El principio del fin

445 54 7
                                        

Stanley Marsh PoV

–¿Aló?

–Hola Kyle, ¿tienes un minuto?

–Claro, dime, ¿que pasa?

–Kyle yo... Quería hablar contigo un momento, pero bien, no me refiero a que hemos hecho o que hacemos, sino a lo importante, tú y yo.

–Te escucho.

–Mira, ya sé que lo arruiné todo. Fui una mierda contigo, lo he sido siempre, a pesar de que has sido mi mejor amigo. Me dejé llevar de los demás y no nos di una oportunidad. No te estoy pidiendo otra, sólo quiero disculparme por haber jugado contigo.

–Ya es tarde, pasaron más de dos meses. No sabes la mierda que pasé por tí, dejé a alguien que me quería por tí, no me recuperé de eso.

–¡Lo sé! Lo siento... Siempre arruiné tu vida, es verdad, incluso de niños siempre arruinaba tus planes.

–Está bien, te perdono, no sirve vivir con rencores. ¿Que es lo que quieres en verdad?

–Hablarte bien, decirte todo. Mira, voy a estar un tiempo fuera, no sé si pueda hablarte esos días.

–Bien, habla.

–Kyle... No es acerca de hablar horas y horas sin sentido. Sólo quiero decirte algo antes de todo.

–Te escucho, dime lo que quieras.

–Gracias, gracias por ser el amigo que fuiste. Perdón por el daño causado. Y por último, te amo amigo.

–¿A dónde irás?

–No lo sé, lejos supongo. Te prometo que al volver te invito a comer uno de los helados que te gustan.

–Stan... Haces parecer esto como una despedida —Dijo él con la respiración apresurada.

–Es verdad, que tonto. Bueno, la promesa queda en pie igualmente. Te llamaré al llegar a donde vaya.

–¿Está bien, ten cuidado sí?

–Lo tendré.

Colgué el teléfono, respiré un poco y me di la vuelta.

Tenía miedo, muchísimo. Si era verdad lo que Pip decía quería decir que corría peligro. Sólo tenía una opción de salvarme, y esa era irme con ellos, almenos hasta pasar la fecha límite.

Era obvio que a estas alturas Damien nos buscaria a como de lugar, si no tomaba el riesgo, perdería todo, incluso su existencia. El problema era pensarlo, ¿que tan lejos llegaría? no sabíamos ni siquiera lo que podría pasar al momento de salir.

Regresé a donde estaban los tres. Craig estaba recobrando la conciencia, Pip le estaba colocando un vendaje en su cabeza, y Kenny cargaba unas mochilas con comida de la despensa. Sería un viaje largo.

–Listo. Pip, ¿a donde iremos?

–A otra base, queda a unas horas de acá, pero es más segura.

–¿Cuantas bases secretas puede tener un niño de 12 años?

–Te recuerdo que soy un ángel —Tomó una pausa para guardar el vendaje restante en sj botiquín— soy más viejo que tú y tus padres.

–Cooomo digas —Respondí con algo de desinterés.

Entonces Craig despertó. Fue repentino, no lo esperabamos consciente tan rápido, y menos en la forma que sucedió.

Azabache de ojos azulesHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora