-POV Patricia-
Quiero creer que lo que escuché es mentira. ¿Casarme? ¿con su hijo? Mediavilla está loco si cree que lo voy a hacer. Oscar es un maldito creído insoportable, ¿cómo espera que me case con él?
No me imagino pasando una vida entera con ese pibe.
— Pensá tu respuesta, Patricia. Pensá en todas las posibilidades que tenés con el solo hecho de aceptar ser la compañera de mi hijo. No te pido que lo ames, solo que hagas que por una vez en la vida respete a una mujer. Te veo como la chica indicada—baja la mirada a los papeles y sonríe—. Pensá en tu familia, ya no tendrían que pagar las operaciones y esas cosas... ¿Qué enfermedad tiene?
—Leucemia—susurro.
—Lo lamento—hace una pausa y después suspira—, entiendo por lo que estás pasando y sé cuanto hay que gastar para que salga de la enfermedad—su rostro se había ablandado, ya no es el hombre de negocios el que me habla, ahora sé que es él, el viejo con corazón que me confía a su hijo. Que gracioso... Sonrío tristemente y asiento a su afirmación.
—Pero no estoy lista para casarme, soy demasiado joven, y con Oscar apenas nos hablamos...—no pienso mencionar el hecho de que me atrae, no cuando sería una razón más para que nos unamos.
—Entonces podrían conocerse, mi hijo hace amigas fácilmente, ustedes podrían serlo hasta el día de la boda y después se ve.
—¿Se ve?—pregunto levantado un ceja—. No voy a dejar que controle mi vida.
Mira hacia la puerta, yo también miro. No hay nadie.
— No tengo que explicarte cuanto amo a mi hijo, Patricia, pero si puedo decirte, que desde que Marta murió él no es el mismo... Era un chico estudioso, bien portado, que tenía las amistades suficientes como para ser feliz—sus ojos encuentran los míos y sé que quiere que lo escuche sin interrumpir. Lo intento—. La primer chica que trajo a casa lo amaba, lo amaba demasiado, se notaba en el brillo de sus ojos y en la sonrisa que traía cada vez que venía, él también la amaba, Oscar estaba tan feliz que Marta y yo estábamos plenos, creíamos que ella iba a ser su futuro... Después de su partida ella lo seguía amando, en cambio él, jugaba, le hizo las mil y unas, pero ella lo perdonó ¿te das cuenta del amor que le tenía?—asiento sin saber a qué va todo esto—. Un día se cansó de la chica y la botó, así es como él me lo dijo, tres años tirados a la basura... Oscar empezó a traer muchísimas jóvenes y les hace lo mismo a todas, las ilusiona y después las deja. Yo no entiendo que es lo que piensa, pero creo que le tiene miedo al amor.
—No entiendo a qué quiere llegar, señor— trato de sonar lo más educada posible. Eduardo se levanta de su silla y rodea el escritorio para quedar en frente mío y me sorprendo cuando veo que se acuclilla ante mi y toma mis manos para acariciarlas.
—Sé que te gusta, sé que tratas de negarlo porque él no es perfecto pero tu corazón no puede evitar sonreír cuando lo ves, ¿o me equivoco?
Abro la boca para largar un rotundo 'no' pero su cara de perrito triste hace que la cierre y no me convierta en una mentirosa. Emboza otra sonrisa.
—No, no me equivoco—puedo ver la felicidad en sus ojos, y por un segundo el responder un si a la propuesta que me hizo se me hace tentador— ¿Aceptas?
~●~
La puerta del jardín estaba abierta, no entiendo como pueden tener tan poca seguridad teniendo semejante caserón, cualquiera puede entrar a robar.
—Señorita Patricia, Eduardo quiso que la acerque hasta su casa, por favor, suba—un hombre de casi un metro noventa apareció de la nada abriendo la puerta del auto de Mediavilla ¿tengo que ir?
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Más allá de los sueños
RomanceA veces, cuando uno menos se lo espera, cuando todo en tu vida está medianamente bien, algo llega para destrozarte, algo que te hace despertar de tu mundo de sueños y te hace empezar a luchar. A luchar con todas tus fuerzas, a volar contra el viento...