11. Buena compañía

354 29 0
                                        

Mikkel

Cuando escuche su voz me congele por un momento. ¿Qué quiere? No le basto con dejarme en ridículo delante de todo el mundo llamando idiota. La miro con el ceño fruncido y es como si escuchara de nuevo sus palabras. Es increíble que esto me este pasando a mi.

Por esa razón es que soy como soy. Mi padre y su ego me han hecho lo que soy ahora mismo, nadie ni siquiera Aylen puede hablarme así. Miro en dirección al estacionamiento y unas ganas de salir corriendo en esa dirección se apoderan de mi. Quiero irme de este estúpido pueblo lo más rápido posible.

Se supone que vendría aquí y las cosas serían más fáciles, pero la chica que esta gritando mi nombre no me pone las cosas fáciles. Tomo nuevamente aire y sin pensarlo más corro, corro y corro. No miro para atrás. Realmente necesito un espacio.

Cuando llego al estacionamiento, me meto en mi auto y lo enciendo, salgo lo más rápido que puedo y tomo la ruta principal. Por un momento analizo un poco, tengo varias opciones, una es regresar, otra es llamar a Shawn para ver donde mierdas esta metido para que me saqué de aquí, pero quizás esta en New York, y mi última opción es ir hasta Portland y tomar un avión.

Se perfectamente que no debería estar haciendo esto, que lo más probable es que me menta en cientos de problemas por romper el acuerdo a la que llego el abogado, pero necesito alejarme de ese estúpido pueblo.

Pasó la licencia falsa, se supone que mi padre las mando hacer y si algo llega a pasar no dudare en decir que me la dio mi padre. Compro un tiquete con rumbo a Boston. En aproximadamente una hora tengo que abordar el vuelo.

Mi móvil le queda poca batería, es hora de volver a intentar hablar con la mujer de mi vida, Busco en mis contactos y la encuentro.

Mikkel – dice apenas me contesta.

Dios como extrañaba esa voz.

– Hola hermosa – sonrió como idiota.

Te odio – sentencia.

– Lo siento Jo – paso una mano por mi rostro –. Se que me debes estar odiandome, pero quiero que sepa que te amo.

Es que lo que tienes de lindo, lo tienes de tonto – no puedo evitar sonreír –. Y no puedo creer que papá que allá mandado al otro lado del país y tu aceptaras.

– Jo escúchame, yo no quería venir tan lejos – le aclaro –. Eres lo más importante para mí, y odio estar lejos.

No se en que momento se te ocurrió semejante estupidez – la escucho reír.

– Quería darle una lección a Jack – me encojo de hombros.

¿Cómo estás? – pregunta.

Jo es la persona con la que más confianza tengo al igual que con mi amigos, pero ella esta siempre dispuesta a escucharme cuando sea.

– ¿Jo, me podrías guardar un secreto? – le pregunto.

Sabes que si, tontico – sonrió con su palabras.

– Estoy a punto de subirme a un avión – suelto –. Necesito estar un tiempo contigo.

¡ESTAS LOCO! – grita.

– Jo, no te enojes – menciono.

Es que eres un tonto – ruedo los ojos –. Sabes que si vienes te podría ver, y si mi papá te entera te mata.

– ¿Jo eres tu? – pregunto –. Tu sabes mejor que nadie, que no me importa lo que diga Jack.

A mi si – suelta –. Odio que estés tan lejos, pero no quiero que vengas.

MentirasDonde viven las historias. Descúbrelo ahora