Tweek Tweak PoV
Desde ese día sucedieron cosas, no muchas realmente, pues el tiempo pasó volando, tanto que apenas nos dimos cuenta.
Mis padres aceptaron darle el trabajo a Craig, tal parece que ellos, en específico mi mamá, conocía a los padres de él. No esperaba que eso sucediera, pero me ayudó bastante.
Kevin pasó su examen de admisión a la universidad, por lo tanto Craig tuvo que extender su jornada y trabajar conmigo hasta bien entrada la noche. No sólo reforzamos nuestra amistad, también conocimos un poco de cada uno, de nuestras habilidades y pasatiempos. Un dato curioso fue saber que Craig, al igual que yo, jugaba fútbol. Suena tonto, pero en un lugar donde todo es fútbol americano, siempre sería bienvenido alguien que guste del "soccer" como lo llaman acá.
Craig sería de los pocos que sabían que tocaba el piano. De hecho me invitó unas ocasiones a su casa, pues sus padres tenían allí un gran piano de madera con el que pude hacer maravillas.
Ya lejos de Craig y de mí, las cosas se mantuvieron sin muchos cambios. No volví a hablar con Clyde, y notoriamente no tuvo muchos resultados el haberle pedido perdón, su actitud cambió. Es cierto que ya no lloraba tanto, pero no volvió a ser el chico sonriente, divertido y alegre que era, se había vuelto más reservado, un poco amargado, y aveces algo arisco cuando le hablaban. Ya no podía hacer nada para remediar eso, lo mejor era dejarlo en paz.
En cuanto a Bebe, recientemente habíamos empezado a hablar, no era como antes, pero llevabamos unas cuantas conversaciones. Indudablemente tenía molestias por lo que había pasado, pero entendía que no podía vivir toda la vida ofendida por eso. Podría decirse que esa amistad se salvó.
En cuanto al causante de todos los males, Kyle, jamás volvió a hablarme después de ese día. En el fondo entendí que era lo mejor,de hecho yo tampoco lo volvería a buscar. Lo conocía, fue mi novio, y siempre es un indeciso y se arrepiente de todo fácil.
Tuve un alivio entre esos meses. En el pasado habría estado deprimido por la actitud de Kyle, me preguntaría porqué no me habla, lo buscaria en la escuela, pero no era así esta vez. Había alguien que me hacía olvidarme de mis problemas. Alguien con ojos azules como el cielo y el mar, con un cabello negro como la noche. Alguien con una voz peculiar, pero que me gustaba. Alguien vestido con prendas azules, aficionado al espacio. Y que a diferencia de Kyle, compartía gran parte de su tiempo conmigo; Craig Tucker.
Dos meses pasaron para que lo pudiera entender. Dos meses en los que conocí hasta de su infancia. Dos meses en los que compartimos enseñanzas, risas, tragedias, pensamientos y experiencias. Fue ahí cuando entendí que si no buscaba a Kyle era porque Craig estaba ahí, haciéndome la vida feliz como nadie más lo había hecho.
Pero aunque todo pintaba bien, tenía miedo, estaba contra la espada y la pared, lo peor que podía hacer era enamorarme de él. Si no correspondía mis sentimientos sabía que todo se derrumbaría dentro de mí. Le había dado muchas atribuciones al azabache, y si él se iba o cambiaba, me quedaría sólo, ya no estaba Clyde. En el peor de los casos me odiaria, renunciaría y dejaría de hablarme. En el mejor, no le confesaría lo que sentía, todo seguiría igual, pero jamás sabría si pude tener algo con él. Clyde era un buen ejemplo de esto último. Nunca me confesó nada, a pesar de todos esos años, y he de admitirlo, hubiera sido su novio si él me hubiera pedido eso en el momento. Pero ya sabemos todo lo que pasó, no hay marcha atrás.
Con Craig había un problema. No sabía que tipo de persona le gustaba, tampoco si tuvo o tenía pareja, y ni hablar de su orientación sexual. Aún era un enigma. Sólo sabía que era un chico de mente abierta, pues no me juzgó cuando en medio de lágrimas le conté lo que me había hecho Kyle.
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Azabache de ojos azules
ParanormalEl amor puede cambiar a cualquiera, pero lo podrá con aquel que ha equivocado su camino en la ambición. Un secreto, un deseo y un amor en medio. Tweek tendrá que darlo todo si desea quedarse con el último Azabache de ojos azules.
