Minho golpeteó el piso alfombrado con desesperación mientras sus ojos barrían de hito en hito la casa en la que se encontraba.
—Dijiste que habría mascotas, sólo accedí por eso —Minho rezongó por milésima vez provocando que Chris rodara los ojos. El mayor le dio un largo sorbo a su bebida antes de dirigirse a su acompañante.
—Y lo hay, sólo no sé donde. No es mi casa Minho —exhaló frustrado. En respuesta el apellidado Lee miró a su amigo con los ojos entrecerrados y el ceño fruncido.
Chan le devolvió al mirada y así se mantuvieron un par de minutos hasta que el dueño de la casa, Seungmin, se acercó y abrazó al mayor. Minho retiró sus ojos de su amigo antes de que éstos presenciaran algo extremadamente meloso que no saldría de su mente en mucho tiempo.
—Minnie —el australiano habló dulce siendo perfectamente escuchado por los chicos que le acompañaban, sin importar lo fuerte que sonaba la música—, Minho quiere ver a Eevee.
Lee se quiso burlar de que la mascota del pelirrojo se llamase como un pokemon, pero el comentario que agregó Seungmin acabó con su comedia.
—Debe de estar arriba, es un perrito muy sociable. Siéntete libre de ir a visitarlo.
Minho juntó sus cejas y dejo que su rostro reflejara hastío.
¿Un perro? ¿¡Dejo la comodidad de su hogar por un perro!? ¡Chan dijo que era un gato!
Una lenta exhalación dejo su cuerpo junto con las ganas restantes de seguir ahí. Cerró sus ojos y negó con la cabeza. Iría a ver al perrito porque no se perdería la oportunidad de acariciar a una mascota, pero realmente se sentía traicionado por su mejor amigo.
Hizo un ademán señalando las escaleras indicando que comenzaría su travesía en búsqueda del compañero canino del novio de Chris.
Caminó con fatiga y derrota. En las escaleras masajeó sus sienes y respiró un par de veces tratando de conservar la calma convenciéndose de que una vez estuviera con el can todo sería mejor.
Una vez en el pasillo, abrió las primeras puertas, asomó su cabeza y silbó. Trató de llamar el nombre del perro pero comenzaba a reír.
—Vaporeon —canturreó riendo al abrir la tercer puerta—. Espeon —continuó nombrando evoluciones de Eevee entre risas y silbidos sin ninguna señal de la mascota—. ¿Jolteon?
El ruido de una risa y pequeñas patitas corriendo hicieron que finalizara su listado, cosa que agradeció puesto que comenzaba a olvidar que otras evoluciones existían.
Se acercó hasta la siguiente puerta y la abrió delicadamente. Sus ojos brillaron cuando dio con la presencia de un tierno corgi que se acercó emocionado a él entre tiernos brincos acompañado de un par de ladridos.
—¡Flareon! —Minho exclamó al verlo. Ir a esa fiesta había valido la pena, lo supo cuando se puso de cuclillas y comenzó a darle caricias al can, quien las recibió gustoso.
—Se llama Eevee —un pálido chico habló, sentado sobre la cama (que Minho dedujo era de Seungmin). El extraño frente a él parecía irritado con la presencia del coreano pero eso poco le importó a Lee, él había ido por el pequeño angelito que daba vueltas alegre.
—Flareon es la evolución de fuego de Eevee —explicó con una sonrisa sobre el perro quien se tiro boca-arriba buscando que el apellidado Lee acariciara su abdomen, cosa que obviamente Minho hizo.
—¿La qué? —el desconocido susurró y Minho cargó al perrito.
—¿No te gusta pokemon? —dirigió sus ojos al chico y éste le miró con el ceño fruncido.
—No me disgusta —contestó recorriéndose y dejándole espacio a Minho en el colchón.
—Pero no sabes mucho de eso —completó el mayor caminando hasta él y tomando asiento, aún con el can en sus brazos. El chico negó—. Eres un perdedor muy extraño —rió y bajó al cachorro, quien comenzó a correr hasta el desconocido y hacia él de forma repetida, provocando que ambos sonrieran.
—¿Un perdedor muy extraño?
—Creí que a todos los perdedores nos gustaba pokemon, es decir, si no vamos a fiestas en algo tenemos que invertir el tiempo, ¿qué mejor que aprendiéndote el nombre de especies inexistentes?
—Soy un perdedor que se aprende nombre de especies existentes. Soy fan de los dinosaurios —confesó dándole golpecitos a la cama llamando la atención del perro.
—Técnicamente ya no existen —el joven se encogió de hombros y Minho tronó su boca para que ahora Eevee corriera hacía él—. Soy un perdedor llamado Minho, un perdedor que ama los gatos.
Escuchó al joven reír.
—Soy un perdedor llamado Hyunjin, un perdedor que ama los perros.
—Un placer, ¿quieres aprender de pokemon?
—Sólo si tu quieres aprender de dinosaurios.
—Trato.
Eevee ladró y su carrera intensa de chico en chico se reanudó.
Perros, pokemon y dinosaurios, ¿qué más se podía pedir para una fiesta?
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antología; skz
FanfictionDiversos one-shots o drabbles que voy escribiendo sobre shipps de Stray Kids o de ellos en general.
