Capítulo 27.

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La clase de Historia Universal de ese lunes fue realmente aburrida. Harry se veía completamente desinteresado por estar allí, se pasó toda la explicación del modelo económico europeo titubeando o repitiendo conceptos. Me negaba a creer que toda esa distracción había sido causada por mí y mi tonta mentirilla.

El timbre sonó y yo reuní mis cosas para guardarlas dentro de mi bolso. Catt y yo caminamos hasta la puerta rápidamente. Realmente necesitaba salir de ese lugar. El ambiente en ese salón de clases comenzaba a ahogarme.

-Maddison.- escuché una voz detrás de mí. Me volteé y me encontré con Ben caminando hacia mí rápidamente.

-Ahora no, Ben.- susurré mirando de reojo a Harry, que seguía en el salón guardando sus libros y exámenes, y que, por supuesto, tenía sus ojos fijos en nosotros en ese momento.

-Es realmente importante.- dijo en voz baja también. -No tiene nada que ver con lo que pasó.- aclaró, su voz se escuchó más fuerte de lo debido.

Harry se aclaró la garganta y se acercó a nosotros cargando su bolso y su sombrero en la otra mano.

-¿No llegan tarde a clase, jóvenes?- preguntó con una sonrisa algo irónica mientras caminaba justo entre nosotros dos, obligándonos a distanciarnos para dejarle lugar para pasar.

-La campana acaba de sonar, profesor.- le sonreí. -Tenemos tiempo.

Él me sonrió también, aunque nada divertido.

-Claro. Usted sabe lo que hace, señorita Alexander.- dijo asintiendo hacia mí. -Mi error, sepa disculpar.- agregó saliendo de la sala. Se quedó un momento más observándonos y finalmente se alejó por el corredor.

-¿Qué demonios le sucede?- murmuró Ben observándolo.

-Actúa como un idiota.- dije cruzándome de brazos y observando el salón ahora vacío.

Y es tu culpa, Ben, estuve a punto de decir, pero logré controlarme.

-Entonces... ibas a hablarme de algo realmente importante y muy urgente, ¿o no?

-Sí.- dijo rápidamente acercándose a la puerta para cerrarla. Muchas personas caminaban por el corredor afuera yendo a sus salones. -Escucha... yo... debo advertirte sobre algo, pero... no hay nada más que pueda hacer.- dijo apenado sentándose en el borde de un pupitre.

-Okay, está bien. Te escucho.- dije insegura.

-Bien... La cosa es que... como sabrás, Margareth no está feliz con todo esto de las reelecciones del Concejo.- murmuró. Yo asentí sin poder evitar que una sonrisa apareciera en mis labios. -Y... no va a quedarse de brazos cruzados.

-¿Qué quieres decir con eso?- pregunté confundida.

-Quiero decir... que... ella va a hacerte renunciar por las buenas o por las malas. Bueno, en realidad no lo hará por las buenas. Ya tiene planeado hacerlo del mal modo. Te quiere fuera a toda costa.- dijo con expresión preocupada. Por alguna razón, no me sorprendí al oírlo.

-¿Sabes lo que planea hacer?

-Sí. Ella... bueno, no lo hará sola, pero obviamente fue su idea. Y me pidió ayuda, pero yo dije que no lo haría.- aclaró aceleradamente.

-Está bien, Ben, solo dime.- lo presioné para que hablara de una vez.

-Planea destruir la sala de Literatura y culparte. Sabe que tú y la señorita Dowers no son exactamente amigas, entonces cambió tu último informe por uno que ella hizo. Dowers te calificará mal, entonces tú tendrías la excusa perfecta para destruir su salón. Va a hacerlo esta noche, tiene a todo un grupo que va a ayudarla, como ya te mencioné... Tú sabes, Sean y Genevieve y todas sus demás mascotas.- dijo levantándose del pupitre y parándose erguido frente a mí.

Best Mistake {h.s.}Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora