Capítulo 31.

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La biblioteca estaba en casi completo silencio; solo se escuchaba el tic-tac constante del cronómetro sobre la mesa. Eran casi las once de la mañana, todos estaban terminando de desayunar o descansando tumbados en el cesped disfrutando del sol de casi-verano de ese sábado. 

Terminé de leer la consigna y automáticamente comencé a escribir la respuesta. La muñeca me dolía y ya casi no sentía los dedos, pero esta sería la última respuesta. Ni siquiera me importaba mi caligrafía en este punto, estaba harta de ese examen. Llevaba tres horas plantada en esa silla completándolo, pero ya casi acababa, y eso me hacía sentir emocionada. Luego de eso, sería libre. Bueno, técnicamente antes debía aprobarlo, pero eran solo detalles menores. Estaba más que preparada. Llevaba meses estudiando junto a Harry, dedicábamos una hora luego de cada clase y una de nuestras citas completas a la semana para repasar.

Mientras escribía, sentí la necesidad de alzar la mirada, con solo la intención de comprobar que él estaba observándome, pero me decepcioné al verlo con los ojos clavados en las páginas de su libro. Quise creer que solo estaba leyendo para no ponerse nervioso y arrastrarme a la ansiedad junto a él, porque me amaba aunque nunca lo hubiera dicho y se preocupaba mucho por mí. Me repetí eso un par de veces, pero incluso luego de la décima, aún no sonaba creíble del todo. Volví a escribir en mi hoja. Mi gran montón de hojas.

¿Cómo, siquiera, podrían meter esto dentro de un sobre? Tal vez... No, no, no. Concéntrate, Maddison. Ya casi terminas.

Obligué a mi cerebro a concentrarse en la respuesta, en los últimos trazos.

A. Ce. Te. U. A. Ele. Ge. O. Be. I. E. Erre. Ene. O. Punto final.

Suspiré y solté el bolígrafo, este rebotó en la mesa.

-Listo. Ya lo terminé.- dije respirando profundamente y descansando finalmente de aquella tensión. El resto de ese sábado no haría más que dormir, eso podía asegurarlo.

Harry dejó el libro a un lado y acomodó sus anteojos delante de sus ojos. Tomó el cronómetro y lo observó un momento. Luego volvió a dejarlo sobre la mesa. Ese tic-tac comenzaba a volverme loca.

-Aún tienes siete minutos. ¿No quieres revisar por última vez tus respuestas? Una vez que el tiempo haya parado, no podrás hacerlo.- dijo acomodándose en su asiento del otro lado de la mesa justo frente a mí.

Extendí la mano sobre la mesa y la dejé caer pesadamente encima del cronómetro. Éste se detuvo por fin.

-Está bien así.- dije con una sonrisa irónica.

Él asintió y tomó mis hojas para alinearlas dejándolas caer suavemente sobre la mesa, sus manos controlando que no se movieran de lugar a los costados.

-¿Qué tal te fue?- preguntó.

Intenté encontrar a mi Harry en esa pregunta. Intenté encontrar interés real por mi examen, por mí, pero no pude hacerlo. Él sonaba tan lejano que apenas lo oía.

-No lo sé. Bien, supongo.- murmuré indiferente reuniendo mis lápices sobre la mesa para guardarlos en mi estuche. Tomé mi cuaderno y metí ambos dentro de mi bolso. -Gracias... por ayudarme a estar preparada.- dije antes de levantarme de mi silla.

-Fue un placer.- dijo él amablemente, pero lejano. Muy lejano. -Espero que obtengas la calificación que mereces.

Asentí en señal de agradecimiento y puse el bolso sobre mi hombro, tomando la correa entre mis dedos. Abrí la boca, necesitaba decirle algo, pero no encontré las palabras para expresar lo que quería decir. ¿Siquiera sabía lo que quería decir? Al parecer no. Me quedé en silencio y suspiré. Me volteé para caminar hacia la puerta de la biblioteca.

Best Mistake {h.s.}Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora