Mara me sonrió amistosamente en cuanto me vió.
-¡Beth! Me alegra verte bien, linda- dijo y me dió un abrazo- nos diste un buen susto a todas con aquel asunto de la poción. Intenté ir a verte pero Zara estaba como perro guardián, no quería que nadie se acerque.
-Me dijo que Li no había venido a verme- comenté con enojo ante la mentira. Mara chasqueó la boca.
-La verdad es que no creo que Zara te haya mentido. Li es una chica popular, lo sabes y todo el mundo sabe lo que hace. Si ella hubiera ido a la habitación de Zara, se sabría, créeme.
-¿Por qué se sabría?- pregunté. Pude ver como la Vidente se debatía entre contestarme o no.
-Ellas eran amigas. Mejores amigas. Algunas dicen que quizás fueron algo más. Yo, como Vidente, puedo asegurarte que hubo algo fuerte entre ellas dos.
Me quedé helada ante semejante respuesta. Nunca lo hubiera imaginado. Un montón de sentimientos me invadieron pero uno de ellos sobrepasaba a todos ellos: la envidia. ¿Li había sido la mejor amiga de Zara? ¿Li había estado con Zara?
De pronto me sentía casi enferma, no podía quitarme imagen de ellas dos juntas de la cabeza.
-¿Podemos cambiar de tema?- dije. No intenté ocultar mi malestar, después de todo Mara probablemente podía sentirlo. Ella me envolvió los hombros con su brazo.
-Claro Beth- me dijo- ¿Así que ahora eres una Bruja? Li debe estar eufórica.
-También soy Vidente- le dije. La reacción de Mara fue tan graciosa que por un momento casi olvido mi problema anterior.
-¿En serio?- me preguntó, incrédula- ¿Manifestaste dos Dones en tan poco tiempo? Nunca antes lo había visto.
-¿Que hay de Zara?- pregunté. No podía evitarlo, todo siempre volvía a ella.
-Sus Dones se manifestaron con años de diferencia. Para alguien con sangre mágica es difícil adaptarse a sus poderes una vez que empiezan a manifestarse. Imagínalo como...como una dosis muy fuerte de pastillas. Primero te dan una dosis más suave que se va incrementando con el tiempo hasta que tu cuerpo puede soportar las dosis más fuertes. La magia funciona de la misma manera, es muy difícil soportar la magia en esas proporciones y tan rápido.
Una oleada de miedo me recorrió la columna.
-¿Es algo malo?- pregunté con miedo. Mara se encogió de hombros.
-Depende- dijo- ¿Cómo te sientes?
-Normal- al menos físicamente.
-Entonces tu sangre mágica debe ser muy fuerte. No me sorprendería, teniendo en cuenta quiénes fueron tus padres.
-Mara, por favor, necesito que me cuentes lo que sepas de mis padres y de Zara. Prometo no decirle a nadie que me contaste algo.
-¿Qué sabes sobre Zara y tus padres?- me preguntó Mara. Al parecer la había tomado por sorpresa.
-Que mis padres no murieron, si no que desaparecieron y que fueron los mentores de Zara durante casi toda su vida.
Mara me miró estupefacta.
-¿Cómo sabes todo eso?- me preguntó.
-Bruce. Un chico del Instituto Merlín.
Mara se llevó ambas manos al rostro.
-Este chico- susurró- ¿Porqué de entre todos los Hechiceros tenía que...?- Mara no terminó la oración, simplemente pateó el aire. Cuando se calmó me miró con resignación.
-El daño ya está hecho- declaró- así que supongo que puedo responder alguna pregunta.
Casi la abrazo, pero me contuve. En cambio, la tomé de la mano y ambas nos teletransportamos a un pequeño río que corría a un lado del Instituto. Todos estaban en sus clases y, al parecer Mara se las estaba saltando pero no dije nada, no iba a tentar a mi suerte y darle una excusa para escaparse sin contarme nada.
Me tomé un momento antes de empezar. Tenía tantas dudas que no sabía cómo formular mis preguntas. Finalmente pregunté lo más obvio.
-¿Sabes por qué mis padres me abandonaron?- en cuanto lo dije en voz alta las palabras sonaron duras, tanto que me dolió ser consciente de que eso era lo que había pasado.
-No lo sé- contestó Mara y supe que era sincera, quizás era mi instinto de Vidente.
-¿Es Zara mi hermana?
Mara hizo una pausa.
-No estoy segura- admitió- tus padres han cuidado de ella desde siempre y la han tratado como si fuera su propia hija. Nunca los vi interactuar pero todos daban por hecho que Zara era hija de ellos. Verás, Zara siempre fue muy poderosa. Desde chica sus poderes sobresalían de los de los demás y tus padres, quienes dedicaron su vida al estudio de la magia, quizás querían ver el proceso de cerca...o tal vez simplemente estaban cuidando a su hija.
-O sea que si me abandonaron- dije. Mara me miró con tristeza.
-No estoy segura...todo acerca de Zara y tus padres es muy confuso.
-Zara es poderosa. Yo no lo soy, es por eso que dejaron que mis abuelos me criaran y ellos en cambio se ocuparon de que Zara se convirtiera en la mejor bruja que el Instituto ha visto jamás. Ella era fama y poder. Yo era otra hija más. Ahora lo comprendo.
-¿Qué comprendes?- me preguntó Mara.
-La Directora me dijo que no indagara. Me dijo que había cosas que era mejor no saberlas.
Mara suspiró. Un Aura apareció a su alrededor, era color azul oscuro como la que había alrededor de mi abuela. Fue entonces cuando comprendí que aquello significaba lo que sentían en el momento: tristeza.
Mi abuela no estaba sumida en un agradable sueño. Probablemente estaba atrapada y asustada, con miedo.
Sabía lo que tenía que hacer.
-Gracias Mara- le dije levantándome- me haz ayudado a comprender mucho.
-Pero Beth...
No la deje terminar la oración.
Cerré los ojos y cuando volví a abrirlos me encontraba en casa.
Mi abuela se encontraba tal y como la dejé. Tal y como la abandoné.
Fue entonces cuando caí en la cuenta de que no sabía cómo hacer que despertara.
Me senté en el suelo junto al sillón y dejé caer mi cabeza a un lado del pecho de mi abuela, tal y como hacía cuando era pequeña. Ella solía acariciarme el cabello con su mano temblorosa.
Por supuesto que nada pasó.
Comencé a llorar, no por mis padres, no por Zara, no por mi abuela, ni siquiera por lo confundida que estaba.
Si no porque volvía a sentirme como antes o incluso peor. Perdida y sin voluntad.
Y ahora no tenía brazos que pudieran consolarme.
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Pink Witch
ActionUn misterio de su pasado atormenta a Elizabeth constantemente. Un misterio sobre sus padres. Durante toda su vida, Elizabeth nunca encajó. Para ella, siempre había algo que faltaba, que necesitaba. Es por ello que cuando dos chicas aparecen en su ca...
