30. La maldición

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⚠️Advertencia, escenas fuertes.⚠️

La Directora nos dejó ir con una advertencia y Zara se teletransportó fuera de la habitación antes de que tuviera la oportunidad de hablarle.

-¿A qué se refería, señorita Directora, con aquello que decía sobre Zara?

-No sé si es mi lugar decírtelo pero considerando que es Zara de quien hablamos creo que puedo hacer una excepción- admitió- le gustas, señorita Lester, puedo verlo. Zara es más blanda contigo y le gusta pasar tiempo a tu lado.

-Quizás eso era antes- le dije- le he fallado.

La Directora rió ante mi inocencia.

-Un sentimiento así no se borra de un día para el otro, querida. Zara no se abre a muchas personas y creo que eso ya lo sabes. Te perdonará, con el tiempo.

Suspiré y me despedí, sus palabras eran esperanzadoras pero no creía posible que pudiera pasar. Tampoco creía a Zara capaz de golpearme de todas maneras así que...

Cuando volví a la habitación Li me estaba esperando. Había apagado las luces de la habitación y encendido unas velas. Pude ver su silueta en la cama, sentada.

Me acerqué con curiosidad y, cuando estuve a su lado, pude ver que llevaba un conjunto de encaje increíblemente sexy. Li hizo que una copa volara hasta mí y otra hasta ella.

-Hay que festejar que mi bebé es una Bruja Blanca- me dijo y brindamos. Ambas tomamos el contenido de las copas y las dejamos en el suelo. Li no tardó en abalanzarse sobre mí.

Rodamos por la cama hasta que ella estuvo encima mío. Li me quitó el uniforme con rapidez y comenzó a besar mi cuerpo.

-Te extrañe tanto- me dijo mientras me mordía un pecho, jadeé y me retorcí debajo de ella.

Li bajó a mi entrepierna y comenzó a darme placer mientras con sus manos me apretaba los pechos. Me aparté el pelo de la cara, de pronto me sentía increíblemente mareada.

-Li...¿Qué era eso que tomamos?- pregunté. Ella me ignoró y me mordió, gemí- ¡Li!- la llamé pero no me contestó. Intenté levantarme pero no podía moverme. Ya no estaba nada excitada, solo quería apartarla.

-No pasa nada, mi Zara- me dijo levantando su cara hasta mi rostro, ¿Zara? - todo va a estar bien.

Li sujetó mis muslos y me abrió más las piernas.

-¡Li, para, soy Elizabeth!- le grité pero apenas podía formular las palabras, mi boca se sentía de goma, como si se me estuviera yendo el efecto de una anestesia. Li me besó en la entrepierna e intenté cerrar las piernas pero ella me sujetaba con mucha fuerza- Li, dijimos que íbamos a esperar- lloré, pero ella me miró con confusión.

-Pero Zara, lo hicimos tantas veces- insistió Li y rió- éramos tan buenas tú y yo, ¿Por qué tenías que arruinarlo?

-¿Qué tenía esa bebida?- grité, claramente era una poción pero no podía identificar cuál era.

-Sh, Zara- me silencio y me besó en la boca- te voy a recordar lo buenas que éramos.

-No, Li, por fav- No llegué a terminar la oración. Li introdujo sus dedos dentro mío con tanta fuerza que sentí que me partía en dos. Comencé a llorar- Li- susurré pero ella continuó moviendo sus dedos dentro de mi- para, me duele- lloré pero Li no se detuvo, en cambio, llevó su boca a uno de mis pechos y su mano restante al otro.

-¿Recuerdas cómo te gustaba así?- me preguntó e introdujo sus dedos incluso más a dentro. Grité con todas mis fuerzas, esperando que alguien me escuchara.

Li siguió moviendo sus dedos dentro mío y cada segundo fue una tortura. Me dejé caer en la cama, mareada y sumida en el dolor. Cuando se detuvo, volvió a darme un beso den la boca.

