En El Día De Tu Boda

7.1K 360 41
                                        

Miami, 16:45 pm

Tony se encontraba mirando el mar desde el balcón de su habitación de su casa de playa. Estaba a menos de media hora de casarse con Pepper y ni aun así dejaba de pensar en Steve, o en la discusión que había tenido con él el día anterior.

- Entonces, ¿te vas a casar?, ¿y nosotros que?-reclamó Steve mientras buscaba una forma de llegar a su castaño.
- No hay ningún nosotros, Rogers, dejó de haber cuando te largaste con tu amiguito y peleaste contra mí, me dejaste tirado y roto, ella fue la única que estuvo ahí para velar por mí y recoger los pedazos que tu dejaste.
- Ya te dije que la situación se precipitó, yo no tenía planeado enfrentarme a ti y sí, soy culpable por haber peleado contigo y dejarte, pero déjame resarcirme, mi vida, por favor mi amor, te lo ruego, te lo suplico. No te cases con ella.
- Me importa una reverenda mierda lo que digas o quieras, mañana me casare con Pepper y no pienso cambiar de opinión, ella no se lo merece.
- ¿Pero si se merece que no la ames? -Tony entrecerró los ojos - porque, tu no la amas, ¿no crees que eso la lastimaría más?, ¿no crees que ella se dará cuenta de que mientras la besas, es a mí a quien besas? Que, cuando la tocas, ¿es a mí a quien tocas?, ¿que cada vez que ella toque tu cuerpo con sus manos y cada gemido que le regales serán pensando en mí?
- ¡Ya cállate! -grito Tony mientras se cubría los oídos con sus manos- Tu, ¡maldito!, ¿no te fue suficiente destrozarme física y sentimentalmente como para ahora querer terminar de destrozarme la vida?
- No -Steve se acercó a Tony y lo cogió de los brazos -yo no quiero destrozarte la vida, juro por Dios que jamás quise hacerlo, yo lo único que quiero es amarte, meterme debajo de tu piel, en tu cuerpo, en tu sistema, lo único que quiero es lo que es mío.
Y sin más, lo besó con todo lo que tenía. Sin querer, Tony se abrió para él y Steve aprovechó esta debilidad para apoderarse de él, de su cuerpo y sus sentidos. Tony no pensó que podría caer más bajo aún, hasta que se oyó decir, no, gritar el nombre de Steve a voz en cuello, pidiéndole que le diera más y más, más duro, más rápido, más fuerte. Que le diera todo.
Después de Dios sabe cuántas horas, al fin recobró la cordura y salió de aquella habitación que hasta hacia tres años compartiera con él, había salido huyendo como un cobarde mientras el rubio dormía, porque sabía que si siquiera le llegaba a ver aquellos ojos azules y tristes, daría su brazo a torcer y mandaría todo a la mierda y se quedaría con él, había tomado su jet privado y había puesto de por medio ente ellos no sólo tierra, sino también mar.

- ¿Jefe?, ya es hora- La voz de Viernes lo sacó de sus pensamientos.
- Gracias, linda-Tony abrió los ojos y suspiró.
- ¿Estás seguro de lo que piensas hacer? -el castaño volvió a cerrar los ojos.
Uno a uno, todos y cada uno de ellos, sus amigos, fueron acercándose a él haciéndole la misma pregunta, por lo que no le sorprendía que Natasha estuviera haciéndolo, lo que si le sorprendía era que hubiera escogido justo este instante para acercarse.
- Él te lo dijo.
- No, pero no fue difícil de deducir cuando lo vi en la que era la habitación de los dos, totalmente desnudo y llorando desconsoladamente abrazando tu almohada mientras te llamaba a gritos.-Tony apretó los dientes- Es obvio que lo amas, no sé qué habrá pasado entre ustedes, pero...
- Tienes razón, tú no sabes que fue lo que pasó -interrumpió.
- Pero -continuó ella como si nada -todos en este mundo merecemos una oportunidad, más si se ama como ustedes lo hacen, ambos se aman con una pasión y una obsesión tal que, raya en la locura y causa envidia.
- Eso ya no importa Nat-Tony contuvo las ganas de llorar-ya no hay marcha atrás.
- Eres un testarudo, tu estas sufriendo lejos de Steve, lo haces sufrir a él, haces sufrir a tu propio hijo y harás sufrir a Pepper que lo único que hace es amarte sin condición ¿y tú que le das a ella a cambio?, ¡nada!
Tony se llevó las manos a la cabeza, derrotado, dejó salir sus lágrimas amargas, su hijo, su bebé se había ido del país totalmente decepcionado de él, su niño esperaba que sus padres regresaran después de todo el drama suscitado en la guerra civil, la esperanza aumentó tras los sucesos de la guerra contra Thanos, pero eso nunca paso. Su hijo le dijo que él adoraba a su tía Pepper pero que nunca la aceptaría como su esposa por el simple hecho de que Tony no la amaba. Entonces, su hijo entre lágrimas tomó un avión a Francia para alejarse de ahí, él no quería quedarse a ver como la persona que más amaba en el mundo cometía un error tan garrafal.
- Jefe, todos los invitados ya están en la playa, ¿quiere que cancele todo?
- No -Tony se aclaró la garganta- No canceles nada, ya voy.
- ¡Dios, eres un testarudo!, no digas que no te lo advertí.
Sin más, Natasha salió hecha una furia.
Tras arreglarse un poco y lavarse la cara, Tony bajo a la playa en donde se celebraría la ceremonia. Todos sus amigos más cercanos se encontraban allí, junto a uno que otro cliente importante de las IS que Pepper consideró debían asistir.
Mientras caminaba por la alfombra roja camino al altar, sentía cada vez más y más que la corbata lo asfixiaba, la primera vez que lo había hecho estaba más que ilusionado y muy enamorado, ahora sentía que iba camino al matadero.
Tras esperar unos minutos en el altar, Pepper hizo su aparición enfundada en un precioso vestido blanco, a través del velo podía ver su enorme sonrisa, mientras que él por dentro lloraba, ni siquiera le llegaron las fuerzas para sonreírle. Se había jurado a si mismo hacerla feliz si ella lo aceptaba, pero, se estaba dando cuenta que no podría hacerlo. No podía.
Para cuando la joven llegó junto a él, ya había tomado su decisión.
- Pepper -Tony la tomó de las manos -lo siento, en verdad lo intente, te lo juro, pero yo...
Nunca nadie supo que era lo que el genio estaba a punto de decirle a su futura esposa.
Una explosión llegó justo en ese mismo instante.

One Shots Stony y MásHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora