Capítulo 37.

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Puse el tubo del teléfono sobre mi mejilla. El plástico blanco estaba frío, pero en pocos momentos la temperatura de mi piel lo entibió.

Respiré profundamente y marqué el número que ya casi había aprendido de memoria. Había pasado toda la tarde leyéndolo una y otra vez. Oí el primer tono y volví a respirar profundamente, mis manos temblaban. Apoyé el dedo sobre el botón de corte.

¿Realmente lo estaba llamando a su casa luego de haberlo engañado? Era una tontería. Aún así, no presioné el botón. Esperé.

Dos tonos más se oyeron, hasta que alguien finalmente habló.

-¿Hola?- preguntó. Era la voz de una mujer. Me quedé paralizada, tanto porque no esperaba que alguien respondiera como porque era una mujer quien lo había hecho, pero esa última parte se apaciguó cuando recordé que la profesora Repp había mencionado que él había regresado a casa, con lo que probablemente se refería a la casa de su madre.

Seguramente es ella. Cálmate, Maddison.

-¿Hola?- volvió a preguntar.

-Hola.- dije de manera insegura. -¿Es... la residencia de los Styles?

La escuché reír de forma divertida.

-Bueno, no desde que me divorcié.- dijo con algo de ironía. Quise golpearme el rostro contra la pared. Claro que no.

-Oh, lo siento... ¿Es la casa de Harry?- pregunté, de manera torpe y con voz temblorosa.

-Sí, así es.- respondió ella. -¿Quién habla?- preguntó. No respondí. No supe cómo responder a su pregunta. No podía decirle "oh, solo soy algo así como la ex de Harry, él era mi profesor de Historia y tuvimos una aventura que terminó porque yo tenía otro novio en casa, ¿podría hablar con él?". No podía. -¿Es de Lightwater?- preguntó luego de unos momentos de silencio.

-Eh...- murmuré. Tal vez podría decirle que Harry era mi compañero de clases en... ¿qué carrera se supone que estudiaba? ¿Historia de... algo? ¿Arte de... qué? -Sí, yo...

-Oh, ¿tú eres Anna?- preguntó, su voz se escuchaba animada.

¿Anna? ¿Se refería a Dowers? ¿Por qué ella sabía el nombre de Dowers y no había preguntado antes por Maddison?

-No... yo... no soy...- balbuceé desanimada, pero ni siquiera pude completar una frase.

Del otro lado de la línea, se oyó el sonido de una puerta abriéndose, bullicio y voces. Oí a lo lejos un par de frases sueltas, pero me costó un poco relacionarlas. Finalmente, su voz.

-¿Quién es?- preguntó.

Quise oír la respuesta que le daría su madre pero seguramente puso la mano sobre el micrófono del tubo, porque no pude escucharla.

-Disculpa, ¿quieres hablar con él?- preguntó casi gritando, seguía oyéndose mucho bullicio en aquel lugar.

-No, yo... Está bien, gracias, pero...- volví a balbucear.

-Él está aquí, querida.- dijo, su voz se alejó un poco del micrófono y sonando cada vez más baja en volumen.

-¿Hola?- preguntó él tomando el teléfono.

¿Cuántos días llevaba sin escuchar su voz? Casi doce. Aún faltaban un par de horas para que fueran doce completos. Había sido demasiado. No me había dado cuenta lo bien que su sola voz me hacía. Mi piel se erizó y mis rodillas temblaron, y solo deseé poder verlo una vez más para abrazarlo y recordarle que a pesar del terrible error que había cometido, lo amaba. Lo amaba con mi alma entera. Lo amaba completamente, pero él ahora nunca lo sabría.

Best Mistake {h.s.}Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora