same soul;hyunmin

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Seungmin le sonrió incómodo al chico frente a él.

El mensaje de Jeongin no dejaba de repetirse en su cabeza y aquello había arruinado por completo la cita en la que estaba.

El tipo es igual a Hyunjin.

¿Lo era? 

El chico era alto y pálido como su antigua pareja. Su aura irradiaba una energía pura pero madura: tal como su antigua pareja.

Pero aquello era normal, ¿verdad? Es decir, todos terminamos con parejas que poseen un cierto parecido a las personas que estuvieron anteriormente.
La gente tenía un tipo ideal y Kim Seungmin no era la excepción. No es que buscase a Hwang Hyunjin en todas las personas con las que salía, simplemente era que poseía una preferencia muy notoria en sus parejas y todas se parecían a Hyunjin. Fin.

El muchacho frente a él estiro su mano para acariciar la de Seungmin, quien fingió prestarle atención con un débil asentimiento para dejarse sumergir en sus pensamientos nuevamente mientras el chico continuaba contando anécdotas de las que Kim había perdido el hilo hace mucho.

Sin embargo el contacto ajeno le hizo sumergirse más en su cabeza, aquel joven tenía un tacto cálido justo como el de la mano del hombre que tantas veces lo sostuvo alguna vez.

Tampoco es como que fuese el fin del mundo si estuviese buscando a su anterior pareja con las actuales. Hwang Hyunjin es un chico que alcanza la perfección en cada aspecto posible. Era romántico cuando se daba la ocasión, serio cuando era necesario, compresivo al escuchar y sensato al aconsejar. Era un mejor amigo y un excelente novio. No buscaba a Hyunjin exactamente, sólo buscaba rasgos parecidos. Quizá un poco más de la perfección que fue aquel coreano, claro si era posible.

Si no fuese porque el joven le miraba atento hubiera agitado su cabeza ante sus últimos pensamiento. Sonaban más como pretextos que como razones lógicas y que él mismo lo admitiese era porque realmente sonaba estúpido.

Pero estaba tan negado a aceptar que buscaba de aquella desesperada forma a su ex. No sólo porque aquello dañaría su ego, sino porque le avergonzaba no poder superarlo.
Se repetía en consuelo que era entendible por todo lo que vivieron y aprendieron juntos. Por todo el huracán que era Hwang. Sin embargo, todo seguían siendo pretextos para que ante sus propios ojos sea más aceptable. Jeongin tenía razón.

Era lamentable; no sólo su situación, sino también él.

Su cita comenzó a jugar con sus manos, uniendo sus meñiques como en símbolo de promesa, mientras hablaba al aire con un gesto pacífico. Seungmin miró sus manos con una mezcla de sentimientos indescriptibles alborotando su estómago. Hyunjin solía hacer eso también mientras repetía una y otra vez que eran el vivo ejemplo de que las almas gemelas existen, inclusive sobre su mano derecha (escondida discretamente sobre su regazo) tenía un delgado tatuaje rojo sobre su meñique que probaba lo dicho por Hwang, tatuaje que compartía con el pálido chico que parecía no sólo estar permanente en su piel, sino también en su corazón.
Por inercia al recordarlo su pulgar comenzó a acariciar la tinta.

Seungmin no lo resistió más e interrumpió al chico balbuceando que debía irse, añadiendo una mentira incoherente que incluía -y culpaba- a Jeongin. El chico le sonrió compresivo y Seungmin quiso llorar cuando su risa sonó casi idéntica a la Hyunjin. Se sintió -aún- más patético. 

Su compañero se ofreció a pagar y no aceptó ninguna objeción de Kim por también dar de su dinero. Aquello fue más por culpabilidad, es decir, él iba pagar por hablar a la nada y que Seungmin se pasase pensando en su ex. A Seungmin no le parecía justo y estaba negado a dejar todos los cargos monetarios sobre su acompañante.

antología; skzHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora