Es imposible saber cuando será la última vez que sostendremos a alguien entre nuestros brazos, cuando será la última ocasión en la que besaremos a alguien o podremos siquiera hablarle.
Por ese enigma sobre el final, era que Hyunjin siempre abrazaba a Jisung como si fuera a ser la última oportunidad que tendría de hacerlo.
Y es que se sentía como si fuese así, pues ya eran pocos los momentos que compartían gracias al caótico horario que ambos tenían por sus estudios y empleos. Pero era dolorosamente irónico, pues decidieron comenzar a trabajar entre sus tiempos libres de la academia porque deseaban compartir un hogar donde al menos pudiesen verse cada noche antes de dormir o mínimo durmiesen juntos restaurando la calidez de esa casa, que con tanta esperanza y amor compraron, pero era gracias a esos empleos es que ya no compartían la cama, gracias a aquel sustento de sueños era que su hogar cada día era más frío y perdía el amor que tantos meses lo sostuvo.
Aquello que le daba estructura a su sueño fue lo mismo que comenzó a derrumbarlo.
Jisung comenzó a trabajar en una empresa bioquímica que consumía por completo sus días y cuando tenía tiempo libre (que ya ni siquiera era llamado así por el apellidado Han) lo ocupaba para finalizar trabajos o tareas de la universidad
Deseaba con tanto anhelo ser un gran químico fármaco-biólogo que pudiese sustentarle una buena vida a su amado mientras también realizaba algo que amaba, que había olvidado también crear un espacio de tiempo para quien fue el causante de esas metas.
Nunca llegaba a casa en los mismos horarios y las pocas horas que estaba, coincidían con las horas de trabajo de Hyunjin, por lo que sus tiempos juntos eran contables y casi inexistentes.
Hwang por otro lado trabajaba en el área de contaduría de una empresa de computadoras, ponía en práctica su carrera pero el sueldo era estúpidamente bajo y siempre se veía en la necesidad de trabajar horas extras para obtener el dinero necesario para pagar lo que a él le correspondía en la división de cuotas del hogar.
Adoraba trabajar con números y pagos de aquella magnitud, pero odiaba que fuese algo tan arduo para recibir una paga misera que le obligaba a quemar más de su tiempo encerrado en aquel cubículo (que había llenado de fotografías de su pareja pues era su mayor impulso).
Sabía perfectamente que era una mentira gigante cuando se animaba diciendo que trabajaría duro para después descansar en los cómodos brazos de aquel hombre que tanto ama, pues no era así, llegaría a dormir un par de horas en un colchón solitario para después comenzar una nueva jornada laboral y estudiantil donde usaría una vez más aquel pretexto, pues de otra manera no podría seguir con aquel agitado calendario.
Y la idea de salirse de la universidad era impensable, ambos estaban cerca de concluir y sus corazones esperanzados creían que todo mejoraría al graduarse: que conseguirían empleos mejores y los gastos del hogar no serían un peso, además que finalmente podrían compartir momentos sin preocuparse por nada más.
Que cruel es la vida. Ambos trabajan y estudian de sol a sol para mantener una vida juntos pero lo que menos tienen es tiempo para dejar descansar a su corazón junto al otro.
Hyunjin abrió la entrada de su pequeño apartamento entre suspiros cansados y con los hombros bajos. Dejó sus cosas en la entrada con pesadez y caminó lento a su habitación anhelando llegar finalmente a su colchón y dormir a pierna suelta hasta que su molesta alarma interrumpa su corto tiempo de paz. En cada paso ya podía sentir la suavidad de su sábanas y la comodidad de su colchón, casi lloraría de la desesperación por finalmente dormir, sentía que no había descansado en años y parte de su razón le decía que era debido a la soledad de su sueño, pues de compartir las noches con Jisung seguramente con cuatro horas de sueño sería suficiente para llenarlo de energía para los siguientes meses.
Suspiró ante la evocación de su novio.