-Mi Bruja Blanca- susurró Li contra mi oído. Me encontraba debajo suyo, completamente indefensa y sin poder moverme. Sentía un líquido entre mis piernas y supe que era sangre. El dolor de mi entrepierna superaba cualquier dolor que hubiera sentido jamás, incluso el de los golpes de Zara. Li continuó besándome el cuerpo. Lloré con más fuerza, sumida en la repulsión.

Ojalá muera, ojalá se vaya lejos, no quiero que me toque más. Ayuda. Pensé y de pronto Li cayó encima mío.

Intenté mover la cabeza pero no podía, estaba completamente paralizada.

-¿Li?- la llamé pero no se movió- ¿Li?- grité. Oh Dios, ni siquiera se movía.

Comencé a gritar, pero nadie me escuchaba.

-¡Zara!- grité con tantas fuerzas que sentí que se me partía la garganta en dos- ¡Zara!- la llamé de nuevo.

Zara apareció a unos metros y observó la escena.

-¿Liza?- me llamó y vio a Li tumbada sobre mi, horrorizada.

-Zara, no puedo moverme- lloré- creo que he matado a Li.

Zara corrió hasta mí, volteó a Li y le tomó las pulsaciones. La Bruja Blanca palideció.

-Está muerta- dijo y su mirada recorrió todo mi cuerpo hasta llegar a mi entrepierna. Sus labios temblaron- Oh, Liza, ¿Qué te ha hecho?

No pude ni siquiera contestarle. Mi vista seguía fija en el cuerpo inerte de Li a mi lado.

-Hey, Liza- me llamó Zara. El efecto de la poción había comenzado a desvanecerse. La miré pero apenas comprendía lo que estaba sucediendo. Zara invocó una bata rojo vino y me la puso con esfuerzo, mi cuerpo todavía no respondía así que ella tenía que cargar con todo mi peso.

-La maté- susurré con voz temblorosa- Zara, maté a Li.

Zara me puso la bata y nos teletransportamos a su habitación.

-¿Qué haces?- le pregunté, horrorizada- No podemos dejarla ahí.

-Quédate aquí, yo me encargo- dijo Zara y desapareció.

Pasaron los minutos y poco a poco el efecto de la poción fue desapareciendo. Me acurruqué en su cama y cerré los ojos. Me dolía el cuerpo, me dolía el pecho, me dolía el alma.

¿Qué iba a hacer? Acababa de matar a una persona, a mi novia, a Li.

Los minutos anteriores se volvieron confusos en mí mente, quizás era producto de la poción.

Intenté moverme pero el dolor entre mis piernas era tan grande que me dejé caer el el colchón. Mi cara se estrelló contra el acolchado y volví a llorar.

Cuando desperté Zara había vuelto. Estaba sentada a mi lado, su mano sacudiendo mi hombro.

-Elizabeth, una doctora vino a verte- me dijo. Me incorporé y observé a la mujer que estaba parada a los pies de la cama. A su lado había otra mujer- y ella es tu abogada.

-¿Abogada?- pregunté.

-Haz matado a alguien, Liza- me dijo Zara lo más delicadamente que pudo, aunque no había manera de poner esas palabras en una oración y que suene delicado- hay que comprobar que ha sido en defensa propia.

-¿Qué tengo que hacer?- pregunté con voz temblorosa. Me sentía vacía, invadida, nada tenía sentido.

-Seguir sus indicaciones- me dijo Zara y me abrazó. Ni siquiera pude apreciarlo, ella se separó y me sujetó por hombros- tienes que ser fuerte Liza- me pidió- todo va a estar bien. Te veo en unas horas.

Zara le agradeció a las dos mujeres y desapareció.

-Hola Elizabeth- me saludó la doctora sentándose en la cama- soy Gretel Gunther y ella es Paola Martínez. Nos especializamos en casos como el tuyo. Necesito hacerte unos estudios para conseguir pruebas, será feo pero es lo único que te librará de la carcel, ¿Entiendes?

Asentí y me arme de valor.

Todavía no podía creer que en un pasillo estaba la habitación de Li, la cual ella nunca volvería a habitar.

Pink WitchDonde viven las historias. Descúbrelo ahora