15. Salvada por los pelos

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*Atención, contenido explícito *

Pasé el resto del día en la habitación de Zara. Luego de correr por la mañana y mi largo paseo por el castillo, estaba realmente agotada.

Me encontraba acostada en la cama leyendo un libro que Zara me había recomendado antes de irse a cumplir los deberes de su casa cuando alguien tocó la puerta. Realmente no tenía ganas de levantarme y pensé en como me gustaría que la puerta se abriera por si sola.

Casi me da un vuelvo al corazón cuando la puerta hizo lo que pensaba y Li apareció en el umbral mirándola con sorpresa.

-¡Eres una Bruja!- gritó con emoción y la puerta se cerró por si sola detrás de ella. Li miró a su alrededor con maldad- ¿Está Zara? Quiero refregarle en la cara...

Mierda.

Mierda, mierda, mierda, ¿Qué iba a hacer?

Luego de revisar el baño, Li suspiró decepcionada.

-En otro momento será- dijo y caminó con zapatillas puestas y todo por encima de la cama de Zara para llegar a la mía- ¡Somos oficialmente hermanas de Casa!- gritó con emoción y se subió a horcajadas sobre mí. Tomó el libro de mis manos, lo revoleó y se abalanzó sobre mi boca.

Dios, nunca me había besado de esa manera. Su lengua en mi boca tenía sabor a fresas. Me tomó del cuello y me hizo levantar más la cabeza para meter su lengua incluso más dentro de mí.

Li comenzó a mover sus caderas contra las mías y no pude evitar sentir un cosquilleo en la entrepierna.

Jadeé cuando me mordió el labio y comenzó a besarme el cuello. Li me mordió y me dejó chupones a lo largo del cuello.

-Mi Bruja- susurró y me levantó para sentarme sobre sus piernas. Sus manos comenzaron a acariciar mis piernas y, cuando intentó meterlas debajo de mi falda, la detuve.

-Zara podría entrar en cualquier momento- le dije. Li rió macabramente y me tiró sobre la cama para ponerse sobre mi. Me besó con fiereza.

-Le estoy rezando a satán para que eso suceda- dijo mientras continuaba besándome- ¿Te imaginas su cara si entra y nos ve así?- dijo y volvió dejarme un chupón en el cuello- Se volvería loca, como el día de la poción...

La aparté, enojada y me senté en la cama.

-¿Qué pasa?- me preguntó, confundida.

-¿Qué es lo que quieres de mí?- le pregunté- ¿Por qué te importa lo que Zara piense?

Li me miró con confusión.

-Bebé, no es eso- me dijo y se acercó hasta que nuestras piernas volvieron a quedar entrelazadas.

-Además no soy Bruja- le dije y se me ocurrió una idea- Zara puso un Hechizo para poder abrirla con la voz. Algo así como el del Comedor.

La desilusión en el rostro de Li fue tan grande que por un momento sentí pena. Bueno, de todas maneras si fuera a una casa por mi Primer Don sería el de Vidente.

-No te creo- me dijo levantándose. Pude ver el enojo comenzando a crecer en su rostro. Cuando no contesté un vaso que se encontraba sobre la mesita se elevó en el aire y se estrelló contra la pared- ¡Llegué hace media hora! Todo este tiempo y no me dijiste nada.

Li se levantó y comenzó a caminar hacia la puerta. Intenté correr tras ella pero el armario se desplazó por el suelo hasta estar delante mío, impidiéndome el paso.

Se fue cerrando de un portazo y el vidrio del tocador se rompió en mil pedazos.

Miré el desastre a mi alrededor.

Oh Dios mío, ¿Qué pensará Zara?

Intenté mover el armario pero era demasiado pesado. Estaba recogiendo los vidrios del suelo cuando caí en la cuenta.

Tienes poderes, idiota. Pensé. Dirigí mi atención al armario y poco a poco éste se trasladó hasta volver a su sitio. Luego me dirigí al espejo y pedazo por pedazo el vidrio volvió a reconstruirse por sí mismo.

Había terminado de armarlo cuando Zara se teletransportó en la habitación. Casi grito del susto.

Como si tuviera un puto radar, su vista se dirigió al único objeto que había olvidado reparar: el vaso de vidrio.

-¿Qué ha pasado?- me preguntó. Iba a mentirle pero decidí que era en vano.

-He hecho enfadar a Li- contesté. Zara frunció el ceño y el vaso se reparó al instante y volvió a estar sobre la mesilla. La Bruja Blanca se acercó a mí con preocupación y me inspeccionó.

-¿Te ha hecho daño?- me preguntó mirándome de cerca. Su mirada se detuvo en mi cuello- veo que no- comentó, cortante y se teletransportó al baño. Corrí a la puerta y hablé.

-Voy a ver cómo está- le dije- No creo volver a dormir esta noche- le avisé. Zara no contestó, tal vez no me había oído.

Me teletransporté hasta el lado de afuera de la habitación de Li y toqué con urgencia.

-¡Li!- la llamé- ¡Li, por favor déjame entrar!- rogué. Pasó un rato hasta que ella abrió. Llevaba un camisón de encaje rojo vino con un gran escote. Su maquillaje se encontraba corrido y aún tenía los labios hinchados por nuestros besos. Se veía tan sexy que por un momento olvidé por qué venía.

En cuanto abrió la puerta me abalancé sobre ella y la envolví en un abrazo.

-Perdón- le dije enterrando mi cabeza en su hombro - No quería darte falsas esperanzas.

Ella no me devolvió el abrazo pero tampoco me apartó así que lo consideré un buen augurio. Tomé su rostro entre mis manos y la besé. Era extraño ser la que llevaba la batuta, solía ser ella la que me besaba a mí.

-Perdón- le susurré entre cada beso. Poco a poco, Li comenzó a ceder y a devolverme el beso.

-Sigo pensando que estás mintiendo- dijo y jadeó cuando le apreté el trasero. Li me llevó a la cama sin dejar de besarme y cuando llegamos al lado de la cama, Li hizo flotar una remera hasta mi.

Me quité el uniforme y me puse la remera. Durante todo el proceso Li no me quito los ojos de encima.

-¿Me quitas el sostén?- le pregunté y ella asintió. Nos metimos en la cama y ella se puso detrás mío, envolviéndome con su cuerpo.

No podía dejar de pensar en sus palabras mientras discutíamos. Li deseaba que Zara nos viera, ¿Por qué?

De pronto sus manos comenzaron a moverse por debajo de mi camiseta.

-¿Esto te molesta?- me preguntó acariciándome el vientre. Negué. Li comenzó a quitarme la camiseta y se puso sobre mí.

-Te deseo- dijo y vi en su mirada que no mentía.

Li se metió debajo de las sábanas y comenzó a tocarme los pechos. Jadeé y me retorcí debajo de ella.

Cuando se aburrió de ellos continuó besándome por el estómago hasta llegar a mi vientre. Un escalofrío me recorrió.

-No estoy lista- susurré y Li me mordió. Gemí. Ella descendió un poco más y sus manos comenzaron a acariciar la parte interior de mis muslos lentamente. Un escalofrío me recorrió de pies a cabeza y jadeé.

-Está bien- me dijo, solo te daré un poco de placer.

-Li- jadeé y de pronto mi tanga ya no estaba y su lengua estaba en mi clitoris. Cerré los ojos y me dejé llevar.

Li cumplió con su promesa y no avanzó mucho más. Cuando terminó la besé con verdadero cariño y escondí mi cabeza en su pecho.

Aquella noche dormí con una calma absoluta.

Pink WitchDonde viven las historias. Descúbrelo ahora