Cuando abrió la puerta de su habitación se llevó un gran susto al ver un bulto enredado entre las cobijas.
Quiso reír y llorar, tanto llevaba sin ver a Jisung dormir que había olvidado como se veía en la cama. Antes de acercarse talló sus ojos con sus puños, quizá el sueño le estaba ganando y comenzaba a imaginarse cosas. Pero cuando su cansada mirada enfocó nuevamente la figura de su pareja, su corazón latió con emoción y casi corrió hasta el colchón, donde sin importarle más se recostó atrayendo el cuerpo del contrario, quien aún dormido correspondió al cariño y se escondió en el cuello del mayor.
Hyunjin inhaló con lentitud tratando de memorizarse el perfume de Jisung que desprendía de su castaño cabello, lo apretó lo suficiente para tenerlo lo más cerca posible pero no lastimarlo. Una de sus manos abrazaba los hombros de su pareja y la restante rodeaba la cintura de éste, mientras sus piernas se enredaron mutuamente. Buscaba abrazarlo por completo como si el no estar tocando alguna parte de Jisung fuese a causar que ésta se desprendiera y se perdiese entre las sábanas.
Recargó su cabeza sobre la de Han y cerró los ojos, suspiró una vez más llenando sus pulmones de paz y logrando que su corazón palpitara lleno de amor. Unos segundos después el cansancio tomó posesión de su cuerpo y guió a Hyunjin hasta los brazos de Morfeo, donde descansó como hace tanto no lograba hacerlo.
Su paz no fue eterna pues la alarma de Jisung sacó a ambos de su grato sueño. Hyunjin se aferró de su novio con dolor, no quería que ese fuese su último abrazo en tanto tiempo que volvería a pasar sobre ellos hasta que una ocasión así se repita. Han se removió entre sus brazos y Hwang sintió que lloraría en cualquier momento.
Finalmente Jisung salió del agarre de Hyunjin y apagó la alarma, cuando en la habitación volvió a reinar el silencio, el rubio suspiró audiblemente. También le dolía separarse del lugar que era verdaderamente su hogar. Despertó en medio de la madrugada en el pecho de Hwang y ni siquiera se detuvo a no llorar, estaba estresado, cansado y extrañaba como el infierno a Hyunjin. Lloró todo lo que su corazón le permitió mientras acariciaba con dulzura el rostro de su amado y le repetía entre susurros lo mucho que le amaba, inclusive rió entre lagrimas al ver que el chico se había dormido en traje, así hasta que sus ojos cedieron al cansancio y durmió abrazando con fuerza a su pareja.
Miró a Hyunjin y su corazón se oprimió al verlo tratar de esconder el dolor que se asomaba sin permiso en su gesto, además de que sus manos se aferraban a la sábanas con impotencia haciendo que Jisung quisiera sostenerlas.
Pero el sacrificio del día era para un futuro mejor y pleno a su lado, todo el dolor eventualmente sería recompensado.
Fue con aquel pensamiento con el que se decidió. Si ya estaba sacrificando todo, podría también sacrificar un día de todo ese largo camino hacia el éxito.
—No creo que me despidan por no ir un día —susurró con la voz rasposa. Hyunjin abrió sus ojos que trataban de retener su llanto y sonrió en grande dejando que un par de lágrimas cayesen.
—No, no creo. Tampoco creo que me despidan a mí —respondió mientras se sentaba y sus manos buscaban desesperadas las del extranjero. Jisung asintió sonriendo y se acercó al mayor para abrazarlo.
Volvieron a acostarse y enredar sus brazos en el otro con fuerza y cariño. Se mimaron entre sonrisas sabiendo que aquellos abrazos y besos no serían los últimos.
iba tener final triste pero es para Euge y como quiero que ella esté feliz, lo hice con final feliz ):
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antología; skz
FanfictionDiversos one-shots o drabbles que voy escribiendo sobre shipps de Stray Kids o de ellos en general.
