faith; hyunsung

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 advertencia: contiene menciones de adicción y consumo de drogas ¡!

Hyunjin comenzó a abrir los ojos con lentitud y en cuanto sus orbes fueron atacadas por las brillosas luces de la noche, se vio forzado a cerrar sus ojos con fuerza e inclusive poner sus temblorosas manos sobre su rostro intentando cubrirse de las cegadoras luces.

Estaba perdiendo lo último que le quedaba de fe. 

Después de unos minutos sus ojos podían mirar su alrededor sin que éstos ardieran o le marearan. Desconocía como es que había terminado en la parte trasera de su auto, por obvias razones estaba fuera de sus recuerdos la historia de como había terminado estacionado en la orilla al final de un túnel, en medio de la noche siendo alumbrado por los carros que pasaban a su lado y las gigantescas -y potentes- luces que alumbraban el túnel.
No había nadie más con él, en el asiento sólo lo acompañaba una cajetilla de cigarrillos que tembloroso tomó, hallando sólo un cilindro dentro del cartón, sin dudar llevó el cigarro hasta sus resecos labios y palmeó los bolsillos buscando un encendedor.

Una vez hallado el objeto, lo encendió con dificultades, pues sus manos temblaban de sobremanera y su vista se desenfocaba por momentos. Una vez lo logró, tiró del cilindro todo lo que sus débiles pulmones le permitieron e inclusive más. Gran parte del humo inhalado se escapó por los orificios de su nariz, fue mínimo lo que llegó a sus pulmones y fue exhalado en un suspiro lento.

Trato de moverse para regresar al asiento del piloto e ir casa pero sus piernas tardaron en responder y cuando lo hicieron no parecían ser capaces de resistir el peso del cuerpo de Hyunjin, así que después de darle otra calada al cilindro de tabaco se dejó caer sobre el sillón aceptando su destino.
Le parecía irónica la forma en la que era incapaz de moverse como era debido porque en ese preciso momento sentía cada articulación de su cuerpo como nunca antes, inclusive podría jurar que sentía su alma dentro de él, podía sentirla removerse negando su final y por primera vez, sintió que logró sentirse conectado con ella. 

De alguna forma, él sabía que terminaría así, pero había llegado a creerse que no iba ser así, sus mentiras piadosas llegaron a endulzar sus propios oídos haciéndole creer que ahora era un buen hombre.

El tiempo no había sido amable con Hwang Hyunjin, pero no por eso Hwang debió dejarse guiar por esos demonios que ahora lo llevaban a su tumba. Quizá debió seguir el consejo del único ángel en su vida y debió rezar.

Su cabeza dolió al pensar en aquel joven que tanto trato de cuidarle: Han Jisung.
Él no era estúpido y sabía que Hyunjin regresaría a su mala vida en cuanto tuviese la mínima oportunidad, por eso se empeñaba tanto en llevarlo con él a su camino que tanto decretaba era el del bien. 
Y en realidad, lo había logrado por un tiempo, Hyunjin había logrado estar limpio por alrededor de un año pero la ansiedad y la necesidad fueron más fuertes que Hwang tirándolo de regreso a sus viejas costumbres.

Mientras el cigarrillo se consumía entre sus labios, Hyunjin esperó que Jisung no llorase.

Espero, en cambio, que su familia si lo hiciera, deseaba que la culpabilidad recorriera cada una de sus venas tal y como tantas sustancias viajaban por las de Hyunjin.
Sólo por rencor, no porque realmente estuvieran involucrados, Hwang sabía que ellos habían intentado de todo porque Hyunjin dejase los narcóticos y era gracias a ellos que conoció a Jisung, pero en el primer instante que Hyunjin mostró síntomas de mejora, su familia lo tomó como suficiente, abandonándolo cuando más les necesitaba, cuando su cuerpo más necesitaba de algo que llenase el vacío que su consumo estaba dejando.

Y Jisung trató con todo su ser de llenar ese espacio, engañando a Hyunjin y a él en el proceso, haciéndoles creer que lo había logrado y que Jisung era lo único que el pálido chico necesitaba.

antología; skzHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora