noctuque; hyunlix

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greek mythology ¡! au
(Fingiremos que en esta versión Selene y Helios no son hermanos gemelos, muchas gracias.)


En una de las noches más brillantes que la humanidad ha presenciado Selene dio a luz a un bebé cuya piel se asemejaba a la Luna, su cabello era tan oscuro como la noche y sus ojos lucían como dos astros más del amplio cosmos.

Meses después el Sol brilló con toda su fuerza y el hijo de Helios llegó a este mundo, en su rostro se habían marcado con amor todos los soles que su ilusionado padre había esperado por su llegada, su piel tenía un cálido color durazno y su pelo era tan brillante y dorado como el mismo Sol. 

Los dioses celebraron la llegada de aquellos que marcarían la nueva historia en el Olimpo y desde temprana edad se les crio en conjunto, separándoles únicamente cuatro horas en total en las 24 que tiene el día: dos horas al inicio de la noche para que el hijo de Selene admirase el despertar de las estrellas y dos horas al inicio del día para que el hijo de Helios contemplara el cambio de colores cuando el Sol comenzaba su reinado temporal del cielo. 
Durante este tiempo los padres les contaban sus hazañas o las historias que había del mundo. 

De manera evidente los jóvenes hijos del Sol y la Luna crecieron con un cariño gigantesco por el otro que siempre fue tomado por los demás como una hermandad lejana de la sangre, aún cuando éstos siempre juraban sentirse de manera más apasionada y amorosa por el otro.

— Ryujin es una mujer hermosa —Helios mencionó mientras realizaba su temprana tarea de ayudar al Sol.

Felix rió y sus pecas destellaron junto a su melodiosa risa. — Lo es, pero me parece que es muy extraño que la traigas a tema cuando hablábamos sobre tu matrimonio con mi madre —se paseó por los alrededores de aquella montaña donde siempre recibían el amanecer. 

— No es extraño, esta relacionado al tema. ¿O quizá no es de tu preferencia? ¿Qué tal Changbin? —el dios le dedico una mirada rápida sin perder la atención de su oficio. 

— ¿Qué tienes con los hijos de Ares? —Felix se meció en su lugar y su dorada toga con él. 

— Pienso que no habría un ser más brillante y poderoso que la combinación de el Sol y la Guerra, son fortalezas de diferentes ámbitos que podrían lograr ayudar mucho a la humanidad —explicó y el Sol tomó su lugar alumbrando todo lo que los rodeaba. 

— Tendré que fingir que no estoy entendiendo a donde guías esta conversación — el joven de cabello dorado murmuró en un suspiro.

— Felix —Helios también suspiro, pero él lo hizo de forma más audible. Se acercó a su vástago y colocó una mano sobre su hombro—. El invierno está por venir y sabes bien que no somos los más fuertes en esa época, conoces a la perfección el efecto que eso tiene sobre los humanos. Piensa que un evento dentro de este tiempo de tristeza para Deméter podría alumbrarles un poco esta penumbra que se acerca. 

— Lo voy a considerar, padre —sentenció y dirigió sus ojos hacia el claro firmamento. 

— Felix.

— ¡Felix! 

Dos voces lo llamaron al mismo tiempo, una con mayor felicidad y entusiasmo, la otra de forma más severa. Fue claro que voz se robo la atención del joven sol. 
Su mirada buscó en el sendero de la montaña el dueño del llamado y se encontró con el hijo de la Luna a unos metros de ellos, sin pensarlo mucho corrió hasta él.

— ¡Mi Sol! —exclamó Felix en cuanto llegó a los brazos del hijo de la Luna.

— ¡Mi Luna! —Hyunjin, el pálido heredero de Selene recibió con amor a Felix.

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⏰ Última actualización: Apr 02, 2022 ⏰

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