Determinación

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Craig Tucker PoV

Pensé bastante sobre qué hacer, como hacerlo y por qué hacerlo. No tenía claridad en el tema, pero el ofrecimiento de Damien ciertamente me atraía. Supe al verlo que él era como yo, no eramos simoles humanos. Tomé una determinación, haría lo que me pidió. Ese miércoles comenzó todo.

El primero al que buscaría sería Kenneth McCormmick, el predilecto de Damien. Sería el objetivo más sencillo, no sólo estabamos en el mismo curso, sino tambien en puestos ligeramente cercanos. Tendría que usar mis ojos para ver más allá de lo que ocultaba su apariencia inofensiva, eso me daria6 un veredicto de como empezar. En cuanto a Pip Pirrup y Stanley Marsh, me limitaría a observarlos de lejos y hacer algo de analisis cada que tuviera oportunidad de ello, no parecían la gran cosa.

Ya era hora de ir a clases, sin embargo mi intención no era ir por ellas, sino por mi encomienda. Sali de casa caminando, sólo, como siempre. Así era mejor, era más relajante, más enriquecedor.

En eso tuve suerte, parecía que estaba siendo bendecido. En el camino me crucé con Kenneth, iba igual que yo, en solitario. No dudé en unirmele, conocerlo también me sería de utilidad para conseguir la información que Damien quería.

–¡Hola! —lo saludé alegremente, acercandome por sus espaldas.

–Ah, hola, tú eres Craig ¿verdad? —me preguntó de forma amable.

–El mismo. Es que ví que ibas a la escuela sólo, y como eres de mi grupo, y también estoy sólo pensé que podriamos ir juntos, claro, si no te molesta —quizás soné muy forzado y actuado, pero tenía que tratar de encajar con él, de hacerlo mi trabajo sería mucho más facil.

–Jaja, no me molesta para nada, por supuesto. Vamos, podemos ir hablando si quieres.

–¡Perfecto! —lo logré, fue más facil de lo que pensaba. Debía ser cuidadoso al sacarle información.

–Entonces vienes de Denver —comentó vagamente mientras miraba hacia la nada— No entiendo como un chico de la ciudad vendría a este pueblo aburrido.

–Ah eso, sé que cualquiera pensaría que vivir en la ciudad es genial, sin embargo no es así para mí. Usualmente disfruto más los ambientes calmados como el de aquí.

–¿Y con quienes viniste?, porque conseguir trabajo aquí es jodido, tus padres la tendrán dificil. —cuestionó el rubio.

De hecho vine sólo. Mis padres tenían una casa a unas cuadras de aquí, La estuvimos alquilando por un tiempo, llevaba unos meses 'abandonada' por así decirlo. Acordé con mi padre venir aquí de nuevo, sólo tomaría unos pequeños papeleos y podría asumir el control de la casa —respondí extensamente, dejandome llevar un poco, y buscando que me de su confianza— Claro que esto no es gratis, tengo que conseguir un trabajo para poder pagar mis necesidades. Si bien mi viejo me enviará algún dinero, no sería suficiente para mis gastos. Y dime, ¿tú a qué te dedicas?

–Yo de vez en cuando trabajo en el taller con mi hermano, además de estudiar no hago nada más. En cuanto a eso, me imagino que debe ser genial poder vivir sólo. Aveces la musica de mierda de mi hermano, las discusiones de mis padres, y los berrinches de mi hermana no me dejan dormir bien, de todas maneras es mi familia —respondió sonriente, trasnmitiendo alegria— Oye, hay algo que quería preguntarte, Craig.

–Claro, pregunta —dije despreocupadamente.

–Viste a Damien ayer, ¿No es así? —me preguntó, con una voz seria.

–¿Damien? —divagué por un momento, buscando que decir, nervioso. ¿la había cagado?

–El chico palido, de cabello negro cobrizo y mirada carmesí, sabes de quién hablo —respondió friamente.

–Así que se llama Damien... —suspiré, y pasé saliva— Sí, de hecho el fue quien me dió el folder de Garrison, tal como les dije ayer. ¿Por qué?

–Me sorprende que pudieras tenerlo en frente y que no hubieses sufrido un trauma como todos los demás, si es que realmente lo viste. ¿Por qué no ocurrió nada extraño? —me cuestionó en un tono de voz muy directo, podría decir que estaba siendo sarcastico o me estaba interrogando.

–No es como si fuera a pasar algo extraño, digo, todos somos personas diferentes —puntualicé, tratando de evadir la pregunta— Además dijeron que solamente dos personas le vieron la cara a ese tipo, las dos reacciones fueron distintas, es más, quien no se traumó fuiste tú. Quizás me pasó algo similar a tí, digo, tú tamoco tienes algo extraño, ¿o sí?

–Supongo que tienes razón, sin embargo es curioso que ambos seamos los unicos que pueden ver a ese demonio a la cara sin terminar en un hospital —sentenció, con una pequeña sonrisa y una mirada al vacio.

–¿Sin terminar en un hospital?. —pregunté, deteniedome de inmediato— ¿A qué te refieres?

–No sé si recuerdes al chico que se sienta a tu lado en la clase, Token. A él se le apareció un día, solamente lo vió a los ojos y soltó un grito desgarrador. El mismo día lo ví, y pude percibir la sed de sangre en su mirada, era casi palpable. Él intentó acercarse a mí, pero por alguna razón se detuvo, y desapareció frente a mis ojos. El punto es que a diferencia mía, Token quedó sumido en un trance, duró varios días diciendo cosas sin sentido, sin prestarle atención a su alrededor, gritando y llorando. Poco a poco eso fue mejorando hasta que volvió a ser el mísmo.

–¿Aún así despues de semejante trauma y no se fue de la escuela? 

–Sus padres creyeron que todo era muy fantasioso para ser real, además despues de todo Token no recordaba casi nada, y decidió permanecer aquí —respondio Kenneth en un tono de voz serio— Sin embargo, aunque no sufrí lo mismo de Token, hay algo que me desconcierta de Damien, algo que va más allá de mi comprensión.

–Dicho eso creo que ya somos dos. En verdad cuando lo ví noté algo extraño, es como si él no estuviera fisicamente ante mí —tomé un respiro, tratando de fingir que sentía lo que él— No sé si me entiendas.

–Te entiendo, sentí lo mísmo. —dijo de forma normal— Bueno, al fín llegamos. Por cierto, dijiste que necesitabas un trabajo, ¿no es así? Bueno, el chico que se hace atrás tuyo, el rubio despeinado, ese que va por allá —dijo señalandolo— trabaja en una cafetería, sus padres buscan alguien que trabaje allí en compañía de él. No es muy dificil, y ganarías un buen dinero.

–Suena genial, ¿como se llama?

–Se llama, Tweek.



Azabache de ojos azulesHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora