Algo más allá

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Craig Tucker PoV

Con el problema del trabajo parcialmente resuelto solo me quedaba el tema de la información de Kenneth, Stanley y Pip. La principal era la del rubio de mi salón, y teniendolo relativamente cerca podría saber de él con sólo mirarlo. Era pan comido.

Empecé por lo básico, observación. Quise ver algo en su aura, eso podría decirme un poco de su naturaleza. Enfoqué mi mirada en él, y poco a poco iba observando lo que quería. Hasta ahí todo bien, el aura de una persona común y corriente, sin embargo...

–¿Pero que mierda? —exclamé en mi mente, sorprendido.

Por alguna extraña razón en su cuerpo había más de un aura, cuando una se apagaba la otra se encendía, era un ciclo sin fin que se repetía una y otra vez. ¿Cómo hacía eso?, ¿sería lo que quería averiguar Damien? Sea como sea, esta era información importante, pues nunca había percibido algo así. Un ser humano ordinario sólo tiene un aura, y esta normalmente es debil, apenas perceptible para la gente normal, y visible sólo para algunos cuantos como yo. Pero lo de Kenneth era extraño, más de un aura, cada una de diferente intensidad, cada una viendose distinta, pero pareciendo ser siempre la misma a simple vista.

Quería analizar más, pero llegó el maestro de estadistica, el señor Mackey. La clase significó una pausa, al final podría analizar un poco más, y mejor aún, al receso podría buscar a los supuestos Pip y Stanley.

Me tomé un tiempo para ver las tarjetas informativas de los dos mencionados. De acuerdo a ellas Stanley estaba cursando el mismo grado que yo, en un salón diferente, no sería dificil socializar con él. En cuanto a Pip, no había nada, su información estaba en blanco, a excepción de su nombre y su imagen. Un chico pequeño, rubio, de cabello lacio, aparentaba tener como 11 o 12 años. ¿Cual era el interés de Damien en ese mocoso?

En cuanto a Stan Marsh, me resultaba ciertamente familiar, creía haber visto ese rostro antes, pero no recordaba exactamente cuando... Cabello negro, ojos azules, gorro azul con detalles rojos y abrigo café. Juraba conocerlo.

Stan Marsh PoV

–¿Vas a gastar todo eso? Tienes problemas viejo —comentó Kyle, mientras jugaba en su consola.

–Wendy lo merece viejo, además son 10 meses, debo hacer algo especial —le respondí, un poco entusiasta.

–Eso da igual Stan, no puedes gastar todo tu dinero en una sola persona —el judío pausó el juego y me miró a los ojos— sabes que tengo razón.

–Lo sé, pero lo hago porque ella es la persona que amo, merece algo digno.

–Por Dios, Stan, siempre nos dices lo mismo "es la persona que amo" —dijo en una mala imitación— si realmente es la persona que amas demuestraselo siendo fiel.

–Kyle, ¿cual es tu puto problema? llevas varias semanas así conmigo —Exclamé en un tono agresivo.

–No tengo ningún problema contigo—interrumpió el pelirrojo— me da igual lo que hagas con tu dinero, lo que no me gusta es que seas poco serio en todo, incluso conmigo.

–¿Sigues ofendido por eso? Viejo, te lo dije, sólo fue un momento en que no era yo.

–¡Nunca eres tú Stan! —gritó molesto, apagando su juego y poniéndolo sobre la mesa. Se levantó y se fue—Hablamos mañana, ojalá hayas sentado cabeza para entonces.

Y ahí estabamos denuevo, mi mejor amigo y yo, peleando por lo que hice en una borrachera. No entendía cual era su maldito problema conmigo, pues tanto él como yo sabíamos  que nos involucramos en algo que no daba paso para algo más. Kyle lo tenía muy claro, por eso mismo es que me generaba desconcierto su actitud hacia mí. En cuanto a Wendy, él jamás lo entendería, nunca tuvo relaciones, nunca tuvo novia, no sabía lo que era estar atado, se dejaba guiar por su moral barata.

Con algo de molestia —por lo que dijo Kyle— decidí no pensar más el asunto. Guardé mis cuadernos, me coloqué mi mochila a mis espaldas, y salí del salón sin prestarle atención a lo que hiciera Kyle. Se suponía que me acompañaría a casa, pero con esa actitud que llevaba seguro que prefirió irse con alguien más. No me sorprendería si se fue con el mexicano de mierda de David, al final ese idiota también le gustaba a Kyle.

Mientras me alejaba de la escuela me percaté de algo, había alguien siguiendome. No me refería a que caminara trás de mí, me estaba observando, lo sentía. Tenía dos opciones, ir por un sitio solitario y confrontar a esa persona, o buscar una estrategia para averiguar de quién se trata. La primera opción era por mucho la más tentadora, sin embargo no estaba en condiciones de enfrentarme a alguien en estos momentos, mucho menos si se trataba de alguien con un aura tan peculiar como la que estaba sintiendo. Nunca había estado tan emocionado.

Con algo de ingenio me las arreglé para darme la vuelta y tratar de ver quién era esa persona. Por alguna razón no conseguí identificar al individuo, fue cómo si su presencía fuerte se hubiera desvanecido, no lo veía, tampoco lo sentía. Fue inteligente, me ganó.

–¡Oye amigo, se te cayó esto! —gritó alguien atrás— Oye, el del gorro azul.

–¿Me hablas a mí? —pregunté sin darle mucha importancia.

–¿Hay alguien más de gorro azul, bueno, además de mí? —preguntó él, con una sonrisa de medio lado— Se te cayó esto mientras salías.

–Un llavero...  —dije, mirando lo que sotenía en su mano— Creo que tienes razón, es mío. Lo tenía en mi cremallera.

–Toma —extendió su mano y me lo entregó— Bien, adiós.

–Gracias... Oye, espera, ¿eres nuevo? No creo haberte visto antes —cuestioné, recordando lo que había pasado hacía instantes— por como te ves, supongo que somos del mísmo grado, o al menos tenemos la misma edad.

–Sí, de hecho llegué este lunes, estoy en el otro grupo —respondió, un poco más serio— Bueno, me tengo que ir. Fue un placer, Craig Tucker —finalizó, diciendo su nombre.

–Stan Marsh —respondí por innercia.

Es extraño, sentía que lo había visto antes, que sabía de él con anterioridad. Esto se reconfirmó al momento en que lo ví a los ojos y presencié su mirada, unos ojos azules cristalinos. No había duda, se trataba de quien había sentido antes, sin duda era otro azabache.

–Ahora entiendo —suspiré con algo de calma— de él se trataba. Esto se está poniendo muy interesante. Pero por ahora... Tendré que esperar para dar mi próximo movimiento.

Azabache de ojos azulesHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora