encontraba demasiado confundida para comprender si todo aquello era un sueño o si era verdad pero decidí seguirles la corriente, siempre había sido buena en eso con mi abuela cuando sus delirios escapaban mi entendimiento.
Al final del pasillo, dos puertas de roble las separaban de la oficina de la Directora.
-Hasta aquí llegamos- comentó Mara y me otorgó un amistoso apretón en la mano antes de comenzar a alejarse- ¡Ojalá seas Vidente!
-Será Bruja o Curandera- aseguró Li y me dió un rápido beso en la mejilla antes de alejarse- eso, en el mundo de las Brujas significa que debes ser mi compañera en el Baile del Otoño. ¡Es en una semana!- me dijo y se fue detrás de la otra chica.
¿Baile del Otoño? Pensé llevándome una mano a la mejilla.
No. No iba a haber ningún baile. Le iba a pedir a la directora una poción que revierta el estado de sueño de mi abuela y luego volvería a mi cabaña en el bosque, a mi vida normal, mis caminatas por el bosque y mis baños cálidos. Me recompuse, me ajusté la cola de caballo y toqué la puerta.
-Pase- dijo una voz desde el lado de adentro. Entré y cerré la puerta detrás mío.
El despacho de la profesora no tenía paredes, solo enormes ventanas que daban a los jardines. En el techo flotaban cientos de libros, a mi derecha se encontraban unos sillones y una mesa de té y a mi izquierda un escritorio vacío con unos cuantos ficheros.
En el centro de la habitación se encontraba la Directora, sentada detrás de su escritorio pero no estaba sola. Detrás de ella, mirando por la ventana, había otra chica que ni siquiera se volteó al escucharme entrar.
-Bienvenida Elizabeth Lester- me saludó la Directora- soy Dalma Chalamet y me imagino que tienes muchas preguntas.
Aparté la mirada de la directora y la dirigí hacia la misteriosa chica que se encontraba detrás de ella. Llevaba un uniforme igual al mío, solo que en ves de llevar un blazer gris, el de ella era blanco con bordados dorados.
Finalmente, la chica de la ventana se volteó hacia mi. Sus ojos marrones eran indescifrables y brillaban como miel recién hecha cuando un rayo del sol se encontraba con ellos, azorada, no pude evitar apartar la vista.
-Primero- titubeé y evité volver a mirar a la chica del blazer blancoc- quiero saber qué hago aquí.
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Pink Witch
ActionUn misterio de su pasado atormenta a Elizabeth constantemente. Un misterio sobre sus padres. Durante toda su vida, Elizabeth nunca encajó. Para ella, siempre había algo que faltaba, que necesitaba. Es por ello que cuando dos chicas aparecen en su ca...
